Venezuela, el petróleo y el nuevo orden internacional basado en la fuerza
Bajo el paraguas de la “seguridad nacional”, la llamada Doctrina Trump expone un orden internacional cada vez más crudo: sin ideología, sin reglas claras y guiado por intereses económicos y estratégicos. Venezuela, el caso testigo.
Cabe destacar que el denominado “Corolario Trump” o “Doctrina Donroe” no tiene componentes ideológicos. Bajo el amplio paraguas de la “seguridad nacional” hace gala del doble estándar moral en el plano internacional y se basa puramente en el interés estratégico y económico. En este caso, como los ha expresado el propio Trump, el interés primordial es “recuperar nuestro petróleo”.
O sea, el de los venezolanos, que ahora pasaría a manos de EEUU. Y no importa si para lograr eso la vía más directa implique la subsistencia del régimen anterior o, cuanto menos, de algunos personajes clave que garanticen el proceso. “Estamos dispuestos a cooperar con EEUU”, dijo Delcy Rodríguez.
En ese contexto, que a Maduro le haya llegado la hora de la justicia, como muchos hoy celebran, está por verse. Ya siendo juzgado en los tribunales de Nueva York, ojalá que así sea. Mientras tanto, el hondureño Juan Orlando Hernández, capturado en 2022 por EEUU por vínculos con el narcotráfico, fue recientemente indultado por Trump por razones de conveniencia política. Así como persigue y captura, también perdona según su humor y circunstancias.
El próximo objetivo de EEUU en la región seguramente sea Cuba, un régimen tambaleante y asfixiado económicamente. Trump también apuntó contra Colombia, México y Dinamarca, por Groenlandia. Pero cualquier país puede eventualmente ser el próximo objetivo de Trump. Incluida la Argentina, el día que dejemos de ser un gobierno “amigo” y haya intereses que lo ameriten. En nuestro caso, recordemos que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y otras figuras del gobierno norteamericano, como la generala Laura Richardson, ya hablaron sobre la importancia estratégica de los minerales críticos de la Argentina.
¿Qué actitud adoptarán China, Rusia, India, Turquía y otras potencias con intereses en Venezuela y la región?
Por ahora, estos países han pronunciado duros rechazos diplomáticos a la intervención de EEUU. Más allá de lo que para ellos representa Venezuela, les preocupa el precedente para futuras intervenciones de EEUU, no sólo en América Latina. Asimismo: ¿Constituye Trump un incentivo para que estas potencias hagan lo propio en sus respectivas áreas de influencia? Un Trump que hasta incluso ha avalado públicamente la postura y “preocupaciones de seguridad” de Rusia en Ucrania.
En ese sentido, la Unión Europea también ha reaccionado con extrema cautela y preocupación. Bruselas celebró la caída de Maduro, pero pidió respetar la Carta de las Naciones Unidas, que en la práctica ha quedado reducida a una mera hoja de papel. Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, emitió un pedido desesperado a Trump para que revea su posición sobre Groenlandia, reivindicando la alianza histórica que ambos países han mantenido en el marco de la OTAN. “La necesitamos para nuestra seguridad nacional”, le replicó con frialdad Trump. Y se burló del poderío de la defensa danesa.
El mundo ha cambiado radicalmente. El derecho internacional ya no rige y la principal potencia militar global, otrora artífice del orden internacional de raigambre liberal y democrática de posguerra, ahora pregona abiertamente la vigencia de la ley del más fuerte hobbesiana en las relaciones internacionales. Ya no hay certezas ni barreras de contención normativas. Sólo prima la fuerza.
Por Patricio Giusto. Docente universitario (UCA, UNLP y Zhejiang University). Director Ejecutivo del Observatorio Sino-Argentino y miembro consultor del CARI.

