Dudan de la viabilidad del esquema cambiario

Para algunas consultoras locales, la banda de flotación ya perdió eficacia en el objetivo de anclar expectativas. Debate abierto sobre la salida de un régimen que luce agotado

El Banco británico Barclays y la consultora 1816 alertan sobre la viabilidad del esquema cambiario. Las señales del mercado muestran que la estrategia de sostener la banda de flotación con ventas de reservas perdió eficacia y los analistas ya discuten alternativas para el escenario poselectoral. El deterioro de los indicadores financieros y la persistente presión sobre el dólar reavivaron el debate sobre cómo salir de un régimen que luce agotado.

Un informe de Barclays destacó que las reservas netas del Banco Central se ubican en niveles muy bajos, lo que limita la capacidad oficial de intervenir. El documento proyectó además que el país enfrentará fuertes necesidades de financiamiento hasta 2027, lo que hace inviable la estrategia de sostener indefinidamente la actual paridad. Según el banco, la combinación de reservas escasas y compromisos de deuda elevados obliga a repensar el esquema vigente.

En la misma línea, un análisis difundido por la consultora local 1816 señaló que la política de bandas ya no cumple el objetivo de anclar expectativas. La firma planteó tres escenarios alternativos: una unificación cambiaria con salto discreto, la adopción de un régimen de flotación administrada con más flexibilidad y, como hipótesis más extrema, una liberalización plena del mercado de cambios. El diagnóstico es común: el esquema actual no puede prolongarse sin generar mayores tensiones.

El Gobierno enfrenta así una disyuntiva compleja. La estrategia de intervenir mediante el Tesoro, en lugar del Banco Central, dio cierto respiro momentáneo, pero a costa de debilitar aun más la posición externa. Los especialistas coinciden en que la calma que se intenta transmitir es frágil y que el margen de maniobra se achica con rapidez.

Los datos de la deuda externa ilustran esa fragilidad. De acuerdo con las proyecciones de Barclays, el país deberá afrontar vencimientos significativos en los próximos dos años, en un contexto de riesgo país elevado y acceso limitado a los mercados. Sin una señal clara sobre el rumbo cambiario, las posibilidades de refinanciar en condiciones sostenibles son bajas. De allí que las propuestas de corrección ganen espacio en la discusión.

Las alternativas no están exentas de costos. Una devaluación brusca podría disparar la inflación y deteriorar el poder adquisitivo, mientras que una liberalización completa dejaría al país expuesto a la volatilidad externa. Sin embargo, los analistas remarcan que seguir sosteniendo la paridad actual con ventas de reservas también implica un costo creciente.

Algunos economistas sugieren que un esquema de flotación administrada, con bandas más amplias y mayor flexibilidad, podría ofrecer un equilibrio intermedio. Este mecanismo daría espacio para absorber shocks externos sin abandonar del todo la capacidad de intervención del Banco Central. A su vez, permitiría reducir la expectativa devaluatoria constante que genera la actual rigidez de la banda superior.

El debate se da en un clima de marcada desconfianza financiera. La caída de los bonos que llevaron al riesgo país arriba de 1.400 puntos, la suba del dólar y el retroceso de los ADRs en Wall Street son expresiones de un mismo fenómeno: el mercado descuenta que el esquema cambiario no resistirá más allá de las elecciones.

Por ahora, la estrategia oficial parece orientada a ganar tiempo. Se interviene lo justo para evitar un salto brusco y se pospone cualquier definición de fondo. Pero los especialistas advierten que esa táctica se vuelve cada vez más costosa. El drenaje de reservas, el deterioro de los activos financieros y la escalada de la demanda de cobertura son señales de que el margen de espera se acorta.

Especialistas coinciden en que la salida es inevitable, aunque difieren en el camino. Ya sea a través de una devaluación controlada, una flotación administrada o una liberalización más amplia, lo cierto es que la política actual no puede sostenerse por mucho más tiempo. El interrogante es cómo se llevará adelante esa transición, y en qué condiciones quedará la economía después de una corrección que, según todos los indicios, se aproxima.

Por Juan Garriga

Fuente
Pagina12

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