Cambios en el deporte

Para cambiar se necesitan conocimiento, ideas, personas dispuestas y voluntad política.

Desde ya hace 50 años, en muchísimas oportunidades, dije y escribí con escaso éxito que se necesitan solamente dos cosas en Argentina, para mantener fundamentalmente a las disciplinas amateurs con un aceptable funcionamiento deportivo:

1- Un presupuesto razonable, ya que el nuestro por lo pequeño generalmente ha rozado y roza lo absurdo, y es uno de los más bajos de Sudamérica muy por detrás de Brasil, Chile y Colombia.

2- Saber de deportes.

La primera de estas necesidades, casi no ha sido satisfecha desde la ya muy lejana presidencia del general Perón en 1946, quizás porque el deporte no ha tenido ni entre los políticos de turno, ni entre sus “padrinos ocasionales”, el conocimiento claro de sus extraordinarios valores para sostener o reconstruir el tejido social.

La segunda de las razones. El hecho de saber de deportes para quien llega a la función pública no se suele cumplir, seguramente como consecuencia de la liviandad con la que algunas áreas del Estado se reparten: algo así como una especie de “botines menores” de las diferentes gestiones. Allí pueden sufrir áreas importantes y hasta casi decisivas para toda sociedad como deporte, cultura y hasta ciencia y tecnología.

En esa situación, las mismas en cuestión sufren de una puja en la que la excelencia del candidato o candidata no será el tema principal, sino a qué “tropa” o intereses responde.

Del subsecretario de deportes saliente dije hace varios años en este mismo medio, cuando él todavía era, o al menos parecía amigo de los que hoy aparentemente lo enfrentan ya sea en el Gobierno, el Enard y el COA: “Para planificar el deporte hay que saber de deportes”.

Es que no basta con ser del palo del deporte, ya sea como exitoso empresario, dirigente o deportista de alto rendimiento. Hay que tener conocimientos, un currículum positivo, opinión clara y ejemplos personales.

La astucia y los contactos políticos o con dirigentes deportivos, en estos casos son un bien menor que, generalmente, nos lleva a la frustración. Una situación que solemos tristemente repetir. Conocidos son también los silencios de los deportistas y entrenadores, a veces ajenos a lo que se maneja, o temerosos la mayoría, de perder lo poco que tienen en cuanto a sus becas.

En tanto, el puñado de afortunados que consigue ingresos importantes, ha sido en general cooptado por alguna de las manifestaciones del poder y cuida de su “jardincito” con un tesón digno de mejores esfuerzos. Así no cambiaremos nunca.

Para cambiar en serio se necesitan conocimiento, ideas, personas dispuestas y voluntad política expresada en presupuestos. Nada de eso se ve en el horizonte.

Por Osvaldo Arsenio

* Ex Director Nacional de Deportes.

Fuente
Pagina12

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