El satélite que protegerá el Mar Argentino ingresó en su etapa final de pruebas

Diseñado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales y por Invap, aportará información estratégica sobre los recursos y las costas locales. También vigilará la presencia de buques extranjeros clandestinos.

A pesar del ajuste en organismos científicos y tecnológicos fundamentales, la producción del conocimiento en Argentina aún exhibe la inercia de épocas anteriores y mejores. Aunque la administración libertaria ahora informa que el satélite Sabia-Mar se encuentra en su última fase de desarrollo, lo cierto es que se trata de un proyecto de largo aliento. Una iniciativa que comenzó a ser pensada durante gestiones anteriores y que fue planificada para proteger la soberanía del Mar Argentino y sus costas. Una soberanía que, paradójicamente, el gobierno de Javier Milei critica.

El Sabia-Mar fue desarrollado por científicos y científicas de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales y de Invap, la empresa estatal con gran experiencia en el diseño y puesta en marcha de tecnologías con alto valor agregado. Entre los principales desafíos que tiene este satélite se encuentra la misión de controlar la pesca ilegal y de realizar una vigilancia nocturna del mar. Para ello, posee un sistema de alta sensibilidad que permite reportar emisiones lumínicas en la noche.

En la actualidad, este coloso del espacio se encuentra, según informó la propia Invap, en la «etapa definitiva de integración y testeos“. Ello quiere decir que, de no mediar ningún inconveniente, el primer semestre de 2027 será la fecha definitiva para su lanzamiento. A partir del nuevo instrumento, el país podrá contar con imágenes de mejor resolución de la superficie marítima y de las costas adyacentes. Invap (cuya sede se encuentra en Bariloche), por caso, estuvo a cargo de la fabricación de la computadora de control operativo y el módulo de energía eléctrica: dos hitos que configuran el rol de la firma estatal en la producción de conocimiento de bandera.

Ajustados y talentosos

Al respecto, Daniel Filmus, exministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, señala a Página 12: “Invap es la principal contratista y quien lo lleva adelante es la Conae, pero también hay otros actores importantes que participan, como la Comisión Nacional de Energía Atómica, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata y Veng, una empresa subsidiaria de la Conae”.

Luego, el exfuncionario cita una contradicción difícil de deglutir: «La Conae es una de las instituciones que más ajustes recibieron y la mayor parte fue en 2026, cuyos fondos se redujeron en un 40 por ciento. Además, junto a Veng, perdieron 150 trabajadores y trabajadoras muy calificados, profesionales que se van a otros países y que será muy difícil volver a conseguir. Al tener salarios mucho más altos, ya no vuelven“. A pesar de que el gobierno libertario aplica la motosierra, luego festeja los logros de los ingenieros y demás profesionales dedicados al rubro aeroespacial.

Disponer de mejor información captada a través del Sabia-Mar será crucial, por ejemplo, para evaluar los niveles de contaminación del agua, planificar de una manera más adecuada la actividad pesquera, así como también, servirá para advertir fenómenos complejos (como la marea roja y la floración de algas tóxicas) que puedan alterar los ecosistemas.

En efecto, una muestra más de cómo, al disponer de mejor información, es posible planificar de forma más ajustada la política pública y el proceso de toma de decisiones. Aunque al gobierno no le guste, la ciencia trabaja al servicio de la sociedad y produce soluciones de impacto que pueden generar bienestar.

Capitalizadores de iniciativas ajenas

Originalmente, el proyecto de estudiar el Mar Argentino contaba con la participación de Brasil, que debía hacer lo propio en su territorio. El puntapié fue en 2014, durante el gobierno de Cristina Fernández, cuando se accedió a un crédito del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. Por aquella época, Argentina también creaba el programa Pampa Azul, que emergía como una apuesta virtuosa de conocimiento y aprovechamiento de los recursos locales. Con el tiempo, a pesar de promesas y fechas de lanzamiento, el Sabia-Mar se fue posponiendo: primero durante el macrismo y luego de un intento de reactivación con Alberto Fernández, cayó nuevamente en desgracia.

Filmus brinda precisiones: “En realidad son dos satélites, el Sabia-Mar 1 y el 2, porque están hechos a partir de un convenio con Brasil. Se supone que cada uno de los satélites aportará información útil para los dos países. Fue aprobado para ser construido en 2018 para comenzar a construirse en 2019, pero con el ajuste de Macri empezó efectivamente en 2020. Si no hubiera habido el ajuste que hubo con el gobierno de Milei, se tendría que haber lanzado en 2025“. Y remata: “Lo mismo pasó con Artemis, son iniciativas del mandato anterior y lo único que hace Milei es postergar su inicio”.

Por Pablo Esteban
Fuente
Pagina12

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