La olla a presión en el Congreso
La oposición busca la interpelación y moción de censura de Adorni. El peronismo trabaja para sumar voluntades. La incomodidad en el panoficialismo. El jefe de Gabinete irá al Senado el 2 de julio.
Manuel Adorni se convirtió en el fusible que no salta. Sin capacidad de gestión ni de dar vuelta la página, el jefe de gabinete sigue ahí y erosiona la credibilidad de un gobierno que proclamó la moral como política de Estado. El affaire no solo puso en jaque la narrativa libertaria, sino que le tendió una trampa al panoficialismo, que se debate entre encubrir a un evasor o soltar la mano a un gobierno que igual los acusará de golpistas y los castigará con más látigo y menos chequera. Los pedidos de interpelación y moción de censura para destituir al ex vocero trader en ambas cámaras operan más como una olla a presión para forzar su renuncia que como una vía concreta de resolución en el corto plazo. En Diputados aún falta alrededor de una decena de voluntades para alcanzar el quórum. En el Senado los números son más auspiciosos, aunque el proyecto de resolución llega sin dictamen, y eso eleva a dos tercios el número necesario para habilitar la interpelación. Para desescalar tensiones, el gobierno enviará a Adorni al Senado el próximo dos de julio.
La pelota comenzará a rodar esta semana en el Senado. José Mayans llevará a la reunión de labor parlamentaria el proyecto de resolución de su bloque, que propone interpelar a Adorni dentro de los siete días hábiles posteriores a su aprobación, y votar, en la misma sesión, la moción de censura, el mecanismo constitucional que puede destituirlo. La primera traba es que aprobar la iniciativa sin dictamen requiere una mayoría de dos tercios.
Inicialmente, el peronismo en el Senado cuenta con unos 34 apoyos. La suma incluye los 28 del interbloque ampliado, los dos santacruceños Natalia Gadano y José María Carambia, y los cuatro del bloque de Alejandra Vigo, Provincias Unidas. “Si se suman los radicales, está definido, pero no confío”, dice un senador que lleva el poroteo. La UCR tiene diez legisladores en la Cámara Alta, y el PRO tres. Así y todo, la jugada serviría para exponer complicidades, y “que dejen de decir que son los campeones de la lucha contra la corrupción”, explican a este diario.
El partido de Mauricio Macri es un hervidero, y hay “posiciones disímiles”, reconoce una espada parlamentaria de ese espacio. De todas formas, el peronismo no los cuenta. En el Senado su incidencia es mínima, y en Diputados tampoco le confían. El gobierno y Patricia Bullrich trabajan para que Adorni asista a dar su informe de gestión el próximo dos de julio. Creen que con eso aplacarán los tibios levantamientos, como el del senador del PRO Martín Goerling, jefe del bloque macrista. Adorni nunca asistió a la Cámara Alta. Hasta la vicepresidenta Victoria Villarruel aprovechó el desaire del jefe de gabinete al Senado para cuestionarlo. Para fijar la fecha, Bullrich se mantuvo en contacto con radicales y senadores del PRO durante todo el sábado.
En la Cámara Baja los tiempos son otros. El peronismo presentó un pedido de sesión especial para el 23 de junio con la anuencia de un sector de Provincias Unidas, la Coalición Cívica, monobloques como el de Marcela Pagano y la izquierda. Esa base amplia permite extender las negociaciones a otras fuerzas. Quieren ver cómo se traduce el comunicado de la UCR. Aunque en Provincias Unidas no se mostraron expectantes respecto del bloque que conduce la mendocina Pamela Verasay. Gisela Scaglia, titular de ese bloque, referenciada en el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, no acompañará: cree que “es un tema del Poder Ejecutivo”, sintetiza. La mirada también está puesta en los gobernadores del norte.
En Unión por la Patria creen que el jefe de gabinete está cada día más acorralado y aislado, y que eso “propicia” el clima de la sesión. Desde ese espacio destacaron los últimos movimientos de los diputados del MID, Oscar Zago y Eduardo Falcone. Zago anticipó que su bloque dará quórum, pero cree que lo más sano es que el ministro presente la renuncia. “Lo tienen que resolver antes del 23”, dijo .
Innovación Federal, el bloque que reúne principalmente a misioneros y salteños, tampoco apoyará la moción de censura que se cocina a fuego lento en la Cámara Baja. En ese espacio creen que “hay que dejarlo que siga esmerilando la credibilidad de los que todavía lo apoyan”, en referencia al daño que el propio Adorni le hace al gobierno libertario. En esa fuerza aseguran que apurar los tiempos del ex vocero es “operar para que Milei gane el año que viene”, porque la gente olvidará a Adorni y el presidente anarcocapitalista recuperará terreno. La postura unificada es relevante porque el bloque reúne nueve votos en la Cámara Baja.
Para el diputado Pablo Juliano, “La sesión del 23 desafía a quienes conformamos Juntos por el Cambio. Yo no voy a dejar que esta gente, que prometió terminar con la casta, me robe la agenda de Ficha Limpia y de honestidad pública”, escribió en sus redes. En efecto, cada día que pasa la continuidad del jefe de gabinete en el gobierno desafía y corrompe su propia narrativa anticasta y complica la relación con quienes históricamente dijeron levantar las banderas de la república y la lucha contra la corrupción.
Por Paula Marussich
