Dos nuevas empresas emblemáticas entran en crisis: Frutafiel, Metalfor y el derrumbe de la producción en la era Milei
Ambos casos reflejan el deterioro de la actividad, el consumo y el financiamiento que atraviesa el aparato productivo argentino.
El deterioro de la economía real continúa golpeando de lleno al entramado productivo argentino. En medio de un escenario atravesado por la caída del consumo, el encarecimiento del financiamiento, la recesión y el aumento de los costos operativos, dos compañías emblemáticas de distintos sectores quedaron al borde del colapso: la entrerriana Frutafiel solicitó el concurso preventivo de acreedores, mientras que Metalfor, uno de los principales fabricantes de maquinaria agrícola del país, inició un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) por problemas financieros y atrasos en el pago de salarios.

En su presentación judicial, la firma ubicó el origen de la crisis en una combinación de factores que terminaron por volver inviable su funcionamiento. «El proceso inflacionario posterior a la pandemia erosionó el poder adquisitivo de los consumidores y elevó simultáneamente los costos de insumos y transporte», explicó la empresa en el escrito presentado ante la Justicia.
Según detalló, la imposibilidad de trasladar esos mayores costos a los precios finales sin perder competitividad redujo drásticamente sus márgenes de rentabilidad. A ello se sumó la fuerte retracción del consumo de productos considerados no esenciales, segmento donde concentra buena parte de su producción de aguas saborizadas, cervezas y bebidas especiales.
La compañía también responsabilizó al incremento de las tarifas energéticas y del costo de los combustibles, al señalar que los derivados del petróleo representan hasta el 95% del costo final de algunas de sus líneas de producción. Paralelamente, advirtió que «el acceso al crédito bancario se volvió inviable ante las tasas de interés que regían en el mercado», mientras que el descuento de valores de terceros terminó generando nuevas pérdidas.

Si bien el producto tuvo una buena recepción inicial, la falta de cumplimiento del proveedor de cerveza a granel y la rápida reacción de la competencia terminaron frustrando el proyecto. Más tarde incorporó una línea de vino con jugo. Ambos productos representan actualmente cerca del 30% de la facturación. Los números reflejan la gravedad de la situación. Frutafiel declaró un activo total de $4.016 millones frente a un pasivo de $3.818 millones, dejando un patrimonio neto positivo inferior al 5% del activo total. Además, el Banco Central registra 387 cheques rechazados sin fondos por más de $1.085 millones.
La empresa sostuvo que la cesación de pagos comenzó entre marzo y abril de este año, cuando dejó de cumplir los planes de facilidades de pago con ARCA y empezaron a rechazarse los cheques emitidos. Sin embargo, manifestó que «es viable, siendo rentable en el mediano y largo plazo» y aseguró que «el concurso preventivo producirá el desahogo financiero» necesario para continuar produciendo y cancelar sus compromisos. El Juzgado Civil y Comercial N° 9 de Paraná ya abrió formalmente el concurso preventivo, ordenó la inhibición general de bienes de la empresa y designó la sindicatura que llevará adelante el proceso.

Sin embargo, ese respaldo financiero no logró evitar el fuerte deterioro de sus cuentas. La empresa enfrenta una severa crisis de liquidez, mantiene deudas con 23 entidades bancarias por aproximadamente $52.000 millones y más de $22.000 millones corresponden a créditos catalogados por el Banco Central entre Situación 2 y Situación 4, niveles que implican desde seguimiento especial hasta alto riesgo de insolvencia. A ello se suman 558 cheques rechazados por más de $5.348 millones, de los cuales apenas logró cancelar el 11%. La caída de la actividad también quedó reflejada en su nivel de producción.

