El empleo argentino no cae: lo están dejando caer
De acuerdo con el reciente informe del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL–IIEP), el nivel de empleo formal regresó al valor de octubre de 2022.
Un mercado laboral que volvió a 2022
Según EDIL, el nivel de empleo formal regresó al valor de octubre de 2022. Tres años perdidos. Lo que en cualquier economía saludable sería un llamado de atención, acá pasa por costumbre. Porque el problema no es un mal dato: es la repetición. La Argentina vive en una especie de “loop laboral”: crea un puñado de empleos con la mano izquierda y los pierde con la derecha.
En 16 provincias cayó el empleo formal. Buenos Aires y CABA explicaron 84% de la caída total. El país no solo tiene menos empleo: tiene menos aire. El trabajador argentino ya no teme perder su empleo. Teme no poder reemplazarlo Lo que hace falta no es un plan; es un orden.
Podemos discutir reformas, modernizaciones, incentivos. Pero antes de cualquier ingeniería laboral, hace falta algo elemental: institucionalidad. Un país que no baja impuestos al trabajo, que no simplifica el alta laboral, que no da previsibilidad jurídica, es un país que invita a la informalidad. No hay magia: Sin reglas estables, no se contrata; sin crédito accesible, no se invierte; sin seguridad jurídica, no se planifica. Y sin planificación, no hay empleo que sobreviva y país que aguante.
El empleo argentino no cae porque sí. Cae porque nadie lo sostiene. Cae porque la política sigue discutiendo slogans y no instituciones. Cae porque las empresas trabajan con miedo y los trabajadores viven con angustia. Cae porque la productividad quedó atrapada entre la inflación y la incertidumbre. Pero especialmente cae porque la Argentina dejó de creer en sí misma como nación productiva. No necesitamos discursos nuevos; necesitamos reglas viejas: trabajo formal, esfuerzo, estabilidad, seguridad jurídica, previsibilidad. El empleo no va a volver mientras el país siga celebrando el parche y temiendo al cambio.
Y aunque duela escribirlo, lo digo como abogado especialista en trabajo y en empleo, de hace mas de 15 años, y como alguien que recorre fábricas, oficinas y comercios todos los días: el empleo no cae, lo están dejando morir.