De la fase expansiva a la contracción: el PRO se refugia en el macrismo duro para preservar identidad
El partido amarillo se reformula. Macri se reserva la estrategia 2025 y podría verse obligado a candidatearse. Los gobernadores del espacio miran de lejos. El jefe de Gobierno porteño, atento. Movimientos del larretismo.
¿Eso significa que no habrá alianza PRO-LLA en las legislativas del año próximo? De ninguna manera, la posibilidad de una asociación electoral sigue en pie. Pero una cosa es una alianza y otra una fusión. Inclusive, si bien un año en el país de Milei es una eternidad, todo hace presagiar que Mauricio Macri se verá obligado a jugar como candidato a senador por la Ciudad, el distrito madre del PRO, para bloquear a los libertarios en su intento de ganar territorialidad. Eso, claro, si las elecciones fuera hoy. Además, vale recordar que la conformación de alianzas es en cada distrito, y LLA anda a los tumbos en la conformación del sello en diferentes provincias. Hubo escándalos en Río Negro y Mendoza por supuestos avales truchos. Los dos distritos donde los libertarios tiene mejor estructura es la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, pese a que en ambos escenarios tiene los bloques partidos en las respectivas legislaturas.
Como anticipó este medio, pasada la Ley Bases Macri sería menos condescendiente con Milei. Una necesidad de supervivencia, máxime cuando las últimas encuestas mostraron que el caudal de votos del PRO migraba a LLA. Pero, a su vez, los (ya no tan) fieles amarillos piden acompañar al Gobierno. Un cuadro de situación que obliga a Macri a hacer equilibrio. Esta semana comenzó el operativo despegue, que tuvo tres episodios en cuatro días: el informe de Fundación Pensar (think tank del PRO) que elogió la macroeconomía pero pegó por la pobreza e ingresos; el tuit de Mauricio reclamando la deuda de coparticipación a la Ciudad, con fallo de la Corte Suprema; y esta mañana el desplazamiento de Bullrich de la estructura partidaria.
Los actores satelitales del PRO miran de reojo la pulseada Macri-Bullrich. Los gobernadores Rogelio Frigerio (Entre Ríos) e Ignacio Torres (Chubut) prefieren estar lo más lejos posible de esa pelea. Están en buena sintonía con Mauricio Macri, pero deben gestionar con Patricia Bullrich cuestiones ligadas a la seguridad.
El porteño Jorge Macri puede tener problemas de rebote en una Legislatura donde no tiene mayorías consolidadas, pero ya optó por su primo. En Parque Patricios observan que hay varios saltos políticos en la historia de Bullrich, pero en la Ciudad debe haber coherencia y gestión, ligada a la piedra fundacional de Mauricio.
En tanto, Horacio Rodríguez Larreta sigue afiliado pero en la práctica está fuera del partido. Decidió no tender puentes para sumarse a la conducción, y de hecho es tentado por sectores del radicalismo y del PJ no K para un armado heterogéneo. La visión del exjefe porteño la expresó una dirigente de su riñón, la senadora nacional Guadalupe Tagliaferri, a través de un documento: «Ninguna de las dos opciones representa lo que siempre este espacio defendió. El PRO que fundamos fue siempre un partido moderno y alejado de todos los extremos, defensor de la vida democrática y respetuoso de las diferentes visiones. Nunca creímos en el agravio, la agresión, el insulto como algo que debíamos aceptar en la vida democrática», señaló.
«Lo único que se está debatiendo acá es quien va a tener la lapicera para negociar con LLA el frente electoral del año que viene. Hay una postura de fusión absoluta y otra de mantener cierta ‘autonomía especulativa’ para poder conversar con más poder los apoyos y las alianzas electorales del año que viene», dijo.
Por Ariel Basile
