Milei busca blindar por ley el modelo libertario y reunió a su tropa para avanzar con la reforma del Banco Central
El ultraderechista les explicó el proyecto que enviará al Congreso para limitar la emisión monetaria y, al mismo tiempo, empezó a ordenar la estrategia política de un semestre atravesado por las reformas y la negociación con los gobernadores.
Javier Milei reunió este lunes en la Casa Rosada a diputados y senadores de La Libertad Avanza para ordenar la estrategia con la que el oficialismo intentará aprobar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. A pocos días de enviar el proyecto al Congreso, el Presidente les explicó los principales cambios de la iniciativa y pidió cerrar filas detrás de una propuesta que promete reabrir el debate sobre el rol de la autoridad monetaria.
Fue el segundo encuentro con los legisladores libertarios en menos de quince días. El anterior había estado atravesado por la salida de Manuel Adorni del Gobierno y el reordenamiento de la agenda política. Esta vez, el eje fue otro: el Banco Central.
Aunque durante la campaña Milei hablaba directamente de cerrar la entidad, ahora apuesta por otro camino. La intención es dejar establecido por ley un marco que limite al máximo su margen de acción y haga más difícil que futuras administraciones modifiquen el esquema económico impulsado por el oficialismo.
El proyecto propone modificar de manera profunda la Carta Orgánica. El Banco Central dejaría de tener múltiples objetivos para concentrarse exclusivamente en preservar el valor de la moneda.
La iniciativa también prohíbe que el organismo financie al Tesoro mediante emisión monetaria, tanto de manera directa como indirecta. Además, busca reforzar la autonomía de la entidad, endurecer las condiciones para remover a sus autoridades, eliminar las letras intransferibles, restringir la distribución de utilidades y establecer sanciones penales para quienes autoricen emisiones destinadas a cubrir el déficit fiscal.
Según contó el propio Milei en una entrevista radial, el diseño de la reforma estuvo a cargo del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, junto al ministro de Economía, Luis Caputo, y al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Los tres ya habían expuesto los lineamientos de la iniciativa durante una reunión de gabinete realizada después del Tedeum del 9 de julio. Ahora comenzó la etapa política: conseguir los votos para convertir el proyecto en ley.
La otra negociación
La discusión sobre el Banco Central se cruza con otras negociaciones que la Casa Rosada mantiene abiertas para el segundo semestre. Mientras Milei exponía ante sus legisladores, el oficialismo continuaba las conversaciones con gobernadores y bloques dialoguistas para intentar avanzar también con la reforma electoral.
Uno de los puntos que genera mayores diferencias es la suspensión de las PASO. Gobernadores como el tucumano Osvaldo Jaldo ya hicieron saber que no acompañarán esa propuesta porque consideran que alteraría el equilibrio político en sus provincias.
El debate que viene
El proyecto todavía no circula entre los legisladores. Al terminar la reunión, el senador Francisco Paoltroni contó a Página/12 que Milei no presentó el articulado, sino los lineamientos generales de la iniciativa.
“Se habló sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Básicamente se sacaron las dudas”, explicó. Y aclaró: “El proyecto está en elaboración. El Presidente nos adelantó las cinco columnas vertebrales y de qué se trata la reforma”.
Según relató, el mandatario dejó en claro cuál será el eje de la propuesta. “La misión de este proyecto es que el Banco Central preserve la moneda. Un único objetivo político-económico: preservar la moneda”, afirmó Paoltroni al resumir la exposición presidencial.
Con esa reunión, la Casa Rosada empezó a ordenar a su bloque para una discusión que promete convertirse en una de las principales batallas legislativas del segundo semestre.
El oficialismo buscará blindar por ley uno de los pilares del programa económico de Milei, mientras desde distintos sectores ya anticipan cuestionamientos por la pérdida de herramientas que tendría el Estado para intervenir ante eventuales crisis económicas y financieras.
Por Natalia López Gómez
