Más dólares, menos actividad

La contracara de la parálisis productiva es una mayor fortaleza del frente externo y la caída pronunciada del riesgo país.

La economía doméstica continúa en estado anémico. Los datos adelantados de actividad de abril y mayo no son buenos, con excepción de los sectores “estrellas” (agro, minería, energía). La contracara de esa virtual parálisis productiva es una mayor fortaleza del frente externo y la caída pronunciada del riesgo país. Esas buenas noticias están apalancadas en la creciente capacidad exportadora de Vaca Muerta.

“El futuro llegó hace rato”, decía el Indio Solari. Apelando a esa frase ricotera, la consultora 1816 apuntó que “el mercado esperaba hace tiempo que en algún momento la energía sea tan relevante para la balanza de pagos como el agro y lo cierto es que ese futuro ya llegó”.

Entre enero y abril de este año, el complejo energético aportó 8.150 millones de dólares. Ese monto incluye no sólo las exportaciones sino también la liquidación de divisas de los fondos emitidos vía obligaciones negociables.

En el primer cuatrimestre del año, las filiales giraron un poco más de 1.500 millones de dólares al exterior. Por su parte, las personas demandaron 13.279 millones para atesoramiento y viajes, sin que se produjeran sobresaltos en el frente cambiario.

Por otro lado, el Banco Central aceleró la compra de divisas desde comienzos de año. La adquisición de más de 10.000 millones de dólares es el segundo mejor registro en más de dos décadas.

Aun así, el poder de fuego de la autoridad monetaria continúa siendo limitado. En un informe de finales del año pasado, el equipo del Banco de la Provincia de Buenos Aires explicaba que “la Argentina es el tercer país con menos reservas sobre PBI de América latina y el Caribe (16 países), solo por detrás de Ecuador y Bolivia”.

En ese marco, la conducción económica apuesta a la reducción del riesgo país para renegociar los vencimientos de deuda del año próximo. Esa aspiración está en línea con los planteos del FMI. En el último Staff Report, el Fondo recomendó volver a los “mercados” para disminuir la exposición argentina a la deuda “senior” (con el propio FMI y otros organismos internacionales).

Plan deuda

Por eso, la mejora en la calificación crediticia de la deuda soberana argentina realizada por Fitch Ratings y Standard & Poor’s (de CCC + a B -) fue muy festejada en los despachos oficiales. La decisión de las calificadoras provocó una reacción positiva en los mercados financieros. El 11 de junio, el riesgo país cayó hasta los 444 puntos, alcanzando su nivel más bajo desde mayo de 2018. En los días siguientes, el indicador descendió un poco más.

Esa mejora abre una ventana de oportunidad para la estrategia oficial. En los últimos meses, Ecuador y Bolivia emitieron nueva deuda con un riesgo país cercano a los 400 puntos y 350 puntos, respectivamente.

“Estos no fueron los únicos países emergentes que emitieron deuda en moneda extranjera en los últimos treinta días: por caso, Egipto, Indonesia, Kazajistán, Serbia y la República Democrática del Congo, que paga un rendimiento similar al del Estado Nacional, también hicieron lo propio. En este marco, la emisiones externas de países en desarrollo suman USD 140.000 millones en lo que va del año, ubicándose 15 por ciento por encima del acumulado enero-mayo de 2025 (en dólares constantes, es decir, deflactado la inflación de Estados Unidos): máximo desde la pandemia”, se detalla en un informe de coyuntura económica del Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro).

A pesar de la mayor fluidez crediticia, los montos destinados a países de alto rendimiento (mayor al 7 por ciento anual en dólares) continúan siendo acotados. “En el acumulado anual, apenas superan los USD 20.000 millones. De esta forma, aunque la mayoría de los países emisores son chicos -de modo que sus necesidades absolutas también lo son-, esto implica una señal de atención para la Argentina, ya que los mercados se abrieron para los países “riesgosos”, pero en magnitudes que, al menos hasta ahora, no alcanzan para las necesidades que enfrentará nuestro país”, advierten los analistas del Bapro.

En efecto, el cronograma de pagos de la deuda argentina en 2027 es mayúsculo. Los vencimientos en moneda extranjera con privados y organismos internacionales ascienden a 32.000 millones de dólares.

En un año electoral, la previsible dolarización de carteras es otro aspecto a tener en cuenta. Por último, el resultado de las elecciones legislativas de Estados Unidos puede incidir en el devenir económico local. Una derrota de Donald Trump podría leerse como la desaparición del prestamista de última instancia del gobierno de Milei. El futuro responderá estas inquietudes.

Por Diego Rubinzal
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Pagina12

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