Cae el IVA y las ventas en super

Una señal concreta del enfriamiento del consumo interno básico. La recaudación del tributo se desplomó 4 por ciento en términos reales durante 2025. En el primer bimestre siguió a la baja: -13 por ciento. En marzo, cayó casi 4.

Luego de que Javier Milei presentara como uno de los principales logros de su gestión el crecimiento del PBI y, especialmente, la recuperación del consumo durante 2025 —sobre todo en el último cuatrimestre—, otras estadísticas comenzaron a poner en cuestión ese diagnóstico. Según los registros oficiales, la recaudación del IVA, uno de los termómetros más sensibles del consumo interno, se desplomó hacia fines del año pasado y mantuvo esa tendencia en lo que va de 2026. Esa tensión también quedó expuesta en las reuniones que el ministro de Economía mantuvo con las principales cadenas de supermercados: mientras los empresarios advirtieron una caída de ventas del 30 por ciento, el funcionario atribuyó el retroceso a las tasas municipales y al avance de la informalidad.

Milei se despachó en redes sociales luego de que el Indec publicara las Cuentas Nacionales del cuarto trimestre y cierre del 2025: la economía creció 4,4 por ciento interanual y el consumo nada menos que 7,6 por ciento. Además “me cuentan por cucaracha que ahí salieron los datos desestacionalizados, en el cuarto trimestre de 2025 el PBI, el consumo privado y las exportaciones fueron récord histórico”, dijo en X. Pero una vez más la foto de las estadísticas debió ser analizada con cautela y menos agitación.

Según el economista Agustín Lodola, profesor titular en la Universidad de La Plata, el consumo privado marcó un récord en Cuentas Nacionales al tiempo que caen el IVA y el consumo en supermercados porque aquel incluye el “gasto de los hogares” en obligaciones como el combustible, servicios financieros, tarifas, alquileres y transporte, que van más allá de “otros gastos”, como alimentos o ropa, más asimilables a un consumo escogido o deseado. Además, puntualmente en estos consumos obligados aumentó mucho el precio relativo, por lo que ponderan más en la medición.

Otro contraste con el discurso oficial surge de la evolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Según el especialista Nadin Argañaraz, la recaudación de este tributo cayó 4 por ciento en términos reales durante 2025. El arranque de 2026 profundizó esa tendencia: en el primer bimestre registró retrocesos interanuales de 12 y 13 por ciento, mientras que en marzo volvió a ubicarse 3,9 por ciento por debajo del mismo mes del año anterior. Por tratarse de un impuesto directamente asociado al consumo, su comportamiento funciona como una señal concreta del enfriamiento de la demanda interna. Además, su peso recae proporcionalmente más sobre los sectores de menores ingresos, que destinan casi todo lo que perciben a gastos básicos como alimentos.

Los alimentos procesados y la mayoría de los productos de supermercado, así como la ropa, servicios profesionales, electrodomésticos y electrónica pagan una alícuota del 21 por ciento de IVA. Mientras otros consumos, generalmente de bienes de primera necesidad o sectores que se busca fomentar, como alimentos frescos, salud, vivienda y maquinaria tienen alícuota reducida del 10,5 por ciento. En tanto en los servicios públicos que consumen las empresas o comercios, y en ciertos consumos de lujo o específicos, existe una alícuota incrementada del 27 por ciento.

La discusión sobre los impuestos fue la carta puesta sobre la mesa del ministro de Economía, Luis Caputo, el pasado martes cuando se reunió con los representantes de las principales cadenas de supermercados del país: Carrefour, Chango Más, Coto, Día, Cencosud (Jumbo, Disco y Vea) y La Anónima. Los empresarios le manifestaron que desde que asumió Milei el consumo masivo cayó un 30 por ciento en términos reales. Un indicador que mantuvo la tendencia contractiva en los que va de 2026, según los últimos datos de Scentia las ventas en supermercados cayeron 5,9 por ciento en febrero, mientras que en comercios barriales la caída fue del 3,8. Ambas interanuales, comparadas contra un 2025 que ya había mostrado caídas contra un 2024 que también había perdido contra el 2023.

La realidad del sector es alarmante en un contexto de fuerte deterioro del empleo y del poder adquisitivo de la población, además del incremento en la morosidad, que perjudica también al consumo. En vez de empatizar con la postura de los empresarios, Caputo evadió la crítica y sostuvo que la crisis del sector responde a las altas tasas municipales y el comercio informal en ferias ambulantes. Los supermercadistas no negaron su posición pero insistieron en que el problema central es el derrumbe del consumo.

Por Mara Pedrazzoli

Fuente
Pagina12

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