Radiografía del desencanto juvenil

Los jóvenes sufren son más saña el impacto negativo de las políticas económicas del gobierno libertario. Ingresos, empleo, situación habitacional y emocional de un grupo poblacional que debiera ser atendido.

El Indice de Confianza en el Gobierno (ICG), elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, cayó 6,5 por ciento en julio. Así, el indicador alcanzó los 1,94 puntos en una escala de cero a cinco. Es el nivel más bajo de la era Milei. La tendencia fue declinante durante todo el año, salvo un leve repunte registrado en el mes de junio.

El informe de la Di Tella agrega que “el promedio del ICG durante la gestión Milei desciende a 2,37 puntos, su registro más bajo. Como referencia, los promedios de los dos presidentes anteriores, Macri Fernández, en el mismo tramo de sus gestiones fueron de 2,51 y 1,91, respectivamente”.

El trabajo también revela una fuerte caída de la confianza entre los jóvenes (-23 por ciento). En esa franja etaria, el puntaje final (1,68 puntos) resultó inferior al promedio nacional. El dato no es menor porque involucra a un sector poblacional que es (¿o fue?) uno de los puntales de apoyo al proyecto mileísta.

Lo único claro es que hay un crecimiento tendencial del malestar ciudadano, detectado por todos los sondeos de opinión, con prescindencia de a quién se identifique (oficialismo, oposición, o todos) como “culpable” del estado general de las cosas.

Desencanto

Las razones del desencanto juvenil están reflejadas en distintos relevamientos cuanti y cualitativos conocidos en los últimos meses.

Por ejemplo, el equipo de investigación del Ciclo Básico Común (CBC) de la UBA realizó una encuesta a 1002 jóvenes argentinos, entre 18 y 29 años, que habitan los principales aglomerados urbanos.

El primer dato fuerte del informe, titulado “Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro” es que un cincuenta por ciento vive en un estado de vulnerabilidad.

En esa categoría se incluyen a las personas con limitadas credenciales educativas (primario completo como máximo) y/o con privaciones de recursos corrientes (ingresos, ropa y alimentos) o de calidad de vivienda (agua y hacinamiento). El 30,6 por ciento de esos jóvenes vulnerables no tiene empleo. Por su parte, el 75,9 por ciento que declara alguna actividad laboral es cuentapropista o reviste en las filas de la informalidad.

En materia de salud, el 78 por ciento de los jóvenes vulnerables carece de obra social o prepaga. El trabajo de la UBA sostiene que “el malestar psicológico se convirtió en una experiencia cotidiana”. Eso se manifiesta en ansiedad, desgano, depresión y/o dificultades para controlar el consumo de alcohol, cigarrillos o droga.

La cuestión habitacional es otra dimensión de la fragilidad juvenil. El 44 por ciento todavía vive con sus padres, según un estudio realizado por el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).

La cotidianeidad de los que logran alquilar tampoco transcurre sobre un lecho de rosas. Un informe de la Fundación Tejido Urbano sostiene que “a junio de 2026, el alquiler real prácticamente ha regresado a los niveles de diciembre de 2016, mientras que el salario real permanece aproximadamente un 23 por ciento por debajo de aquella referencia”.

Eso explica porque uno de cada siete jóvenes retorne a la casa familiar después de haberse independizado. “Vuelvo vencido a la casita de mis viejos” decía el célebre tango de la dupla Cadícamo-Cobián en un lejano 1932. Por otro lado, el 38,2 por ciento de los jóvenes de hasta 24 años tienen deudas impagas, sobre todo con billeteras virtuales, según un informe de la Consultora Eco Go.

Deterioro

Otra encuesta presencial del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), coordinada por el sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga, puso bajo la lupa la situación de los jóvenes (de 16 a 24 años) de los barrios populares. El 75 por ciento sostuvo que su situación empeoró en los últimos 12 meses, el 60 por ciento declaró que tuvo que reducir consumos y el 40 por ciento que recortó en alimentos.

La caída de las expectativas alimenta el desencanto. “Juventud, divino tesoro” recitaba Rubén Darío y cantaba Sumo en el siglo pasado. Altri tempi.

Por Diego Rubinzal
Fuente
Pagina12

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