“Los desabrigados”
Parafraseando a Avellaneda, nos dicen “pagaré la deuda ahorrando sobre el frío de los argentinos”.
Debutó el pibe Adrián Ravier con la pechera de vocero presidencial. El economista libertario entró a pegarle al pueblo humilde y dijo con frialdad: “Te tengo que duplicar el gas, te tengo que duplicar el agua, te tengo que duplicar el costo de la electricidad”. ¿Será este el multiplicador austríaco? Mientras el multiplicador keynesiano aumenta la producción, el multiplicador austriaco te duplica las tarifas.
Su stand up incluyó la imitación de un hipotético usuario diciendo: “ahora que está más caro el gas voy a tratar de abrigarme”. Como suele pasar con estos austríacos mal formados, salió corriendo a citar frases de galletas de la fortuna de Milton Friedman, como la trillada “no hay almuerzo gratis”, y aclaró “alguien lo tiene que pagar”. Pero en su propio ejemplo la familia no lo puede pagar, y los mandó a abrigarse. “Abrigate”, con el tono preocupado de una idishe mame es en realidad una falsa solución, más bien parece un remate del entrañable Norman Erlich.
Los liberales tienen una fascinación por las virtudes pedagógicas del frio. Arturo Jauretche había identificado la zoncera “La nieve tiene mucha cultura”. Siendo ministro de Economía, Álvaro Alsogaray decía que había que “pasar el invierno”. En pleno tarifazo de 2016, Macri aleccionaba: “En invierno vos tenés que estar abrigado aun estando en tu casa, ahí estarás consumiendo la mínima energía necesaria”, agregó “si están en sus casas en remera y en patas, es porque están consumiendo energía de más.”.
Esta falsa mimetización con las privaciones del mundo popular fueron desenmascaradas por el propio Macri, como cuando contó que recibió un llamado de CFK mientras estaba en el living de su casa “en calzoncillos y remera”, un día que hacia 5 grados.
Pedirle al pueblo que no gaste remite a una falsa sensación de soberanía del consumidor. “Podes elegir morirte de hambre”, llegó a decir Milei. Quieren disciplinar a los descamisados, los quieren ver abrigados. Los capitalistas argentinos celebran el infraconsumo. Este es el gobierno de los monopolios. En la teoría económica el monopolista elige subir el precio y resignar cantidad.
La teoría económica tiene motivos de sobra para regular l los bienes públicos, por los cuales el productor goza de esa posición privilegiada, concedida por el Estado, debido a que no es racional que haya más de un oferente. Puede ser un bien estratégico, o necesario, cuyo consumo cuesta disminuir, y no tiene sustituto: un pulóver es un mal sustituto del gas, Ravier, ¿o te bañas con agua fría y en campera? ¿Cocinas prendiendo fuego un gamulán?
Parafraseando a Nicolás Avellaneda, nos dicen “pagaré la deuda ahorrando sobre el frío de los argentinos”.
Por Andrés Asiain y Bernardo Del Zorro
