El relato trunco de una economía para brindar con agua
Menos de 24 horas le duró al Gobierno el festejo del espejismo de marzo porque las consultoras ya tienen caídas de actividad en abril. Un informe de la City precisa que el petróleo va camino a exportar el doble que el agro, dos sectores a los que Milei les bajó impuestos y no crearon puestos de trabajo. Asimismo, construcción, industria y comercio están hasta 20 puntos por debajo de los niveles del 2023. El debate Milei-Caputo para evitar una derrota segura en el 2027.
El Gobierno sobreactuó el festejo de los resultados económicos de marzo (crecimiento interanual de 5,5 por ciento) porque sabía que un rato después el efecto se esfumaría. En menos de 24 horas, diferentes consultoras marcaron que en abril la actividad volverá a terreno negativo. Lo más interesante es que lo que está sin funcionar es el 70 por ciento del total, las actividades que más emplean y las que socialmente se siente más cuando reactivan; y lo que está funcionando es el 30 restante, que está beneficiado por quita de impuestos y retenciones y es lo único que Milei no ajustó. Más que nada el agro, minería y el petróleo. Hay dos consultoras de mucho prestigio en la City que pusieron eso en números: la energía ya está duplicando las exportaciones de la soja, pero no derrama y el consumo cae hasta en Vaca Muerta. Construcción, industria y ventas básicas, en tanto, caen entre 3 y 20 puntos contra el 2023, antes de la llegada de los libertarios al poder.
La UIA está partida entre los que creen que la transición lleva al paraíso y aquellos que se inclinan más por la opción de un camino al precipicio. En el primer bando están Rappallini, Rodrigo Pérez Graziano, de Peugeot-Citroen; Eduardo Nougues, de Ledesma, el autopartista Marcelo Domínguez Molet; Alejandro Gentile, el cuadro ascendente de Techint y David Uriburu, la mano derecha de Paolo Rocca en la entidad. Entre los críticos se alistan Alberto Sellaro, de Calzado; los textiles como Claudio Drescher, el laboratorista Isaías Drajer, los industriales de Santa Fe y los metalúrgicos de ADIMRA. La situación está tan caliente que los filo-oficialistas ofrecieron para este martes 26 una reunión de carácter político del Comité Ejecutivo, la mesa chica. El objetivo es ordenar a la tropa. Pero la cosa no está fácil: además de la crisis, se están solapando internamente cuestiones sensibles. Tres empresarios pidieron el martes pasado que se hiciera una comunicación de apoyo a la marcha federal universitaria. “La industria le debe todo a la educación pública”, disparó uno de los representantes bonaerenses. La UIA se negó a hacerlo y Rappallini argumentó que el tema es delicado, porque “también hay un millón de estudiantes que rindieron una sola materia y siguen ahí”. Notable.
La segunda situación que plasma el contexto de un país partido se dio el jueves en la Bolsa Cereales, lugar en el que Milei anunció baja de retenciones para la soja, el trigo y otros granos. Caputo se enteró que el Presidente quería anunciar la medida ese día a la mañana y se apuró a hacer números. En el salón, en el que se cambiaron las luces para lograr penumbras, se modificó la orientación del escenario y se buscó un lugar sin ventanas por pedido de ceremonial de Presidencia, Milei fue aplaudido, pero antes les habían advertido que el regalo era poco, como “un par de medias a un nene que espera un juguete lindo”. Al día siguiente, el campo actuó en consecuencia y salió a aclararle quién manda: Nicolás Pino, presidente de Sociedad Rural, dijo que es insuficiente y Marcos Pereda, su vice, que pelea en la diaria por su lugar en la entidad, agregó que deja “gusto a poco”. El campo quiere retenciones cero, mete presión y es lógico. Milei sufre la enfermedad de los gobiernos que ceden el manejo del poder al Círculo Rojo. Ya le tomaron el tiempo. Alguien de Hacienda blanqueó, además, que la baja de la soja “no se va a aplicar nunca”, porque depende del desempeño de una recaudación de ARCA que lleva diez meses seguidos a la baja.
En toda esta historia hay algo paradójico. El casi 30 por ciento de la economía que funciona lo hace apalancado en factores exógenos a la política oficial. Milei siente, cuentan cerca de él, que lo ningunean en sus capacidades técnicas, de ejecución de la política. En la Bolsa, de hecho, se quejó de críticas que apuntan que el Gobierno no gestiona. Pero eso está bastante cercano a la realidad: la estabilidad financiera, que evita una corrida, la dan el apoyo de Donald Trump y el Fondo Monetario (FMI) aprobando préstamos con un gobierno que incumple las metas, como se vio esta semana con la aprobación del directorio, que admitió que no acumularon reservas y deslizó que es inconveniente alterar las estadísticas del INDEC. Mientras que el resto de los dólares de la balanza comercial récord son responsabilidad exclusiva de la “creación” de Vaca Muerta que se hizo en el Gobierno de CFK con la YPF que comandó Miguel Galuccio. Aquel acuerdo millonario con Chevron es la semilla de los resultados que hoy Milei cosecha. A decir verdad, su gobierno está apoyado en decisiones de política que él no tomó: la asistencia a sectores humildes vía a la AUH se financió con la estatización de las AFJP y las obras de infraestructura de Vaca Muerta, con el Impuesto a las Grandes Fortunas. Nobleza obliga y pocos se acuerdan, pero Milei votó a favor de ese tributo.
La “paradoja de la abundancia” y los pobres
Los países petroleros africanos, ubicados mayormente en el Golfo de Guinea, tiene entre 80 y 90 por ciento de su PBI clavado en los hidrocarburos, en su exportación. Todos tienen niveles de pobreza insostenibles porque, entre otras cosas, la renta no se reparte. Como alguna vez advirtió José De Mendiguren, dos veces presidente de la UIA, con Milei Argentina parece asomarse más al balcón de Nigeria que al de Noruega, otro país petrolero que no es pobre. La historia identifica a ese proceso de exceso de recursos o potenciales recursos con índices sociales inestables como la “paradoja de la abundancia”.
Es lo que parece estar pasando aquí, a una escala que empieza a ser creciente e instala el desafío de qué hacer con la plata de las exportaciones. Un informe de la consultora más mentada de la City, 1816, identificó anteayer beneficios de ese esquema. “Más allá de las vicisitudes coyunturales, cada vez es más cierto que energía y minería abren la puerta a un futuro espectacular: según estimaciones oficiales, entre ambos sectores generarán exportaciones netas por USD 43.000 millones promedio por año en el próximo mandato presidencial (2028-2031), es decir, el doble de lo que hoy en día genera una cosecha “normal” de soja (con 50 millones de toneladas y un precio de USD 400 la tonelada)”, destacaron. Es una parva de dólares, pero no están generando más que flujo, porque el Estado libertario no lo usa como variable de equilibrio del 70 por ciento restante de la economía.
Equilibra, la consultora de Martín Rapetti, picó en punta en decir que en abril los datos del EMAE volverán a ser malos. Es más, precisó que la actividad económica caerá 1 por ciento interanual y 1,5 intermensual, es decir, un derrumbe luego del espasmo del 5,5 positivo de marzo. Especifican que pegará una demora en la cosecha por las lluvias, pero aclaran que, de todos modos, el EMAE sin agro caería 0,3 por ciento. Es decir, la economía tiene ganancias millonarias en petróleo y agro subsidiados y se funde en todo el resto.
Por su parte, un trabajo de la firma PXQ al que accedió Página I12 pone el fenómeno en perspectiva: “un programa anti-inflacionario que tiene como principales herramientas la triada ajuste fiscal – ancla cambiaria – apertura económica imprime una tendencia recesiva sobre los grandes generadores de empleo, que son la industria, el comercio y la construcción”, grafica la empresa del ex viceministro Emmanuel Álvarez Agis. Y agrega que “la evolución de las variables económicas referidas a dichos sectores viene reflejando esa tendencia. En comparación con noviembre del 2023 (que constituye de por sí un punto de partida malo) la Construcción se ubica -20% por debajo, la Industria -3,2% y el Comercio -3%. Sin ir más lejos, en 2025 mientras que la actividad económica creció, el empleo cayó, dándose así una combinación rara vez observada en la historia reciente argentina”.
Lo más interesante que plantea Agis es que, observa, hay una intentona oficial de mostrar “señales de una mayor preocupación por la actividad económica, al parecer explicadas por la caída en la imagen del gobierno”. Enumera allí el congelamiento de YPF de 90 días en las naftas, reducción de la tasa de interés, baja de retenciones, normalización de los encajes bancarios y preventivos de crisis para calzado y textiles, dos de las industrias más dañadas. Lo que plantea el informe de PXQ es, ni más ni menos, el debate interno en el Gobierno: un Milei que sostiene el ajuste a como dé lugar para evitar un inflacionazo; y un Caputo que entiende, como lo muestran los informes del mercado, que si el ajuste no se afloja ahora van a una derrota segura en las presidenciales del 2027. El resultado es incierto porque la conducción política no está en el Estado. Fue cedida a poderes fuera de la Casa Rosada.
