Lo que nunca iba a pasar, empieza a pasar

El mercado se prepara para el debut del nuevo esquema de actualización del dólar de acuerdo el movimiento del índice de precios.

A partir de este viernes comenzará a regir el nuevo esquema de bandas cambiarias ajustadas por inflación. El primer movimiento será del 2,5 por ciento, correspondiente al índice de noviembre, y elevará el techo del tipo de cambio mayorista a 1563 pesos. El dato no es sólo técnico, también es político: desde abril de 2025 el Gobierno sostuvo que no modificaría la estrategia y que mantendría el ajuste del 1 por ciento mensual. Finalmente terminó cediendo a las presiones del FMI y de los inversores, y desde ahora el límite superior se moverá al ritmo del índice de precios.

En la city, distintos consultores dicen que se valora que la banda deje de atrasarse en términos reales, aunque se aclara que el cambio no corrige lo perdido durante 2025: deja de deteriorarse, pero no recupera poder real.

Ese último punto resulta clave para entender los desafíos de 2026. Economistas del mercado plantean que el principal problema sigue siendo la escasa acumulación de reservas propias del Banco Central, a la que definen como “el talón de Aquiles” del programa económico. Según se plantea, la desaceleración inflacionaria convivió con una situación cambiaria frágil, sostenida con adelantos extraordinarios del FMI y asistencia del Tesoro de Estados Unidos, en lugar de construirse sobre dólares genuinos.

Uno de los puntos que recordaron es que el BCRA opera con “reservas prestadas”, sin un colchón propio que ofrezca margen frente a cambios de humor del mercado. Por este motivo, se muestran escépticos respecto de la meta oficial de comprar entre 10.000 y 17.000 millones de dólares en 2026. El planteo es que sin ingreso relevante de capitales o una repatriación masiva de ahorros, conseguir incluso la mitad ya sería un logro.

De esta manera, los consultores observan que el Gobierno deberá intentar equilibrar consolidación fiscal, estabilidad cambiaria y recomposición de ingresos. Un ajuste más duro puede ayudar a contener la inflación, pero a costa de actividad y empleo; una flexibilización prematura podría reinstalar tensiones sobre los precios y el dólar, sobre todo sin resolver el problema central de las reservas.

Fondos del blanqueo

A este cuadro se suma un factor adicional. Desde el primero de enero quedaron liberados más de 20.000 millones de dólares del blanqueo de capitales de 2024, que hasta ahora permanecían inmovilizados. Será un tema de debate cuánto de este monto quedará en el sistema finaciero local. En simultáneo, durante el año también se abrirá la posibilidad para que empresas giren utilidades, otro elemento a monitorear.

Por Federico Kucher
Fuente
Pagina12

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