Victoria arrolladora del peronismo en Buenos Aires: el Gobierno, obligado a resetear la gestión, enfrenta incertidumbres para el día después
Axel Kicillof consolida su liderazgo en el interna del PJ, con sendos triunfos en seis de las ocho secciones electorales. La Libertad Avanza asimila el impacto electoral.
El festejo en el búnker del peronismo dio los primeros indicios en ese sentido. Kicillof mencionó un nuevo camino que se abre, incorporó a los rivales internos en sus agradecimientos y hasta llenó el escenario de tradicionales estandartes del movimiento, con gremialistas en primera fila. Se rodeó, además, de los intendentes a quienes agradeció el despliegue territorial y la campaña puerta a puerta. Máximo Kirchner leyó también el mensaje que dejó la votación y siguió el triunfo a la distancia, desde San José 1111 junto a Cristina, quien envió un agradecimiento a los centenares de militantes que celebraban en la noche platense.
El Gobierno, obligado a repensarse
El Gobierno no tendrá tiempo para asimilar el golpe de las elecciones bonaerenses. El primer y duro test lo tendrá mañana lunes con el mercado, que ni siquiera en los más pesimistas pronósticos había aventurado una diferencia tan amplia a favor del peronismo.
Previo a la apertura de los mercados, la city anticipa una importante presión cambiaria, caída de bonos y acciones, y un riesgo país el alza, largamente por encima de los 900 puntos básicos.
En Casa Rosada, el triángulo de hierro ya mira hacia octubre, presionado a modificar su estrategia tras el fracaso de la nacionalización de la elección provincial. En menos de dos meses, el desafío será apuntalar a una fuerza que no tiene mayor despliegue que el de su líder.
Por Maricel Spini
