Milei versus Milei, la interna que faltaba

La ausencia de Karina en Nueva York alimentó sospechas. La Casa Rosada niega irregularidades ante las denuncias de desvío de alimentos. Bullrich, mientras tanto, profundiza su autonomía.

“El jefe es Javier Milei”. El sentido de la respuesta que dan en Casa Rosada es desestimar el doble comando y las derivaciones del escándalo que terminó con el despido del personal de la Quinta presidencial de Olivos. Es evidente que en cada acción de comunicación se refuerza el liderazgo del Presidente.

La reelección ya no es solo Milei contra Milei, como aseguraba el primer mandatario. Empieza a ser un objetivo menos claro con competencia interna. La amenaza ya no es Victoria Villarruel, ni tampoco la tensión visible se centra en el asesor Santiago Caputo. Ahora las damas juegan: Patricia Bullrich alimenta su autonomía en medio de rumores de peleas entre Javier y Karina Milei alentados por denuncias que nuevamente afectan al entorno de la hermana del jefe de Estado.

Sobre el abrupto desplazamiento del personal que cumplía funciones en la residencia presidencial, los voceros habilitados aseguran que, si hubiera habido un hecho delictivo, lo hubieran denunciado, que no hubo robo de mercadería ni licitaciones que aprovecharan en beneficio propio desleales empleados y que los volúmenes de compra son menores a los de la última administración, la de Alberto Fernández. Sí admiten la filtración de información sensible que derivó en la disolución de la administración civil de la quinta y su reemplazo por la Casa Militar en todas las funciones, desde la jardinería a la limpieza, la cocina y la seguridad. Evidentemente, algo de lo que circuló —y que apunta a la intimidad mileísta— es real y motivó el castigo masivo. Lo reconocen puertas adentro.

“Los rumores son de algo que no existe”, repiten quienes niegan una pelea entre hermanos, pero que al mismo tiempo explican la rapidez con la que se ejecutó el cambio del personal por el staff de la Casa Militar. “El Presidente dio una orden y Karina la ejecutó. Él es el presidente”, refuerzan en el entorno de ambos.

Justamente en esta oportunidad, el intendente y administrador Osvaldo Javier Sosa fue despedido de inmediato junto a todo el personal, aunque los contratados que cumplen funciones desde hace muchos años fueron reincorporados y reubicados en oficinas a metros de Plaza de Mayo. En efecto dominó, dejó la Subsecretaría de Planificación General la cuñada de Sosa, Belén Agudiez. La exfuncionaria se ganó la confianza de Karina Milei en la campaña del 2021 y terminó beneficiando el nombramiento de personas de su entorno familiar. La sospecha sobre el desvío de mercadería de Olivos al catering de Sosa es investigada por la Justicia tras la minuciosa denuncia de la diputada nacional Marcela Pagano.

La resistida salida de Manuel Adorni obligó en su momento a un ordenamiento de la comunicación que dirige la atención hacia los Milei y no sobre un vocero, a excepción de las fallidas conferencias de cada martes de Adrián Ravier. Esta semana el viraje fue rotundo: en Nueva York el Presidente respondió dos días seguidos a dos periodistas distintos en la vereda. En paralelo, lo mismo hizo su hermana, evidentemente buscando capitalizar acciones del Gobierno como el reclamo por la soberanía de Malvinas; el rol internacional de Milei con el foco en los mercados; la organización de la visita del Papa León XIV y la gestión parlamentaria que este jueves fue exitosa para La Libertad Avanza.

“Genera repercusión porque no habla mucho”, justificaron la doble aparición de la funcionaria puertas adentro mientras agregaban que repetirá esta modalidad en temas “importantes y fructíferos”. De hecho, no solo hubo reuniones por la visita del Papa entre Karina Milei y la Conferencia Episcopal Argentina con los responsables de seguridad de Buenos Aires, Córdoba y Capital, con ministros e intendentes. El jueves en Casa Rosada hubo un encuentro con los responsables de todos los canales de televisión convocados por el secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández, quien a su vez sumó a sus pares de Buenos Aires, Jesica Rey, y de Ciudad de Buenos Aires, Jorge Gago. Todos quieren que la movida salga bien, capitalizar la visita del Papa y más aún evitar cualquier error o traspié.

En ese contexto, Karina Milei, que comanda Diputados vía Martín Menem y le interviene la gestión a Bullrich vía chat y en reuniones presenciales, convocó a una comida de senadores donde dijo que su relación con Javier “es espectacular”. Se la vio relajada y distendida en su debut como comunicadora en apariciones públicas dos días consecutivos.

La cita tuvo un doble objetivo. Como ocurrió una semana atrás con el bloque de diputados, el primero fue distender relaciones con los senadores de la Libertad Avanza en vísperas de una sesión trascendental como la del jueves, donde se sancionaron los cambios de beneficios a las Zonas Frías y la nueva carta orgánica del Banco Central, tema que retorna a Diputados por modificaciones que impulsó la propia Bullrich. El segundo y no confesado objetivo fue marcar la línea de mandos entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo después de que Bullrich expusiera sus reclamos y diferencias en la gestión parlamentaria por el envío del Presupuesto que chocó con las negociaciones en torno a la legislación de la discapacidad.

“Bullrich no es un tema menor; mansa es buena, pero amenazada puede mostrar los dientes”, graficó un asesor y operador oficialista que anticipa más límites internos a las aspiraciones políticas de la dirigente porteña.

Como ya es habitual, los más leales a la senadora que pasaron del PRO a La Libertad Avanza prometen no romper mientras esté en riesgo “la reelección del proyecto”. La sutil frase fue pronunciada por Bullrich después de la última sesión, cuando en lugar de hablar de la reelección de Milei, subrayó que lo que está en riesgo es el modelo.

“Muchos empresarios le dicen que hay que sostener el rumbo con otros modales” y le hablan de “convocar a gente más idónea”, revelan quienes coinciden en eventos en los que se expresa el llamado círculo rojo. De igual manera, en el PRO y entre gobernadores aliados, amigos y dialoguistas, se analizan opciones “civilizadas” que mantengan “la batalla cultural que ya no se discute y la sociedad acepta”. Coinciden en que el uso de la Boleta Única de Papel ayuda a ese objetivo atado al derrumbe o no del plan económico. Si se sostiene, plantean entre senadores dialoguistas, Bullrich es una opción. “Si se cae la economía, se baraja y se da de nuevo”, agregan con la vista en los próximos cuatro meses.

Para encajar en esa especulación, Bullrich necesita diferenciarse y sostenerse, y el Gobierno contenerla para que no divida. Nadie se anima a anticipar que, frente a tanto runrún, ella prefiera sentarse en el banco en lugar de salir a jugar. Tal vez por eso en distintos ámbitos desconfían de su voluntad para eliminar las PASO.

Por: Analía Argento
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Pagina12

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