Los agrodólares, el gas y el petróleo, las apuestas de Massa para fortalecer las reservas

La liquidación de divisas fue el tema principal que el gobierno discutió con la Mesa de Enlace. Planes a largo plazo para Vaca Muerta. Mientras, el Central echó mano al swap con China.

La búsqueda de divisas frescas guió los pasos de Sergio Massa en los últimos días. Así como los investigadores policiales siempre recomiendan priorizar la ruta del dinero para esclarecer un caso, la preocupación por aliviar la escasez de dólares bien puede ser el prisma bajo el cual observar las reuniones del ministro de Economía con representantes de diferentes sectores productivos.

Una de ellas fue el viernes con la Mesa de Enlace, en la que se discutieron alternativas para que los productores liberen a la exportación los granos que tienen retenidos. Massa acudió con una plana mayor conformada por Juan José Bahillo, secretario de Agricultura y Ganadería; Julián Domínguez, el exministro del área (que fue convocado como un guiño al sector con el que estuvo negociando hasta hace un par de semanas); y Guillermo Michel, que detrás de su cargo de director de la Aduana se consolida como un hombre clave en el dispositivo del ministro.

La reunión fue bastante más que una exhortación a liquidar divisas. «Hablamos de todo: exportaciones de carne, fideicomiso, tipo de cambio, derechos de exportación… Todas las demandas y problemas que se viven en el sector», dijo el titular de la Sociedad Rural, Nicolás Pino. Pero también es verdad que una buena parte de la discusión se la llevó el régimen especial de liquidación que creó el Banco Central, que prevé que los exportadores depositen el 70% de los pesos en una cuenta bancaria «dollar linked» y puedan usar el 30% restante para comprar dólar ahorro.

El sistema no convence a los productores no sólo por las cuestiones burocráticas sino porque, básicamente, el monto final que obtienen con la operación ronda la mitad de lo que cobrarían si vendieran sus dólares en el mercado paralelo en vez del oficial.

«Nosotros vamos a vender en tanto y en cuanto tengamos la necesidad», dijo Pino. Las partes quedaron en estudiar modificaciones al sistema para hacerlo atractivo. «Lo que ellos quieren es un régimen más sencillo y simple. Nosotros lo vamos evaluar de la mano del Banco Central. Está la voluntad de simplificar e intentaremos encontrar las herramientas», admitió Bahillo ayer en diálogo con Radio Provincia.

Otra apuesta del gobierno son los hidrocarburos. El jueves Massa estuvo en Neuquén, donde anunció la reglamentación del régimen que garantiza beneficios impositivos y aduaneros a las empresas, como también la libre disponibilidad de las divisas que surjan de un incremento de las exportaciones. El objetivo ya no es sólo dejar de importar energía (uno de los motivos de la sangría de reservas que viene sufriendo el Banco Central) sino poder venderles gas y petróleo a otros países de la región, entre ellos Brasil. Para eso se apelará a la extensión de las redes de transporte desde Vaca Muerta: además del gasoducto Néstor Kirchner, que se adjudicó esta semana, se ampliará el oleoducto Del Valle, que maneja un pool de petroleras (entre ellas YPF) y que permitirá sacar una mayor producción por el puerto de Bahía Blanca.

Las cuentas de Pesce

Mientras se activan esas negociaciones y políticas de largo plazo, en el Banco Central sacan cuentas todos los días. Según los operadores que siguen de cerca lo que pasa en el mercado mayorista, la entidad vendió esta semana U$S 130 millones, aunque de no haber sido por los pagos correspondientes a importaciones de energía (que ya insumieron este mes unos U$S 770 millones) el saldo habría sido positivo.

El dato saliente es que la entidad admitió por primera vez que echó mano a los yuanes del swap con China. Esos fondos, que hasta ahora formaban parte de las reservas internacionales y no generaban cargos, ahora devengarán un interés cercano al 7% anual por las sumas que se usen para pagar las importaciones de ese país asiático. «El swap chino se está utilizando. Tiene sentido que lo utilicemos», dijo Miguel Pesce. La revelación no fue inocente: buscó desactivar rumores de que se estaban tomando los encajes que respaldan los depósitos privados en dólares. El titular del Central se esperanza con que el fin del invierno permita reducir las compras de gas licuado y que eso, sumado a las liquidaciones de agrodólares que se están negociando, permita poner fin a la salida de divisas. «A fin de agosto podemos terminar en una situación de empate o de recuperación parcial de reservas», afirmó.

El tema resulta esencial para el gobierno porque la falta de dólares es una debilidad en todo sentido; desde las dificultades para detener la presión devaluatoria, alimentada por sectores exportadores que buscan obtener mayores ganancias, hasta la exposición pública por las denuncias en voz alta de empresas que advierten que no pueden seguir produciendo por la falta de insumos importados.

En el medio también están las dificultades para cumplir con las metas de acumulación de reservas comprometidas ante el Fondo Monetario Internacional (U$S 5800 millones en el año). La necesidad de pedir un Perdón (waiver en la jerga del FMI) aparece cada vez como más concreta y podría estar en la mesa de discusiones entre Massa y las autoridades del organismo, en el viaje que el ministro está planeando para fines de mes.

Alivio por el canje de deuda en pesos

El gobierno respiró hondo al conocer que la propuesta para canjear los títulos de deuda en pesos que vencían en este trimestre tuvo una aceptación del 85%. Así, logró postergar hasta junio, julio y septiembre del año que viene compromisos por 2,1 billones de pesos. La refinanciación (en cuyo éxito influyeron el Banco Central y Anses, que tienen gran parte de esos instrumentos) se hizo a través de bonos que podrán ajustarse por inflación o por el dólar, según convenga a los inversores.

En una operación aparte, la Secretaría de Finanzas colocó títulos por $ 182 mil millones, el doble de lo que necesitaba para cubrir vencimientos de mitad de agosto. El precio fue convalidar una tasa de 75,6% anual. «El mercado nos dio su apoyo, lo que indica que estamos en el camino correcto», dijo el titular del área, Eduardo Setti.

Por: Marcelo Di Bari

Fuente
Tiempo Argentino

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