A dos años de la primera reforma laboral de Javier Milei
El nuevo objetivo es convencer a los trabajadores de que no tiene sentido luchar por derechos, que lo que debe primar es el esfuerzo individual.
Los cambios en la legislación laboral fueron un eje central de la ofensiva del gobierno y los empleadores contra los derechos de los trabajadores en los últimos dos años y medio. En este tiempo se aprobaron tres normas con este fin.
El DNU 70/23 fue el primer intento, aunque sus efectos en la práctica fueron nulos debido a su rápido cuestionamiento judicial. La más reciente fue la Ley 27.802, de febrero de 2026.
Si bien la evolución del empleo en lo que va del año ha sido muy negativa, todavía la información disponible es muy parcial como para hacer un análisis detallado de sus efectos. En el medio, el capítulo laboral de la Ley 27.742, la ley bases, aprobada en junio de 2024, se transformó en la primera reforma laboral de esta gestión y ya contamos con datos oficiales que nos permiten evaluar sus efectos en el mercado de fuerza de trabajo.
Entre el segundo trimestre de 2024 y 2026 se perdieron 132.197 puestos de trabajo registrados en el sector privado y 23.532 en el sector público. Por el contrario, en este período aumentaron 38.340 los puestos de trabajo no registrados. El sector más dinámico, por lejos, fue el no asalariado: en estos dos años se sumaron 419.864 nuevos trabajadores bajo esta modalidad (INDEC).

Los incentivos de la reforma laboral fueron exitosos. Nadie podría sorprenderse de un aumento de la cantidad de asalariados informales y de los trabajadores por cuenta propia: la ley eliminó las multas por falta o deficiencias en la registración e incluyó figuras para reemplazar asalariados registrados por monotributistas.
Sin embargo, el principal cambio en el mercado de fuerza de trabajo en estos dos años de debió a otras razones.
El aumento de los no asalariados se explica por trabajadores y trabajadoras que se incorporan al mercado en condiciones de extrema precariedad y vulnerabilidad. Son cuentapropistas informales, carecen de cualquier tipo de derecho laboral, tienen los ingresos más bajos de toda la pirámide salarial y están por fuera del sistema de seguridad social. Salen a hacer lo que pueden, como pueden, por lo que pueden.
Los resultados de la primera reforma laboral de Javier Milei están a la vista y el reciente cambio discursivo del gobierno, ensalzando las virtudes de trabajar sin patrón, son parte de una segunda fase. Hecha la reforma laboral, el nuevo objetivo es convencer a los trabajadores de que no tiene sentido luchar por derechos, que lo que debe primar es el esfuerzo individual. La respuesta requiere fortalecer la acción colectiva y desarrollar estrategias que incluyan a la totalidad de los trabajadores y trabajadoras.
Por: Luis Campos
Instituto de Estudios y Formación. CTA-A.
