ECONOMIA

Se perdieron diez años de Bolsa

Para encontrar un nivel accionario similar al actual debemos retroceder (siempre en dólares libres) a principios de julio de 2009, y de manera consistente a julio de 2005, primera mitad del primer mandato de Cristina Fernández.

Durante tempos de paz, el único crack bursátil que por su magnitud podría asimilarse a lo que estamos viviendo es el del “Viernes negro” del 9 de mayo de 1873 en la bolsa de Viena, que se expandió por toda Europa y los EEUU. Bajas de más de 20% en dólares –libres- en un día, si bien no habituales, es algo que hemos vivido más de una vez los que peinamos alguna cana.

En el inconsciente colectivo aún queda como el peor incidente de este tipo en la historia argentina el derrumbe accionario del 8 de enero de 1990 cuando el anuncio del nuevo plan económico de Menem y un costo de vida que superaba el 40% en diciembre fue acompañado por una baja de las cotizantes en torno al 28,58% (el dólar retrocedió ese día 21,5%). Sin embargo hasta el viernes, este era apenas el cuarto mayor.

Desde 1962 teníamos nueve incidentes de este tipo, el primero el 16 de julio de 1975 cuando renunció en pleno el equipo económico de Isabel Perón, el dólar saltó 25,34% y las acciones se derrumbaron en esa moneda 21,29%.

A fines de noviembre de 1977 las tenciones entre la Junta Militar Argentina y el Gobierno de Facto en Chile alcanzaron un clímax y la bolsa porteña, si bien el “verde” no se movió, se desplomó 28,62%.

 

Algo similar ocurrió el 31 de enero del año siguiente, cuando se negociaba una reunión entre Videla y Pinochet y las acciones locales se derrumbaron 26,38% (el dólar ni se movió), y el 27 de abril de ese año cuando anotamos una baja de 20,28% con la única noticia de los problemas internos dentro de la Junta (dólar planchado).

Ese 26 de diciembre finalmente llegó el enviado Papal, el Cardenal Samore, para poner fin a lo que prometía ser una guerra y si bien en lo cambiario no hubo alteraciones, la Bolsa registró una caída en moneda dura, 37,28%, la mayor en su historia moderna, hasta lo que acaba de suceder.

Con el gobierno del Dr. Ricardo Alfonsín la disparada inflacionaria de julio de 1987 a 10,1% repercutió en una baja de 28,95% en las acciones, mientras el dólar se empinaba un ligero 3.6%.

Dos años más tarde, la decisión de liberar el dólar, que saltó 37,5% el 7 de febrero de 1989, fue acompañada por una merma accionaria de 20,3%. Hacia fines de ese año, ya con Carlos Menem en el poder el billete voló 35,5% el 26 de diciembre, lo que derivó en una merma bursátil de 20,62%, y 13 días más tarde del incidente de 1990.

Para encontrar un nivel accionario similar al actual debemos retroceder (siempre en dólares libres) a principios de julio de 2009, y de manera consistente a julio de 2005, primera mitad del primer mandato de Cristina Fernández.

Es decir, cuanto menos acabamos de perder diez años de Bolsa en solo 24 horas.

La sensación, en vista del derrumbe del dólar y la resistencia de la tasa de riesgo país, es que en gran medida lo que estamos viviendo parecería obedecer al ajuste de cartera de los mal-comprados, exacerbada por el efecto dominó de las operaciones algorítmicas.

Si este fuera el caso, apenas se “despejen” las operaciones de venta, debiera frenarse la caída.

De ahí, en más lo que nos queda es la chance de un rebote abrupto o un proceso de largo plazo en el sentido que sea. Más allá de esto, fuese cual fuese el camino que tome el mercado, el golpe que acaba de recibir es algo que quedará en la memoria colectiva por muchas décadas.

Fuente. ambito financiero

 

 

 

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