La desindustrialización, otra vez a toda máquina

En los últimos 50 años, Argentina fue uno de los países del mundo que más se desindustrializó y esto se plasmó en el perfil comercial.

La relevancia de la industria en las exportaciones argentinas fue creciente entre los ‘60 y los ‘90, pero declinante desde 2011, según revela un estudio privado. En los últimos 50 años, Argentina fue uno de los países del mundo que más se desindustrializó y esto se plasmó también en el perfil comercial. En contraste, las importaciones de bienes manufacturados representan más del 80% del total.

Las estadísticas oficiales muestran sin tapujos la crisis que enfrenta el sector industrial, los últimos datos para el mes de octubre marcaron una caída de 2,9% contra igual mes de un magro 2024 mientras que respecto de septiembre la caída fue 0,8%. La retracción del mercado interno y la entrada masiva de importaciones son los factores que están detrás de este declive: la desindustrialización otra vez en boga en Argentina. Un trabajo reciente de Fundar analiza las características del sector en perspectiva estructural.

Hasta los años ‘60 (y con la excepción temporal de la Segunda Guerra Mundial, que generó oportunidades de exportación para la industria argentina), las exportaciones industriales tuvieron un rol marginal en la canasta exportadora argentina, típicamente agrícola. Pero entre 1962 y 1974 eso empezó a cambiar: las exportaciones industriales pasaron de ser el 18% de las ventas externas de bienes al 43%, con la región como principal destino.

Según advierte el investigador Daniel Schteingart, tras varias décadas de industrialización por sustitución de importaciones y con la puesta en marcha de esquemas de promoción de exportaciones, rubros como vehículos, maquinarias y algunos bienes de consumo llegaron a poblar las exportaciones argentinas. Posteriormente, en los años ‘80 maduraron inversiones iniciadas en los ‘70 en ramas como petroquímica y siderurgia y, en un contexto recesivo a nivel local, muchos de los excedentes de producción se exportaron.

Los ‘90 coincidieron con la puesta en marcha del Mercosur, que contribuyó positivamente a un mayor intercambio regional de manufacturas, destacándose el rubro automotriz. Esa tendencia se sostuvo en los años 2000, de fuerte dinamismo económico de Brasil.

Sin embargo, desde 2011 el peso de las exportaciones industriales en el total cayó del 51% al 44%. En contraste, los productos primarios ganaron participación. Según advierte Schteingart, varios factores contribuyeron a este repliegue: un pobre dinamismo económico del Mercosur que debilitó la demanda regional de manufacturas; el auge de Asia en general y China en particular que desplazaron a Argentina y otros países del mercado mundial y regional de manufacturas y por último a nivel local una macroeconomía muy poco favorable a las exportaciones industriales (alta volatilidad, apreciación del tipo de cambio, restricciones a la importación de insumos y los controles cambiarios).

Importaciones industriales

Por el contrario, en las últimas décadas las importaciones de productos industriales han estado fuertemente vinculadas al ciclo económico: en las fases de crecimiento se necesitan más insumos y maquinarias para expandir la producción, pero también se adquieren bienes terminados. Ahora bien, esta vinculación puede verse condicionada según las políticas de relativa apertura y cierre de la economía, advierte Fundar. Un caso típico –que implicó la generación de cuellos de botellas para la industria- fue el período 2011-2015.

El trabajo también observa que Argentina se caracteriza por tener déficit comercial en productos industriales, especialmente los que no son de origen agroindustrial: es decir las importaciones superan a las exportaciones.

Mirando en fino la composición de las exportaciones, el 44% corresponde a manufacturas y el 56% a productos primarios. Dentro de las manufacturas, predominan las basadas en recursos naturales (20,6%), vinculadas principalmente a la agroindustria, y las de media tecnología (19,2%), concentradas en el complejo automotriz, químico y metalmecánico. Las manufacturas de baja tecnología (como textiles, calzado) y de alta tecnología (como electrónicos o medicamentos) tienen un peso reducido, inferior al 5% del total sumadas, analiza el trabajo.

En contraste, los productos industriales representan el 81% de las importaciones de bienes de Argentina y la mayoría de estas corresponden a manufacturas no intensivas en recursos naturales de baja, media y alta tecnología. En los últimos dos grupos se contabilizan maquinarias, equipos de transporte, productos químicos y farmacéuticos. Entre los de baja tecnología se destacan bienes como textiles, indumentaria y calzado.

Por Mara Pedrazzoli
Fuente
Pagina12

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