El fundador de Ona Sáez advirtió que “sin un plan, la industria va al exterminio”

Santiago Sáez lanzó “Cerramos”, una iniciativa para liquidar stock ante la caída del consumo, el avance de las importaciones y la falta de políticas para el sector.

La crisis de la industria textil argentina se profundiza en 2026 con caída del consumo, cierre de empresas y pérdida de empleo. En ese contexto, Santiago Sáez, fundador de la marca Ona Sáez, impulsa “Cerramos”, una iniciativa solidaria para ayudar a marcas y emprendedores a vender su stock y sostener la actividad.

Es una propuesta sin fines de lucro para que diseñadores puedan liquidar mercadería con descuentos y tener un canal de salida”, explicó.

La acción se desarrollará en un local en Martínez y ya reúne a unas 40 marcas. El objetivo no es solo vender, sino también visibilizar el momento crítico que atraviesa el sector.

Crisis en la industria textil: caída del consumo y falta de rumbo

Con más de 35 años en el mercado, Sáez describió un escenario complejo para la producción de indumentaria en Argentina.

“Hay falta de consumo, mucha competencia externa y una situación económica que preocupa”, señaló en diàlogo con David Cufré en De haberlo sabido por Radio 750.

“La situación es peor, pero sabemos adaptarnos. El problema es la falta de comunicación entre las medidas económicas y la realidad”, sostuvo.

En ese sentido, no rechazó la idea de competir con productos del exterior, pero pidió reglas claras: “A mí me encanta competir. Pero decime cómo, en qué condiciones, qué querés que produzca”.

También planteó la necesidad de una estrategia productiva: “No podemos competir en todo, pero sí en productos con valor agregado, diseño y creatividad”.

“Cerramos”: una salida colectiva ante la crisis textil

La iniciativa comenzará el 1 de mayo, en una fecha simbólica, y se extenderá hasta el 25.

“Queremos trabajar ese día para visibilizar que muchos no estamos bien”, explicó Sáez, quien además propuso cerrar la experiencia con un petitorio para abrir diálogo con el Gobierno.

El diagnóstico del sector es alarmante: caída de la producción, empresas que cierran y miles de empleos perdidos. “Si no hay un plan, esto es un exterminio casi garantizado”, advirtió.

Más allá de los números, el empresario remarcó el impacto social: “Hay familias enteras detrás de cada marca. Es un legado de generaciones”.

Incluso reconoció un cambio generacional que refleja la crisis: “Mis hijos no quieren seguir en esto. Ven el esfuerzo y la incertidumbre”.

Sin contacto con funcionarios ni señales claras de política industrial, Sáez resumió el momento con crudeza: “Podemos adaptarnos, podemos competir. Pero sin un proyecto para la industria, es muy difícil sostener todo esto”.

Fuente
Pagina12

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