«Etapa surrealista»: la industria textil alza la voz en medio de una crisis sin precedentes
Referentes del sector alzan la voz en contra del modelo económico de Javier Milei.
El presidente de la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria (CIAI), Claudio Drescher, aseguró que la situación del sector “es extremadamente difícil” y es “difícil comparar esta etapa con otra” porque parece “surrealista”.
“Cada vez se acentúa más una política que destruye el empleo sistemáticamente y malgasta los dólares que pedimos prestados. Una situación de alta complejidad. Estamos enormemente preocupados”, advirtió Drescher en la 750.
Asimismo, criticó el modelo económico del gobierno de Javier Milei y apostó a dialogar y ser “muy pacientes” con las personas que aún tienen esperanza en la administración de La Libertad Avanza.
“Tenemos que trabajar, hablar, y ser muy pacientes con los que tienen esperanza. Y no me refiero a los empresarios, que ya están dudando de todo, sino del hombre común que sigue confiando en esto. Pero hay que encontrar las palabras, los argumentos. Porque en la industria coincidimos en que hay que llegarle a ese pequeño grupo. Hay que reconocer los errores que se cometieron y ayudar al otro a pensar”, sostuvo.
“La única forma de salir es producir y exportar”
Casi en la misma línea, el empresario textil, Camilo Alan, contó que tuvo que bajar los precios para poder vender, para pagar la luz y los salarios.
Según afirmó, la importación de prendas está destruyendo el sector: “Usted antes no podía traer una prenda que valía 10 dólares y venderla a 1. Hoy entra mercadería de contrabando y nos perjudica. La gente no trabaja”.
“El otro día discutía cuando me decían que la gente de La Salada vende menos. El tipo de La Salada cuando vende se compra una camioneta, ya paga impuestos; se hace la casa, paga impuesto. Están trabajando. Tenemos talleres trabajando y produciendo, remarcó.
“La gente joven está sufriendo. Yo a mis nietos no les puedo dar vacaciones como les daba antes a mis hijos, porque yo antes trabajaba y la industria turística funcionaba. Tengo negocios en Mar del Plata. La industria está fundida, la pesca está fundida. Yo vendo remeras a 10 mil pesos para poder subsistir. Me estoy comiendo mi capital para poder reponer”, concluyó.