Presagio de crisis: se acelera el cierre de empresas, crece la morosidad y el consumo no remonta
Gobernadores e intendentes están preocupados por la situación social. Temen una devaluación sin compensación después de las elecciones.
La “glaciación productiva”
Mientras tanto, la atención del círculo rojo está puesta por estas horas en los anuncios que pueda realizar el Presidente en su encuentro con Donald Trump. Sin tanta repercusión mediática, pero de forma persistente la recesión avanza, las empresas cierran y los conflictos laborales se multiplican.
El informe aporta más detalles: en el caso de las pymes, la respuesta a la crisis fue la más drástica porque un 54% aplicó suspensiones de personal y un 55% directamente cerró sus puertas. Entre las medianas empresas, la estrategia predominante fue los despidos, un 60% recortó personal y en las grandes compañías, la principal respuesta también fue la reducción de personal.
Lo peor no pasó
El récord en los niveles de morosidad hace pensar que en términos de actividad, lo peor no pasó. Un informe del Banco Provincia anticipa que la dificultad de las familias para pagar sus deudas continuó acentuándose en agosto y septiembre. La tesis es que la caída de ingresos no se trasladó de forma lineal al consumo porque muchas familias tomaron créditos que hoy no pueden pagar. Ese proceso podría encontrar un límite y enfriar aún más las ventas hacia adelante.
“Tengo el caso de uno chico que compró un auto y hoy está con problemas para pagar la cuota, otros que están endeudados con la familia o que le prestaron plata a amigos que ahora no se la pueden devolver y tienen un agujero”, explicó Aldo Lo Russo titular de la empresa metalúrgica bonaerense Taller Baigorria, que suele buscar soluciones cuando sus trabajadores están en apuros.
En esa línea, el empresario contó: ”el viernes una de las chicas administrativas que tiene un salario en mano de $ 2 millones nos dijo que tenía un rojo de $500.000, que iba a ir al banco a sacar un crédito, le dijimos que nosotros se lo podíamos prestar, también tengo el caso de un chico que junto a su mujer ambos tienen salarios en blanco pero compran veinte chorizos y los salen a vender los fines de semana para hacerse de un ingreso más”, dijo a Ámbito.
Si el mecanismo de financiar gastos corrientes con deudas que a la vez resultan imposibles de pagar se corta, el consumo podría experimentar un nuevo golpe. Por el lado de las empresas el panorama no es mejor, Jorge Brito presidente del Banco Macro dijo semanas atrás que la cantidad de cheques rechazados se duplicó. La dinámica se vuelve sistémica y deja entrever que lo peor no pasó.
Por Andrés Lerner
