Milei quiso voltear las PASO, pero «no le dan los números y cambia de mazo»
La Casa Rosada ensaya un giro estratégico y ahora apuesta a modificar el sistema de votación mediante la implementación y reforma de la boleta única de papel
El Gobierno de Javier Milei enfrenta un nuevo límite en el Congreso: no consigue los votos necesarios para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una de las reformas políticas que había planteado como parte de su agenda de cambio.
Frente a ese escenario adverso, la Casa Rosada ensaya un giro estratégico y ahora apuesta a modificar el sistema de votación mediante la implementación y reforma de la boleta única de papel.
Lejos de consolidar consensos, el Gobierno parece moverse entre iniciativas que no logran traducirse en resultados concretos, dejando en evidencia una debilidad parlamentaria persistente.
En ese contexto, la apuesta por la boleta única aparece más como una salida táctica que como una política planificada. La intención oficial sería rediseñar el formato para generar un efecto arrastre entre candidaturas, favoreciendo el desempeño electoral en distintas categorías.
Sin embargo, esta maniobra abre interrogantes sobre si el objetivo es mejorar la calidad institucional del sistema electoral o simplemente obtener ventajas en un terreno donde el oficialismo se muestra en desventaja.
La discusión sobre la boleta única no es nueva en la Argentina, pero su reaparición en este momento parece responder más a la urgencia política que a un debate profundo sobre sus beneficios y limitaciones. En lugar de impulsar acuerdos amplios sobre reglas de juego estables, el Gobierno insiste en reformas que cambian según su conveniencia coyuntural.
La falta de avances con las PASO y el viraje hacia la boleta única reflejan una gestión que, en materia política, oscila entre la ambición de transformación y la incapacidad de sostener una estrategia consistente.
Más que una reforma integral del sistema electoral, lo que se observa es una sucesión de intentos parciales que no logran despejar dudas sobre el rumbo ni fortalecer la institucionalidad democrática.
