El visto bueno de Fitch choca con el retraso del FMI para aprobar la revisión del acuerdo
La calificadora de riesgo destacó el superávit fiscal y puso la lupa en la falta de reservas. Son los mismos conceptos que emplea el Fondo, que posterga una decisión clave para Milei.
Desde Washington llegan señales que motivan lecturas divergentes. De un lado, están los que aseguran que el retraso del directorio del Fondo Monetario (el board en la jerga financiera) en aprobar la revisión del acuerdo con la Argentina se debe a que está tratando temas más urgentes, como el impacto de la guerra en Medio Oriente en la economía global. Este sector de los analistas considera que el comunicado del 15 de abril que emitió el staff técnico del Fondo, tras su periplo por Buenos Aires, plantea la aprobación de lo hecho por las autoridades económicas argentinas y propone una serie de medidas correctivas para los puntos en los que fracasó.
Del otro lado, hay analistas que no acuerdan con esa mirada que exculpa tanto al presidente Javier Milei como a su ministro de Economía, Luis Caputo. Aseguran que solo en lo que va de mayo, el board del FMI aprobó los acuerdos que elevaron los equipos técnicos sobre la marcha de los planes de Andorra, Micronesia, Nepal, St. Kitts & Nevis, Angola, Liberia, Madagascar, Cabo Verde y Pakistán.
El board -afirman- postergó la discusión del caso argentino para condicionar a la conducción de Economía en relación a la acumulación de reservas y el valor del dólar. Pero la falta de una respuesta conducente por parte de Caputo y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, habría derivado en esta decisión de los directivos del Fondo.
El titular del Palacio de Hacienda tuvo tres intervenciones públicas en la última semana de abril y la primera de mayo en las que repitió ad infinitum que el «riesgo kuka» fue el único factor desencadenante de los problemas económicos, al tiempo que hizo silencio sobre aquello que los burócratas del FMI cuestionan.
Caputo debió registrar en su planilla de Excel la mala sintonía con el board. A fin de abril venció una cuota de intereses del acuerdo con el FMI, por más de U$S 800 millones, que la Argentina debió pagar apelando a dólares que el Tesoro acumuló los días anteriores, con los que adquirió en Estados Unidos los DEG (la «moneda» del Fondo) para hacer el pago. Las reservas brutas del Banco Central se resintieron ya que los depósitos del Tesoro forman parte de ese renglón. Si el board hubiese aprobado el informe del staff, ese pago se habría hecho con unos U$S 1000 millones que el propio FMI está comprometido a entregar a la Argentina una vez superada la aprobación de la revisión.

¿Qué pasa, Fitch?
La calificadora de riesgo Fitch subió un escalón la nota de la deuda soberana argentina. Sigue en niveles considerados propios de la deuda especulativa. Sin embargo, la administración libertaria amplió el hecho como si su gestión hubiese derivado en una calificación «grado de inversión», que es la más alta de todas.
Lo que la alharaca oficial intentó tapar fueron las advertencias de Fitch respecto de los mismo problemas que ve el Fondo: la acumulación de reservas y el valor de la divisa estadounidense.
Otra de las grandes calificadoras globales, Moody’s, optó por el camino contrario: realizó una reunión con inversores en Buenos Aires para explicar por qué no iba a subir la calificación de la deuda argentina. Ante el viceministro de Economía, José Luis Daza, sus técnicos subrayaron los ya conocidos argumentos vinculados a la falta de acumulación de reservas. Pero, lo sustancial fue que agregaron la falta de sustentabilidad política de la administración libertaria. Se sabe, las calificadoras expresan el temor de los inversores en forma de recetas: a más temor, peor calificación. Y para aplacar los miedos, exigen más. El reclamo a Milei es que no está seguro que gane una reelección en octubre de 2027. El recorrido lógico de Moody’s es que la marcha de la economía, así como está no se sostiene. Por lo tanto, es probable que desde allí se produzcan malas noticias para la gobernabilidad libertaria. Y en una elección para la cual no hay mucha distancia, el oficialismo podría salir muy golpeado. Y si gana una opción opositora, los cambios, especialmente en el régimen económico, serían sustanciales.
Hay un cuestionamiento de fondo del que Milei y Caputo no se hacen cargo. Pero eso no quiere decir que no existen.
Ojo con el muro de deudas
La economista y directora de EcoGo, Marina Dal Poggetto, alertó que el país tiene un costo “alto” para vivir en dólares y señaló los puntos altos y bajos del programa actual del gobierno.
Desde su mirada, las tres anclas del programa económico tienen distintas realidades: “Tenés un programa fiscal que estás manejando, uno financiero que es de corto plazo y uno monetario que es la contracara del financiero”.
Para Dal Poggetto, la parte fiscal se encarga de “bajar el gasto para mantener el equilibrio fiscal frente a la caída de los ingresos, en medio de una economía parada” y a eso se suma una “incertidumbre” sobre “el prestamista de última instancia”, en un contexto marcado por el pago de vencimientos que afronta el Gobierno durante 2026 y 2027.
“Esa pared de vencimientos te sigue marcando el programa económico”, afirmó en declaraciones a Splendid AM 990.
La economista calculó que, durante el año electoral, el Tesoro tiene que pagar U$S 22.000 millones y otros U$S 10.000 millones del Banco Central.
Por: Randy Stagnaro