Barril en llamas: la advertencia de Trump que desacomoda la calma de YPF

Para el titular de YPF "no va a haber cimbronazos". El petróleo subió casi 13% y superó los 85 dólares. La señal del presidente de Estados Unidos tensiona la promesa de que no habrá impacto local.

“No va a haber cimbronazos”, aseguró el presidente de YPF, Horacio Marín, cuando el precio del petróleo empezó a escalar por la guerra en Irán. El mensaje del Gobierno intentó llevar calma y negar que la suba internacional del crudo se tradujera en un nuevo salto en los combustibles y, por esa vía, en más presión inflacionaria. Pero el escenario global avanzó en otra dirección.

Mientras el barril trepaba casi 13 por ciento en pocos días y el Brent superaba los 85 dólares, desde Estados Unidos llegó una definición que fue en sentido contrario. El presidente Donald Trump admitió que el impacto en los combustibles será inevitable.

“Habrá aumento de precio de combustibles inevitablemente”.

No se refirió a la Argentina, pero su afirmación coincide con la reacción de los mercados internacionales. Cuando el petróleo sube en un contexto de guerra, el traslado a precios es lo que normalmente se descuenta.

El aumento del crudo generó una alerta global. Las bolsas cayeron, subieron los rendimientos de los bonos y volvió la preocupación por la inflación.

El Brent, que es la referencia para el mercado argentino, superó los 80 dólares y llegó a rozar los 85 tras el inicio del conflicto. En el mercado internacional incluso se analiza un escenario más tenso. Si la escalada afecta el Estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte importante del petróleo mundial, el barril podría acercarse a los 100 dólares.

Ese riesgo es el que explica la volatilidad financiera y las advertencias sobre el costo de la energía en los próximos meses.

Qué puede pasar en Argentina

Para Argentina, el movimiento no es neutro. Aunque el país produce petróleo, los precios de los combustibles suelen ajustarse en función del valor internacional. Cuando el barril sube afuera, la presión tarde o temprano aparece en el mercado interno.

Además, en marzo rige una actualización de impuestos del 1,1 por ciento sobre los combustibles, lo que suma otro factor a tener en cuenta.

Por otro lado, el petróleo más caro puede mejorar los ingresos por exportaciones energéticas. Sin embargo, ese efecto convive con un riesgo más directo y sensible para la economía cotidiana como lo es el posible aumento de la inflación si la suba internacional termina trasladándose a los combustibles y, desde allí, a otros precios.

Así, mientras el Gobierno intentó transmitir que no habría sobresaltos en el surtidor, el contexto internacional y las señales que llegan desde las principales economías apuntan a un escenario más complejo. El precio del crudo ya se movió. La discusión ahora es cuánto de ese movimiento llegará al bolsillo.

Por Natalia López Gómez

 

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Pagina12

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