Por los bolsillos flacos, las segundas y terceras marcas copan el mercado
Desde la Cámara de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires describen un escenario marcado por consumidores que buscan alternativas más económicas para sostener el gasto cotidiano.
En diálogo con el equipo de Mejor que mañana en Radio 750, el vicepresidente de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires, Fernando Savore, rechazó la idea de que los almaceneros son los grandes beneficiados por la crisis, y explicó que la situación del sector también está atravesada por las dificultades económicas.
“Cuando hubo una inflación muy fuerte y programas de precios, la gente iba más al hipermercado por la promesa de conseguir precios increíbles. Pero muchas veces esos productos no estaban y a nosotros nos costaba conseguir mercadería como aceite, arroz o azúcar. La pagábamos con sobreprecio y también terminaba siendo más cara en nuestros negocios”, recordó.
“Hoy hay mercadería de sobra y eso genera la posibilidad de competir. Como el bolsillo del consumidor está bastante castigado, la gente se maneja más con la compra puntual y diaria. Esa compra diaria la hace en nuestros negocios”, agregó.
“Los hipermercados suelen ofrecer promociones por cantidad, pero hay mucha gente que no puede comprar tres unidades para aprovechar una oferta. Nosotros decidimos que todo lo que consiguiéramos a buen precio lo íbamos a volcar a la unidad para que todos pudieran acceder”, explicó.
Según sus palabras, dicha estrategia permitió recuperar clientes que antes realizaban compras más grandes en supermercados. “Estamos recuperando vecinos y clientes que vienen más frecuentemente. Hoy no es momento para stockearse ni para llenar una alacena completa. Hay familias que no tienen el dinero para hacerlo”, afirmó.
En cuanto a los precios de alimentos, Savore afirmó que “enero y marzo fueron meses muy picantes de incrementos, no obstante, “en lo que va de este mes hay algunos cambios de precios, pero la verdad es que no hay casi aumentos. Uno espera intentar llegar a una meseta como la que tuvimos en octubre, noviembre y diciembre del año pasado, donde no hubo aumentos”, indicó.
“Hoy un maple de 30 huevos se puede vender a 5.000 pesos. Llegó a costar entre 7.000 y 8.000 pesos. Cuando una mercadería baja, trato de bajar el precio. No porque sea bueno, sino porque eso le muestra al cliente que mi negocio tiene precios competitivos”, ejemplificó.
“Gracias a Dios, la marca pyme sigue creciendo en la góndola de nuestros negocios. El bolsillo flaco hace que la gente pruebe alternativas más económicas. Antes alguien podía desconfiar de una marca desconocida, pero la lleva a su casa, le gusta y la vuelve a comprar”, señaló.
El dirigente puso como ejemplo el mercado del pan lactal. “Una primera marca vale 6.000 pesos. Entonces uno le recomienda al cliente una marca pyme más barata. Si no le gusta, no la compra más. Pero ocurre exactamente lo contrario: cada vez vendo más de esas marcas y mucho menos de las primeras marcas”, aseguró.