Derrota de Sturzenegger en los puertos: el gobierno suspendió el decreto que desregula la actividad
Los prácticos lograron torcer el avance del Ejecutivo sobre el sector luego de tres días de paro. El gobierno frenó el DNU impulsado por Sturzenegger mientras que los profesionales aceptaron una rebaja del 20 por ciento en el servicio y retoman de inmediato sus tareas.
Tres días de paro consecutivos lograron frenar el avance del gobierno sobre una actividad estratégica en los puertos y, a la vez, propinar una derrota a Federico Sturzenegger, el impulsor del Decreto 690/2026 que originó el conflicto. Finalmente, el DNU fue suspendido mientras que los representantes del sector de practicaje aceptaron una reducción del 20% en las tarifas del servicio para restablecer de inmediato las tareas de asistencia a la navegación de buques en las vías navegables del país.
El acuerdo fue tomado como una victoria por los trabajadores. Sucede que el decreto desregulaba el reglamento vigente para la actividad desde 1991 y desdibujaba el rol de los profesionales especializados en orientar a los buques en zonas de navegación compleja, como ríos, canales y puertos. “La Argentina necesita que sus ríos sean una autopista para el desarrollo, no un kiosco regulatorio”, había dicho Sturzenegger al momento de explicar los cambios que, por ahora, no logró imponer.

Desde el Poder Ejecutivo sostienen -según consignó la agencia NA-la suspensión de la aplicación de la medida de «manera temporal». A su vez, dispuso la creación de una mesa de trabajo conjunta para debatir los distintos aspectos normativos y operativos que componen la actividad.
Esta instancia estará bajo la coordinación del Gobierno Nacional y contará con la participación de representantes de los ministerios de Seguridad y Defensa, junto a otros organismos. Con la firma del acta y el compromiso de mantener abierto el canal de negociación, los prácticos retomarán la prestación regular de sus servicios en los puertos de manera inmediata.
Los puertos, en unidad
Mientras se desarrollaron las medidas de fuerza, el gobierno intentó desactivar la acción de protesta con persecución sindical y la amenaza con sanciones a los trabajadores en huelga. Sin embargo, no tuvieron éxito. Incluso el vocero presidencial Adrián Ravier había confirmado que aplicarían castigos severos a los prácticos que paralizaban las terminales fluviales de todo el país. Pero el impacto y la unidad de la protesta permitieron modificar el escenario en favor de los trabajadores.
