Frente al odio, siempre más Orgullo

La Marcha del Orgullo volvió a desbordar las calles. Fue masiva, alegre y profundamente política. Pero llegó en un contexto que hay que nombrar en toda su gravedad: una semana atrás, en los Bosques de Palermo, una patota de jóvenes —muchos de ellos adolescentes— atacó a mujeres trans, filmó la agresión y la celebró en redes. No fue un hecho aislado ni una pelea callejera. Fue un ataque de odio.

Ese odio no surge de la nada. Se fomenta y se habilita desde la máxima autoridad del Estado, el presidente Javier Milei, y lo amplifican decenas de voceros en redes y medios. Viene acompañado de un negacionismo cotidiano: de la violencia de género, de los derechos de las mujeres y las diversidades, de la desigualdad misma.

Es un clima que el gobierno nacional promovió desde el primer día, incluso en foros internacionales. En enero de 2025, en Davos, Milei afirmó que la “ideología de género”, en su “versión más extrema”, constituye “abuso infantil”, y asoció la homosexualidad con la pedofilia. Son planteos que creíamos superados en un país que tiene matrimonio igualitario, Ley de Identidad de Género, cupo laboral travesti trans, Educación Sexual Integral y normas contra la discriminación. No es casual que entre las primeras decisiones de La Libertad Avanza estuvieran el cierre del INADI y la eliminación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación. Cuando el Estado se retira de la protección de derechos, el mensaje es claro: hay vidas que valen menos.

Las redes ocupan un lugar central en la construcción de este clima. El ataque de Palermo se gestó y se exhibió ahí: según los relevamientos de cuentas digitales que circularon estos días, fue premeditado, y quienes participaron compartieron los videos con leyendas transodiantes, como si fueran trofeos. Detrás hay una lógica supremacista: la idea de que hay personas que sobran.

Frente al odio, siempre más Orgullo

Foto: Edgardo Gómez

Por eso, tenemos que ampliar la mirada y hacernos una pregunta incómoda: ¿por qué pibes tan jóvenes hacen algo así? Las redes son hoy uno de los ámbitos donde más circulan y se reproducen las violencias. Lo vimos con Ema Bondaruk, la adolescente que se quitó la vida en 2024 después de que se viralizara un video íntimo. Lo vemos en colegios donde se manipularon imágenes para generar contenido sexual con las caras de alumnas. Estamos frente a un problema muy serio, y no se resuelve mirando para otro lado.

¿Qué les ofrece la extrema derecha a esos pibes? La restauración de una masculinidad violenta que no representa a todos los varones, y la nostalgia de un pasado patriarcal idealizado. Y un chivo expiatorio: les dice que la falta de oportunidades no es consecuencia de un modelo económico que precariza y recorta derechos, sino de determinados grupos de personas y de los derechos que conquistaron. Ese combo alimenta el odio mientras deteriora la calidad de vida.

Frente a tanta agresión, la respuesta es más Estado, más comunidad y más organización. Lo demostramos el 1 de febrero de 2025, cuando la Marcha Antifascista y Antirracista llenó las calles del país y del mundo para repudiar los dichos del presidente.

En Provincia de Buenos Aires elegimos el camino opuesto al del gobierno nacional. El gobernador Axel Kicillof creó el ministerio de Mujeres y Diversidad y lo fortaleció en su segundo mandato. Tenemos una Dirección de Masculinidades que trabaja con los varones para desarmar esos mandatos, que hay que discutir en serio. Seguimos garantizando la ESI en las escuelas y en organizaciones sociales y barriales. Con el programa Cuidarnos en Red, cinco ministerios trabajamos articuladamente para prevenir el acoso y las violencias digitales. Y fortalecemos la Línea 144 PBA, que brinda orientación y acompañamiento ante situaciones de violencia de género las 24 horas, todos los días del año. Pero también necesitamos espacios colectivos de reflexión.

El sábado vimos la otra cara de esta realidad. Una marcha desbordante con artistas populares. Miles de travestis, trans, gays, lesbianas, bisexuales, no binaries: todas las identidades bailando, cantando, celebrando. Un espacio donde la diversidad se festeja en lugar de presentarse como amenaza. Un espacio de resistencia frente a la extrema derecha y de construcción de una alternativa que devuelva al país a un rumbo que nos vuelva a llenar de orgullo.

Ese es el país que amplió derechos. El primero de América Latina en aprobar el matrimonio igualitario. El que conquistó la Interrupción Voluntaria del Embarazo después de décadas de lucha, y tiene uno de los movimientos feministas más potentes del mundo. Por momentos parece haberse esfumado. Pero está vivo, y ayer volvió a ocupar las calles. Frente al odio, más orgullo. Frente a la crueldad, más comunidad. Frente al abandono, más Estado.

Por: Estela Díaz

Tiempo Argentino.com.ar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *