Menos mercado y fuerte presión tributaria

Además de lidiar con la ola de importaciones, dólar barato y consumo planchado, las pymes enfrentan 37 impuestos en el año.

En 2025, el total de tributos (impuestos, tasas y contribuciones) que debió enfrentar una pyme modelo en el país ascendió a 37 para todos los niveles de gobierno. Además, se suman los regímenes especiales de retención, percepción e información, que suman 30 para una pyme modelo en el año.

Las pymes en la Argentina no solo producen y venden, sino que trabajan “gratis” para el Estado recaudando impuestos de sus clientes y proveedores. La operatoria de las pymes es por demás compleja e involucra costos administrativos elevados para estar en regla.

La operatoria de las pymes es complicada no sólo por la dificultad de proyectar ventas en un contexto de deterioro del mercado interno como el actual, sino también por la creciente competencia de productos importados. A esos factores se suman problemas más estructurales, como el elevado costo del financiamiento, la inestabilidad macroeconómica que encarece el capital de trabajo, las tensiones en las relaciones laborales y una presión impositiva que impacta con fuerza sobre empresas de menor escala. Todo esto limita la planificación de mediano plazo y estrecha los márgenes de rentabilidad, en un escenario de alta incertidumbre.

Impuestos

Una pyme “modelo” en Argentina debió pagar en 2025 un total de 37 tributos para poder operar, según un informe difundido recientemente por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). Los aportes y contribuciones a la Seguridad Social por los trabajadores a cargo encabezan la lista, le sigue el impuesto al “cheque”, el IVA, los Ingresos Brutos, los Impuestos Internos (por equipos electrónicos, seguros, etc.), el impuesto a los Combustibles, el Impuesto inmobiliario y el automotor, la tasa de Seguridad e Higiene municipal, los Derechos de importación y exportación, etc. En suma, esta lista tiene 18 tributos nacionales, 8 provinciales y 11 municipales.

Pero el asunto no termina allí. Uno de los problemas habituales que enfrentan las pymes en la administración tributaria es la gran cantidad de regímenes de retenciones y percepciones que deben soportar.

Se trata de impuestos que se cobran “a cuenta”: cuando venden bienes o prestan servicios, muchas veces no perciben el total de la factura porque actúan como agentes de retención; y cuando compran insumos o mercadería, pagan un sobreprecio por las percepciones aplicadas por sus proveedores.

Este esquema suele generar saldos a favor difíciles —o directamente imposibles— de recuperar: las pymes terminan acumulando “crédito fiscal” por encima de sus obligaciones impositivas, lo que implica que el Estado les adeuda recursos que no se devuelven en efectivo y quedan inmovilizados, perdiendo valor frente a la inflación.

Este entramado impositivo eleva los costos administrativos de las pymes. Muchas deben contratar estudios contables externos o destinar personal propio casi de forma exclusiva a gestionar certificados fiscales, descargarlos de los portales de ARCA o de las agencias provinciales de Rentas y cargarlos en sus sistemas internos.

A esa carga operativa se suma un problema financiero: al cobrar menos por efecto de las retenciones y pagar más por las percepciones, el capital de trabajo se ve seriamente afectado. El resultado es un creciente desfinanciamiento que limita la capacidad de las empresas para sostener su operatoria cotidiana e invertir.

A nivel nacional

Meses atrás, desde el Iaraf también calcularon un “vademecum” tributario para 2025 con el objetivo de identificar la cantidad y variedad de tributos que una persona humana puede llegar a pagar en un año, dadas sus posesiones y activiades más habituales.

Ese estudio reveló que en total existen 155 tributos en todo el país, pero los ocho primeros que más peso tienen – el IVA, el Impuesto provincial a los Ingresos Brutos, Contribuciones a la Seguridad Social, impuesto a las Ganancias a personas jurídicas, Aportes personales a la Seguridad Social, Impuesto a las Ganancias a personas físicas, Impuesto a débitos y créditos bancarios y Derechos de exportación- explican el 85 por ciento de la recaudación tributaria consolidada de Argentina.

Si a estos se les agregan el impuesto a los Combustibles, la Tasa de Seguridad e Higiene Municipal, los Derechos de importación y los Impuestos Internos coparticipados, se tiene que el 94 por ciento de la recaudación consolidada argentina se concentra en doce tributos. Diez de los cuales son nacionales, uno provincial y uno municipal.

A poco tiempo de asumir su mandato, Javier Milei prometió que simplificaría la estructura tributaria de Argentina eliminando “el 90 por ciento de los impuestos”, pero no avanzó ni en una modificación integral de los más representativos ni en la eliminación de los pequeños, que recaudan poco.

En 2025 la presión tributaria nacional fue de 29,2 por ciento, según los datos del Iaraf. Se mantuvo en los mismos niveles que 2024, nada cambió.

Por Mara Pedrazzoli

Fuente
Pagina12

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *