Cierre de empresas. A las pymes les cambiaron el tablero: compiten con ventas en baja, costos altos y márgenes más chicos

La economía en el gobierno de Javier Milei cambió el tablero en el que jugaba una parte importante de las pymes. El cambio es tan fuerte que no todas se pueden reconvertir, muchas se ven superadas y cierran.

Esto se refleja en dos datos: el nivel de actividad que se logró en el segundo trimestre de este año se ubicó 5,3% por encima del nivel que tenía en noviembre de 2023, según el Ieral sobre la base de datos del estimador mensual de la actividad económica (Emae).

Desde ese mismo noviembre de 2023 hasta mayo de este año, según el último Boletín Estadístico de la Superintendencia de Riesgo del Trabajo (SRT) de la Nación, hay 29.613 mprsas formales menos, lo que implica una reducción de 5,8%%.

Las 481.724 unidades productivas con personal declarado (la cifra más baja en casi dos décadas, por debajo incluso del piso en la pandemia de covid) comparadas con mayo del año pasado son 15.069 menos (3,1% de caída interanual), lo que muestra que en estos 12 meses se perdió la mitad más uno (50,9%) de las empresas que cerraron en 30 meses.

Tanto los meses previos a las elecciones legislativas del año pasado como los que vinieron después estuvieron marcados por aumento de costos, suba en las tasas de interés y baja real en los ingresos disponibles de los consumidores y caída en las ventas, una coyuntura difícil de sobrellevar para muchas empresas.

En porcentajes, se perdieron más empresas que puestos de trabajo, ya que los empleos declarados se redujeron 4% en estos 30 meses (394.730 puestos menos, sobre un total de 9,4 millones de trabajadores) y 1,9% en la comparación interanual, lo que muestra que el mayor nivel de cierres se dio en pymes.

Cambió el entorno de las pymes

Marcos Cohen Arazi, economista del área productiva del Ieral, cita el último informe del Observatorio Pyme, según el cual en el segundo trimestre cayó 3,6% la actividad de las pymes en términos desestacionalizados respecto del primer trimestre, cuando el total de la producción nacional se mantuvo estable (creció 0,2%).

En general, se tiende a pensar que la causa es la caída del consumo y el contexto de ajuste. Son factores importantes, pero tal vez no sean los más decisivos.

“Este fenómeno no es reciente, comenzó en 2019; después de la pandemia hubo un cierto repunte entre 2022 y 2023 y ahora se vuelve a profundizar. Lo más desafiante para las pymes es el cambio del entorno. La apertura y el ingreso de productos importados han generado un comercio más fluido, con más presión de la competencia, nuevos jugadores, márgenes de ganancia más estrechos y aumento en los costos”, señala.

En un mercado interno todavía débil, menos margen, volumen en baja y el costo argentino en alza son la fórmula letal para muchas pymes, algunas de las cuales estaban acostumbradas a solucionar sus problemas remarcando sus precios el domingo por la noche.

Esto se aplica tanto a empresas de productos finales como a proveedores. Por caso, la mayor importación de neumáticos e insumos textiles ha complicado la vida de muchas pymes. Claro que no es la misma realidad para todos.

“El primer factor que incide es la mayor oferta con menos demanda y la normalización de los precios mientras suben los costos de estructura; esto incrementó la rivalidad y ahora más empresas compiten por un espacio en un mercado con caída de márgenes, en una competencia por precio. El problema es que los precios suben 10% y los costos, 30%, por ejemplo. Pero todo depende de qué sectores, hay mucha heterogeneidad”, agrega David Levisman, socio de Levisman Argento.

Para el consultor, hay muchas empresas que hasta 2023 tenían ganancias financieras por tenencias que hoy no están logrando, con una rentabilidad comprimida y estructuras productivas que servían para mercados cerrados en los que el margen era mucho mayor.

Además, hay pymes con competencias comerciales no del todo afinadas, como es el caso del comercio electrónico, la omnicanalidad y el manejo de la comunicación.

Otros quedaron con productos o servicios obsoletos, se vieron sin “armas” (financiamiento, por ejemplo) para hacer la reconversión o quedaron superadas.

En Argentina, el margen era alto porque el país implicaba mucho riesgo. Se veía favorecido por la restricción de la oferta y por las altas ganancias sobre capital, pero estaba afectado por la inestabilidad de las decisiones del gobierno de turno y el permanente cambio en las reglas de juego. Estos riesgos empiezan a desaparecer y ahora los márgenes y la rentabilidad son más razonables”, aclara Levisman.

También hay una cuestión mental. Sobre esto se refirió Jorge Colla, director ejecutivo del Executive MBA de la Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés (Udesa), quien pasó por Córdoba la semana pasada para hablar de las empresas que mejor se adaptan al nuevo contexto.

“A las organizaciones les está costando hacer foco, no hay una explicación única. Hay empresas que están haciendo las cosas bien y les está yendo bien, generalizar no es la mejor forma de entender el momento, cómo reaccionar a los cambios, saber asociarse y trabajar en forma colaborativa para llegar a nuevos mercados”, indica.

Qué hacer para adaptarse al nuevo tablero

No hay fórmulas mágicas. Pero los consultores y empresarios advierten sobre algunas líneas de acción para que las pymes puedan adaptarse al nuevo tablero económico.

Parar y evaluar. Frenar en el punto de giro y evaluar el negocio para tomar decisiones es algunas de las cosas que propuso Gustavo “Lacha” Lazzari, empresario pyme que participó del Preforum Pyme Córdoba la semana pasada. «Lo primero que debe hacer una pyme es ponerse un traje naranja de Hare Krishna, tirar el teléfono al diablo para no distraerse, tomar un fin de semana y evaluar el negocio en condiciones abstractas”, dice.

Esto implica evaluar y medir cuánto rinde cada actividad, cuál es el verdadero punto de equilibrio de cada negocio y si existen estructuras de roles bien delimitadas. “Yo he tenido que dejar clientes que no me convenía por el volumen y la inversión. En este contexto, vuelven el milímetro, el centímetro, el decimal y el miligramo. Lo que no se mide no se gestiona”, asegura el empresario porteño, productor de embutidos y chacinados.

Revisar el modelo de negocios. Muchas pymes están replanteando su modelo de negocios. “El empresario argentino es muy resiliente. Todos están en movimiento para adaptarse, sellan alianzas con otras empresas, cambian los canales de provisión, bajan estructuras de costos, exploran nuevas oportunidades, sustituyen proveedores nacionales por internacionales para bajar costos o reacomodan vínculos con sus proveedores locales”, indica Levisman.

Generalmente, un empresario suele tener más de un negocio; en estos casos, prefiere desactivar un proyecto y hacer foco en otro con más oportunidades y más escala. Este fue el caso de Javier Madanes Quintanilla, que decidió cerrar Fate (que dio origen al grupo empresarial) y concentrarse en Aluar (único productor de aluminio en el país).

Productividad. Para el economista Cohen Arazi, adoptar criterios de mejora permanente, sumar nuevas tecnologías y otras gamas de productos, como también analizar qué mejoras pueden aprovecharse con la Ley de Modernización Laboral, son pasos clave.

“Aquí el crédito es central, el problema es que ahora es escaso y no tiene los plazos que necesitan las pymes. La inversión es algo volátil, depende del contexto y de la mirada hacia adelante; en el primer año de gestión de Milei empezó a rebotar, ayudada por el crédito; en aquel momento, según el Observatorio Pyme, en el tercer y cuarto trimestre de 2024, el 44% las pymes decía que era un buen momento para invertir en máquinas y equipos; en el segundo trimestre de este año, ese grupo bajó a 35%”, advierte.

Achicarse y volver a empezar. El crecimiento del cuentapropismo en estos días muestra también que muchos empresarios pymes optaron por iniciativas de autoempleo, ayudados por los canales online y por el empleo freelance de baja intensidad. “A su vez, hay varios casos que suman importación y reducen producción en aquellos segmentos que no son competitivos”, según previene el economista del Ieral.

Poner al cliente en el centro. Esta es una de las ideas centrales del management, aunque no siempre se cumple. “Entenderlo, fidelizarlo, solucionarle los problemas, flexibilizar el modelo de negocios para darle una respuesta es central en este momento”, suma Colla.

Sustentabilidad. Para el director ejecutivo del MBA de Udesa, la sustentabilidad “ya no es opcional, es una obligación”. “Hay que cuidar el entorno de la empresa, el medioambiente, el agua, la salud de los empleados y dejar un impacto positivo donde se hacen negocios, eso parte de su misión; un ejemplo son las empresas B, donde la creación de valor es compartido”, resalta Colla.

Recursos humanos. Otra clave es buscar talento, un aspecto difícil por los cambios en los hábitos y en la tecnología, que modificó la forma de hacer las cosas. “Lo importante es que una pyme siga siendo atractiva y que la persona siga desarrollándose con la empresa, hay distintos mecanismos para atraerlos; lo importante es qué talento necesito y dónde voy a buscarlo”, añade el consultor.

No esperar que otro solucione tus problemas. Jonatan Loidi, consultor de empresas, también participó del Preforum Pyme Córdoba. El especialista resalta: «Cada uno tiene que analizar si está preparado para ser empresario, porque capaz que tenía una empresa, pero no estaba listo. Tal vez no sabía gestionar las finanzas, no sabía competir, no sabía trabajar con márgenes más ajustados o salir a vender”.

Sobre esto, agrega: “El tratamiento a veces es hacer cosas totalmente distintas a las que estabas acostumbrado a hacer. Yo creo que de esto se sale gestionando, trabajando e invirtiendo. Si vos estás esperando que alguien venga a resolver tus problemas, me parece que no estás siendo adulto».

Por: Diego Dávila

Fuente
LaVoz

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