Esquema cambiario de bandas, nuevamente en riesgo
El Central casi no compró divisas en un mes en el que provincias y empresas colocaron cerca de 4.200 millones de dólares en el exterior, un flujo que no se repetirá siempre y que alimenta las dudas sobre la viabilidad del régimen.
El esquema de bandas volvió al centro del debate por su efecto sobre la acumulación de reservas, la dinámica del riesgo país y la evolución de las tasas, en un momento en el que la economía enfrenta vencimientos exigentes y señales de agotamiento en la capacidad oficial para sostener la calma cambiaria.
La inquietud que atraviesa a todo el mercado es concreta: el Gobierno casi no compró divisas en un mes en el que provincias y empresas colocaron cerca de 4.200 millones de dólares en el exterior, un flujo que no se repetirá siempre y que alimenta las dudas sobre la viabilidad del régimen.
En ese contexto, las advertencias de economistas de distintos espacios exhiben un diagnóstico coincidente. Martín Redrado, por ejemplo, cuestionó cómo piensa el Gobierno afrontar los vencimientos por 4.500 millones de dólares en enero con reservas negativas que superan el rojo previo de 16.000 millones de dólares. También señaló que no ve al Tesoro de Estados Unidos interviniendo nuevamente para frenar una corrida, lo que agranda la incertidumbre.
Por su parte, la consultora 1816 explicó que en noviembre no hubo compras netas de divisas, pese a un contexto externo inusualmente favorable. La remonetización se produjo más por la reducción de encajes en efectivo que por operaciones en el Mercado Libre de Cambios. Ese movimiento implicó incrementar alrededor del 8 por ciento del circulante sin intervenir directamente en la plaza cambiaria. El punto crítico es que el tipo de cambio mayorista opera cerca del techo de la banda y que cada intento de comprar reservas presiona sobre esa cota, lo que limita la capacidad del Banco Central y del Tesoro de hacerse de dólares sin tensar el mercado.
Coincidencias
El diagnóstico se repite entre analistas. Martín Polo, economista jefe de Cohen Aliados, sostuvo que la acumulación de reservas vía compras en el mercado cambiario está condicionada por el desbalance entre oferta y demanda. Su planteo es que con el tipo de cambio cerca del límite superior, cualquier movimiento del Central en dirección a recomponer reservas termina reforzando esas tensiones.
Para que el Gobierno pueda operar sin riesgos, necesitaría un mayor flujo autónomo de divisas y una mejora en la demanda de pesos, dos factores todavía débiles en el escenario actual.
La percepción de dólar barato también juega en contra. Como advirtió el economista Federico Glustein, el fuerte gasto en turismo emisivo y el mayor consumo de importados generan un efecto riqueza que erosiona la posibilidad de acumular divisas. Esa demanda sostenida de dólares, sumada a restricciones en la entrada de capitales y a la preferencia de los agentes por cubrirse, alimenta un círculo vicioso que solo se corta con ingreso genuino de divisas o con endeudamiento.
Las dudas sobre el frente financiero se amplifican de cara a los vencimientos inminentes. De acuerdo con 1816, en diciembre el Ministerio de Economía enfrenta pagos por 40 billones de pesos. En títulos como el TZXD5 y el T15D5, el Banco Central y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad concentran aproximadamente la mitad y casi el 90 por ciento de las tenencias, respectivamente.
Además, el sector privado mantiene unos 13 billones de pesos que deberán ser atendidos. Para afrontar esos compromisos, el Gobierno podría recurrir a los pesos del superávit fiscal, mientras que los vencimientos de Globales y Bonares por 4.200 millones de dólares previstos para enero exigirían un repo o compras del Tesoro al Banco Central.
Andrés Reschini, analista de F2, advirtió que el tipo de cambio, con un techo que sube 1 por ciento mensual frente a una inflación cercana al 2 por ciento, enfrenta un sendero de apreciación real. Esa combinación, más la cercanía del tipo de cambio al límite superior de la banda, reduce los incentivos del Tesoro a comprar divisas para afrontar los pagos y agranda la incertidumbre sobre la forma en que se resolverán los compromisos en moneda dura. El riesgo país en torno de 650 puntos refleja esa fragilidad: sin acumulación de reservas, se diluye la posibilidad de acceso al crédito y se achica el margen para estabilizar la curva en pesos.
Las tasas de interés son otro frente bajo presión. En la última licitación, el Gobierno ofreció un título con 77 días remanentes y enfrentó vencimientos con privados por 14,5 billones de pesos, con un rollover del 96,5 por ciento. Tras ese resultado, quedarían menos de 4 billones de pesos del Tesoro depositados en el Banco Central, aunque el fisco mantiene 15 billones de pesos en bancos, según cálculos de 1816. Para Glustein, la tasa de 37 por ciento frente a una inflación esperada de 31 por ciento actúa como ancla, pero también como un freno en una economía que no logra recuperarse de la recesión iniciada en julio de 2023.