Mauricio Macri condicionó a Milei y logró la salida de Adorni sin votar con el peronismo

El expresidente administró las presiones, amagó con la moción de censura y le marcó la cancha a la Rosada sin romper su alianza con LLA. El rol de Bullrich y el futuro de Santilli.

Se tomó el tiempo para jugar su última ficha y terminó de plasmar un amague, casi en tono de advertencia, pero sin que la sangre llegue al río. Le costó, pero finalmente Mauricio Macri pudo condicionar a Javier Milei sin que el presidente, en la maltrecha relación que los une, lo acuse de conspirar y votar junto al peronismo. La administración de las presiones arrancó hace dos semanas, cuando empezó el operativo para lanzar la primera advertencia de un macrismo envalentonado con marcarle la cancha a la Casa Rosada pero sin romper todo. El magnate, junto a su círculo más íntimo, planificó una primera ofensiva discursiva que impactó en el ecosistema de aliados del oficialismo, pero también en el Congreso.

El PRO le exigió inicialmente a Milei que le pida la renuncia o lo eche, pero sin propinarle una derrota irreversible al gobierno libertario. Hubo margen para jugar al fleje, asustar a los desprevenidos y hacerlos creer que la pelea no tenía freno, pero siempre existió un límite para la ofensiva: no sumarse al conglomerado opositor que venía cocinando, con el peronismo al frente, una interpelación con moción de censura que habría significado la primera destitución del ministro coordinador decidida por el Congreso desde la reforma constitucional de 1994. El famoso artículo 101 de la constitución plantea que el jefe de Gabinete puede ser interpelado y expulsado siempre por las dos cámaras del congreso, con 37 votos en el Senado y 129 en Diputados, pero la discusión reglamentaria sobre la necesidad de contar con un dictamen antes de llegar al recinto estiró los tiempos, sumió al debate en un delay y finalmente se estiró la agonía parlamentaria de Adorni sin llegar a un desenlace.

Mauricio Macri condicionó a Milei y logró la salida de Adorni sin votar con el peronismo
Foto: Senado / Prensa

El pronunciamiento de Macri impactó en el Congreso y movilizó a los aliados, pero también desnudó que no todos los legisladores del PRO le responden. En Diputados, con Cristian Ritondo a la cabeza, aprovecharon mejor los tiempos. No dieron quorum para una sesión que se cayó este martes y argumentaron que no lo hicieron porque los proyectos de moción  de censura no tenían dictamen y requerían pasar por comisión. Fue precisamente lo que hizo el oficialismo para seducir a los aliados, incluso al PRO, a cambio de no acelerar la caída de Adorni en manos del Congreso. En el Senado no sucedió lo mismo: el misionero Martín Goerling fue el primero en insistir con la interpelación de Adorni, pero con un margen de fuego reducido, porque es el jefe de una bancada con solo tres legisladores. El senador no coincide con Macri, pero tampoco rompió, aunque le permitió estirar la presión y no dejar sola a la jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich. Junto a Macri, la exministra de Seguridad se transformó en la otra exsocia de Juntos por el Cambio que le marcó la cancha al gobierno que integra, en un movimiento que, por fuera de la interna del Palacio, parece enfocada en no desilusionar a quienes la votaron hace dos años y medio y podrían dejar de seguirla si bancaba a Adorni. Bullrich también pareció dispuesta a pactar con toda la oposición e incluso bancarse una rosca con el peronismo, pero lo deslizó en la misma clave que Macri: aventando un fantasma en el Congreso para que finalmente Milei y su hermana Karina aceptaran soltarle la mano.

Tanto al PRO como a la UCR e incluso a Bullrich les costó más de lo esperado lograr que los Milei entendieran que realmente se podía cristalizar un doloroso estreno del artículo 101 a partir de la obcecación presidencial. Hubo una agonía legislativa que colaboró en destrozar política y emocionalmente a Adorni, pero el golpe final quedó en la espera y con doble saldo positivo para los aliados esquivos del oficialismo. Pudieron  forzar a Milei en una decisión que hace un par de semanas parecía imposible y no llegaron a juntar fuerzas con un peronismo que también fue clave, pero no alcanzó a apropiarse del derrumbe del platense que, en los últimos días, quedó golpeado y recluido en el aislamiento del poder, degradado y sin opciones de comunicar porque sus prácticas y su petulancia trizaron gravemente la narrativa que había diseñado.

Mauricio Macri condicionó a Milei y logró la salida de Adorni sin votar con el peronismo
Foto: Claudio Fanchi / NA

El fundador del PRO empezó la ofensiva antes de irse a presenciar en vivo el arranque del Mundial y codearse con el titular de la FIFA, Gianni Infantino. Siguió la agonía de Adorni a la distancia y antes de que se le fracture el partido, aflojó con la bala que se había guardado. Ya de regreso, ayer estuvo en Mar del Plata y finalmente lo dijo, pero calzado en el rol de candidato eterno que ahora promociona el “próximo paso”. Ante la intransigencia presidencial, Macri dijo que su partido iba a votar la moción de censura en las dos cámaras. La advertencia, más allá de las dudas sobre su verosimilitud, ya no es necesaria porque este sábado finalmente dejó el cargo. Macri saborea en silencio la caída y pudo contener, por ahora, los crujidos de su propio partido. El magnate no está preocupado porque sus colaboradores más cercanos, como el diputado Fernando De Andreis, están empeñados en purgar al PRO de cualquier rastro de larretismo y también asegurar que Bullrich no vuelva más al partido amarillo que abandonó hace dos años y medio.

El valor simbólico y moral del exministro de Educación Esteban Bullrich nunca menguó en el PRO, pero al expresidente tampoco parece generarle preocupación. “La protección brindada fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia”, lanzó el exsenador que padece esclerosis lateral amiotrófica (ELA) al anunciar que dejaba el partido. La partida tuvo relevancia pública, los más cercanos al larrertismo lo vivieron como un cisma, pero el macrismo de paladar negro dio la última voltereta desde Mar del Plata para evitar que la acusación de Bullrich cundiera. El tiempo les jugó a favor, porque con la salida de Adorni, ahora Macri no se ve obligado a hacer valer la promesa de sumarse a la moción de censura. Los daños fueron pocos en relación a los beneficios. Desde este domingo, Macri es uno de los que puede jactarse de haberle marcado la cancha a Milei y caminar sobre los restos de Adorni, sin darle el tiro del final. Lo mismo le sucede a Patricia Bullrich. Hay otro exmacrista que respira aliviado: no es Cristian Ritondo, que nunca desautorizó a Macri, sino Diego Santilli, que suena como reemplazante del ministro caído. El «Colo» tiene muchas acciones para el cargo, tantas como las que acumula para pelear la gobernación bonaerense el año que viene, con el respaldo del macrismo provincial en alianza con los libertarios que, hasta este fin de semana, seguían cargando la mochila de Adorni.

Por: Claudio Mardones

Fuente
Tiempo Argentino

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