Uno de cada 10 infartos en Argentina afecta a menores de 45: ¿cómo prevenirlo?

Cada vez con más frecuencia, la enfermedad cardiovascular aparece antes, en personas más jóvenes, muchas veces sin diagnósticos previos ni factores hereditarios.

Durante años, las enfermedades cardiovasculares estuvieron asociadas a una imagen muy concreta: hombres mayores, sedentarios, con antecedentes familiares y malos hábitos sostenidos en el tiempo. Sin embargo, esa fotografía ya no representa toda la realidad. Cada vez con más frecuencia, la enfermedad cardiovascular aparece antes, en personas más jóvenes, muchas veces sin diagnósticos previos ni factores hereditarios.

El corazón no solo late; también avisa. A veces se manifiesta con cansancio persistente, insomnio, palpitaciones o presión arterial elevada. Otras veces, ni siquiera eso. Por eso, uno de los mayores desafíos es empezar a pensar la prevención en edades más tempranas, no como una urgencia, sino como una inversión a largo plazo.

La buena noticia es que no se necesitan grandes cambios para empezar a cuidar el corazón. Hacerse un chequeo clínico anual, incorporar actividad física regular, mantener un plan alimentario saludable, priorizar un descanso adecuado y aprender a gestionar el estrés son pasos simples que pueden tener un impacto profundo.

Cuidar el corazón no es solo evitar un infarto, es tomar decisiones hoy que nos permitan llegar mejor al futuro. Y aunque la enfermedad cardiovascular parece una amenaza lejana para muchas personas jóvenes, la prevención empieza mucho antes de que algo duela.

Adoptar hábitos saludables es la mejor forma de reducir el riesgo de enfermedades cardiacas. La prevención es clave y lo mejor es que nunca es tarde para empezar.

Fuente
ambito financiero

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