Deuda invisible: los intereses «capitalizables» equivalen a casi cinco veces el pago de jubilaciones
Luis Caputo capitaliza intereses en lugar de pagarlos periódicamente. Sin embargo, la deuda crece de forma desmedida.
Un peso cada vez más difícil de sostener
Vamos a los números. Los datos del Ministerio de Economía, publicados mensualmente reportan un resultado financiero en base caja deficitario de $168.515 millones para julio. Sin embargo, esta cifra no incluye la capitalización de intereses, un rubro que se construye a partir de los reportes de la Secretaría de Finanzas. Tomando los datos oficiales y convirtiendo los valores de millones de dólares a pesos con el tipo de cambio al cierre de cada mes, se revela una carga adicional que el Tesoro acumula silenciosamente.
Aunque se espera que este efecto disminuya en agosto, las tasas de interés elevadas sugieren que la capitalización seguirá superando los niveles previos. En el acumulado de enero a julio de 2025, el Gobierno generó una renta financiera en intereses de deuda —entre pagos y capitalizaciones— por $56 billones, una cifra que, paradójicamente, indica disponibilidad de recursos, pero cuya postergación agrava el panorama fiscal.
Una comparación reveladora: intereses vs jubilaciones
Para dimensionar la magnitud de esta carga, resulta pertinente compararla con el gasto en jubilaciones. En julio de 2025, el desembolso destinado a jubilados y pensionados, según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), alcanzó aproximadamente $4,6 billones, una cifra que contrasta marcadamente con los $19 billones correspondientes a la capitalización de intereses ajustada en el mismo mes, es decir, en julio. Esto implica que el devengamiento de intereses se ubica muy cerca de quintuplicar el monto asignado a los jubilados y pensionados.
En el acumulado anual hasta julio, mientras los intereses capitalizados y pagados suman $56 billones, el gasto total en jubilaciones y pensiones, según la OPC, se estima en alrededor de $30,1 billones, reafirmando esta desproporción.
Este desbalance pone en evidencia las prioridades del manejo fiscal. La estructura de instrumentos como las Lecaps y el canje de LEFI priorizan la generación de renta financiera extraordinaria, mientras las jubilaciones enfrentan restricciones, con incrementos mínimos que representan una fracción insignificante frente al impacto de la deuda. Este enfoque, que favorece tasas que triplican la inflación proyectada, deja a los jubilados como los principales afectados por un ajuste disfrazado mediante maniobras contables.
Por Julián Guarino
