Reforma laboral: los empresarios perciben al FAL como dinero que se mira y no se toca
El fondo solo sirve en caso de una desvinculación, pero los empresarios lo ven como algo eventual. Mientras tanto, la plata está como en una vidriera sin poder ayudar a reducir costos.
La UIA apoya la reforma laboral pero advierte por los juicios
En la primera reunión de este año, el martes, la Junta Directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA) indicó que sus integrantes «coincidieron en la importancia de avanzar con la modernización del marco laboral como condición necesaria para la generación de empleo formal, luego de más de una década sin creación de nuevo empleo registrado». Pero aclaran que «es fundamental reducir las posibilidades de litigiosidad y darle a las empresas mayor previsibilidad del marco normativo».
Lo que más problemas generan a las empresas, hoy por hoy, son los juicios de riesgos del trabajo, problema sobre el cual el Gobierno carece de herramientas legales. Solo puede tratar de llevar el tema de manera política.
Vale subrayar que, tras la reforma constitucional de 1994, el fuero del trabajo de la Justicia quedó para las provincias, por lo cual son estas las que tendrían que empujar la aplicación de la Ley de Riesgos. Pero no lo hacen. Y así, a pesar de que los accidentes, enfermedades y muertes en el ambito del trabajo disminuyeron fuerte en los últimos 20 años, los juicios siguen arriba.
De acuerdo con un informe de la Fundación Libertad y Progreso, durante 2025 se iniciaron casi 132.000 juicios por Riesgos del Trabajo, el nivel más alto desde la creación del sistema.
«Esta cifra implica que los juicios laborales se multiplicaron por 44 desde el año 2003 a la fecha. Además, esto equivale a más de 350 nuevas demandas por día hábil, consolidando una tendencia que se profundizó en los últimos años», acotó el estudio.
«La discusión sobre la reforma laboral incorpora cada vez con más fuerza el capítulo de los juicios laborales. El desafío es reducir la judicialización sin debilitar la protección del trabajador, corrigiendo incentivos que hoy favorecen el conflicto legal aun cuando los niveles de accidentes no lo justifican», indicó la entidad.
En tanto, Mario Ackerman, abogado laboralista y profesor emérito de la UBA planteó duras sobre la efectividad de la ley; «Yo no se cómo va a generar empleo». Indicó que un trabajador de aplicaciones «no va a tener ningún derecho laboral». «Si para atraer inversiones hay que tener esclavos es mejor no tenerlas», sintetizó.
Por Carlos Lamiral
