Macri levanta el perfil y critica a Milei, pero aún no decide si será candidato

Mientras tanto mira las encuestas del Gobierno y busca volver a seducir a su electorado con críticas moderadas.

Hay, dentro de Mauricio Macri, una batalla entre dos lobos. El lobo de la oportunidad política y el lobo de la pereza. Hay un Macri que está levantando su perfil, que está incluso animándose a criticarle algunas cosas a Javier Milei y que se puede encaminar a ser el candidato del recambio del establishment si el Presidente se sigue hundiendo en las encuestas. Y hay otro Macri que piensa que volver a dirigir un país es “un infierno” y que preferiría continuar con su vida de soltero de la tercera edad. ¿Cuál de los dos lobos ganará? No se sabe aún. Hay, claro, una tercera opción (tratando de conciliar los lobos): ungir a otro candidato o candidata, pero por ahora no encontró un nombre viable y, por si fuera poco, tiene que batallar contra los sectores de su partido que quieren un acuerdo con La Libertad Avanza.

Hoy sigue el peligro de extinción para el PRO si LLA comienza a recuperar terreno. Tienen, a menos de que la interna oficialista se coma todo, una candidata competitiva en la Ciudad: Patricia Bullrich. Y está la posibilidad bien cierta de que destrone al PRO del gobierno que controla hace dos décadas.

Pero Macri parece haber observado encuestas que le dicen que las mareas están cambiando. El líder del PRO ya había hecho el diagnóstico cuando relanzó el partido de que ya el tiempo de las fugas de dirigentes se terminó. Que, sobre lo que no pudieron sacarle, puede empezar a reconstruir su partido.

Esa reconstrucción, según dijo la sombra de Macri, Fernando De Andreis, no tendrá lugar de vuelta para Bullrich. Todavía están en veremos las conversaciones con Horacio Rodríguez Larreta. Pero sí una buena cantidad de nuevas alianzas con radicales. De hecho, Macri en su gira del “Próximo PASO” se viene tomando la tarea de reunirse con todos los gobernadores radicales que no están enteramente pintados de violeta.

Macri marcó una línea cuando se fue Guillermo Francos del Gobierno. Ese fue su último encuentro con Milei y luego dijo que estaba “decepcionado” con la decisión de nombrarlo a Adorni como jefe de Gabinete. De ahí en más, todo fue silencio y distancia, aunque sus bloques legislativos por el momento siguen acompañando al oficialismo como aliados de hierro.

La idea del “Próximo PASO” fue gestada en las usinas del PRO al calor de la caída en las encuestas de Milei: busca volver a seducir a su electorado, diciéndole que el modelo económico de Milei es el correcto, pero le falta la pata de la obra pública, de la construcción de un nuevo país, y de un presidente que gestione, porque Milei está flojo de gestión, como expresó Macri la semana pasada.

La decisión de Macri de comenzar a colar críticas a Milei no es casual. La diferenciación todavía es cuidadosa, pero el dirigente amarillo ya empezó a deslizar algunas más sutiles y otras, no tanto. Por ejemplo, cuando dijo que Milei “se ve como un profeta”, lo que no está claro que dice sobre su estado de salud mental. También puede ser leída como una crítica a los liderazgos mesiánicos versus el modelo tecnocrático que ahora propone de nuevo Macri. También le dijo que no sabe escuchar críticas de sus propios equipos.

Y rechazó de volea el planteo que le lanzó Martín Menem de que una candidatura suya puede ser funcional al kirchnerismo. “Preguntenle a Cristina si fuimos funcionales”, fue su respuesta socarrona, en la que tal vez reconoció demasiado cuanto estuvo involucrado en al actual prisión de la expresidenta.

¿Será candidato?

Pero, al final, ¿Macri realmente está pensando en volver a ser candidato a presidente o es -como sospechan en el oficialismo- una estrategia de negociación para mantenerse relevante? Este diario consultó a dirigentes del PRO de todas las líneas, más acuerdistas, más autonomistas, y el consenso es que las chances están en un cincuenta y cincuenta.

Por un lado, hay un Macri que bromea con el operativo clamor: “Me quieren regalar cuatro años más de infierno”, según trascendió en una crónica periodística. Y por otro hay un Macri que claramente ve un Gobierno en el declive y va una oportunidad real de construir una opción de reemplazo.

Conciliando todas las versiones, está claro que si Macri tuviera otro candidato fuerte (o candidata) al que apoyar, ni en sueños estaría pensando en volver a candidatearse. Pero el problema es que no lo tiene, como le recuerdan constantemente quienes le dicen que es una locura hacer cualquier otra cosa que no sea pactar con los Milei. Ya ha tentado a empresarios y a otros “tapados”, pero no tuvo buenas respuestas hasta acá.

Entonces, ¿Qué hará? Todavía no se sabe. Va a depender de muchos factores. Uno claramente es si Milei repunta en las encuestas y se convierte en el candidato indiscutido para 2027. En cuyo caso, Macri podrá solamente jugar el poder de daño que tendría una candidatura que le reste votos para conseguir (unos pocos) lugares en las listas.

Otro factor es cuánto del PRO está dispuesto a acompañarlo en la aventura de un “Segundo Tiempo” del partido. Ya Diego Santilli se sumó al Gobierno y Cristian Ritondo lo apoya como candidato a gobernador bonaerense en una alianza que buscan con LLA. Es dificil que Macri vaya a apoyar dividir el voto ante el peronismo de la provincia de Buenos Aires.

Y, por último, también va a depender de cómo esté él en las encuestas en 2027. Si conserva una imagen negativa alta, quizás desista antes siquiera de empezar. No se va a lanzar sabiendo que puede perder. Algunos dicen que en ese caso es casi preferible dejar pasar en 2027 de la mejor forma posible y seguir reconstruyendo el PRO hacia adelante, porque a LLA no le da una vida larga. Habrá que ver si tienen razón o se equivocan.

Y también, como dice el viejo mito cherokee, cual de los dos lobos prevalece.

Por Werner Pertot
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Pagina12

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