La inflación y el Fondo reavivan la llama combativa del peronismo

Los supermercadistas creen que a Feletti le preocupa más mostrarse duro que serlo. Que lo suyo es un acto de campaña más que una medida de gobierno. En Diagonal Sur y Alsina sostienen que la recomposición de márgenes encierra un desafío político y que se vio potenciada por la derrota en las PASO. Hay un punto donde Feletti coincide con Martín Guzmán: en que una parte de la élite económica es “antiargentina”

A nosotros nos parece bien. Vamos a acompañar. Pero de donde no nos podemos bajar es del 30% de margen sobre esta canasta.

Alfredo Coto miró fijo a Roberto Feletti apenas escuchó lo que a su lado decía el director ejecutivo de su cadena, Guillermo Calcagno. El secretario de Comercio se acomodó los lentes y tomó nota. El margen al que se refería Calcagno es el bruto unitario, antes de costos fijos e impuestos. Según argumentó, no podía bajar de ese porcentaje para que la rentabilidad neta operativa se mantuviera en el terreno positivo histórico, de entre el 1 y el 2% sobre el precio final de cada producto.

La microeconomía del retail, en realidad, no es el foco de atención del nuevo guardián de los precios que nombró Alberto Fernández a pedido de Cristina Fernández de Kirchner. Lo que procura con el congelamiento de los 1.430 precios que entró en vigor al día siguiente de esa reunión del viernes pasado es frenar el peligroso envión que había tomado a principios de octubre la canasta básica de alimentos, que pasó en pocos meses de representar el 9 al 11% de un sueldo promedio. Montado sobre el arrastre implacable de la devaluación acumulada en los últimos tres años, que no llegó a trasladarse a precios primero por la recesión 2018-2019 y después por el coronavirus, el rebrote inflacionario de la post-pandemia se convirtió en la peor pesadilla para el oficialismo. Para peor, se da en medio de un desbarajuste de las cadenas globales de producción y logística que empujó las tasas de inflación del mundo rico a su récord en casi medio siglo.

A dos semanas de las elecciones, los negociadores se recelan tanto que cualquier tregua va a estar condicionada y a tiro de ruptura unilateral. Los supermercadistas creen que a Feletti le preocupa más mostrarse duro que serlo. Que lo suyo es un acto de campaña más que una medida de gobierno. En Diagonal Sur y Alsina sostienen que la recomposición de márgenes encierra un desafío político y que se vio potenciada por la derrota en las PASO. Son visiones irreconciliables.

El director ejecutivo de la Asociación de Supermercadistas Unidos (ASU), Juan Vasco Martínez, veterano de mil batallas con Guillermo MorenoAugusto CostaAriel Langer Paula Español, busca enfriar la pelea. Defendió lo que pudo a Changomás, la cadena de Francisco De Narváez que absorbió a la ex Walmart, a la que apuntan en el Gobierno como la principal incumplidora del congelamiento. Pero no pudo reprimir una respuesta cuando Feletti le dijo, el jueves de la semana pasada, que era fácil confrontar con las empresas del sector “porque tienen peor imagen que los banqueros”. “Hay otros que tienen peor imagen”, replicó. El funcionario cambió de tema.

Es una imagen pública negativa que, no obstante, también tienen medida en la oposición. Por eso Horacio Rodríguez Larreta sorprendió a propios y extraños al acusar por radio a “los monopolios” de empujar la inflación, a contramano de lo que aseguran los candidatos economistas de su espacio, como Martín Tetaz o Ricardo López Murphy. Eso envalentonó a los espadachines del oficialismo: “Si nos ponemos firmes en esto, en las elecciones es todo ganancia”, exageró uno de ellos.

Aguas arriba

Al no fijar una lista de precios a la salida de fábrica como se hacía hasta ahora sino solamente valores al público, Feletti procuró meter una cuña entre los supermercadistas y sus proveedores. El enviado de uno de ellos, una multinacional líder en el rubro de bebidas con y sin alcohol, le confió que el margen bruto unitario que aplican los súper e híper no es del 30% sino del 45%. Y que, además, estiraron sus plazos de pago para hacer más diferencia con la aceleración inflacionaria. Los voceros de dos cadenas lo niegan y aseguran que ese margen oscila entre el 15 y el 20%.

Como en el Gran Bonete, todos culpan a otro. Ante Débora Giorgi y Antonio Mezmezian, los fabricantes de alimentos aludieron a varios productores de insumos difundidos que utilizan como insumos y especialmente a la hojalata de Techint. El balance de TerniumSiderar parece darles la razón: según el último informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), un centro de estudios que funciona bajo el paraguas de la CTA, su margen neto ¡después de amortizaciones e impuestos! saltó de -1,5% en el primer semestre de 2020 a +40,1% en el mismo lapso de este año.

La siderúrgica de Paolo Rocca envió ayer a Alejandro Gentile y José De Boca para explicar en Comercio Interior sus incrementos. “Nosotros aumentamos 6% nada más”, dijeron. “Sí, 6% en dólares”, respondió Feletti, irritado por una explicación teórica en la que los ejecutivos consumieron casi toda la reunión. El encuentro no duró mucho más.

Para evitar triquiñuelas como el lanzamiento de presentaciones nuevas de los mismos productos con envases distintos o uno o dos gramos más de contenido, Comercio Interior ya le pidió al Instituto Nacional de Alimentos (INAL) que no habilite nuevos productos por 40 días. Pero claro, las negras también juegan: los supermercados levantaron todas sus promociones “2×1” o “3×2” y eso licuó el efecto del congelamiento, al menos sobre las clases medias que se abastecen y estoquean allí. Para los pobres es todavía peor. Se ve cada vez más crudamente en movilizaciones como la de ayer frente al Ministerio de Desarrollo Social, que terminó adentro y con destrozos.

Saldo insuficiente

Habrá que ver hasta dónde reditúa electoralmente el congelamiento y qué pasa después, porque todo el equipo económico admite que un control de precios no reemplaza a un plan antiinflacionario. Por lo pronto, hay un punto donde Feletti coincide con Martín Guzmán: en que una parte de la élite económica es “antiargentina”. Una palabra que, antes de pronunciar el domingo en una conferencia organizada por la revista Crisis en el CCK, el ministro de Economía utilizó en el almuerzo que compartió con el flamante secretario de Comercio, revelado en exclusiva en esta columna el viernes pasado.

Guzmán le confió a Feletti que esas élites se convirtieron en un obstáculo en la negociación que lleva adelante con el Fondo Monetario, a las que se abocará todo el fin de semana en Roma y luego en Glasgow, si Alberto Fernández consigue la photo-opportunity con Joe Biden al margen de la cumbre mundial climática. “Me dinamitan puentes y conspiran contra toda posibilidad de diálogo”, protestó.

Es la misma élite que Mercedes Marcó del Pont empezó a auditar gracias al Aporte Extraordinario de las Grandes Fortunas, que ya recaudó un 10% más de lo que pagaron al principio los 12 mil sujetos alcanzados y que promete más fondos frescos a partir de las ejecuciones fiscales que acaba de iniciar la AFIP sobre 88 contribuyentes que no pagaron.

Solamente las boletas de deuda de esos 88 contribuyentes suman más de 1.200 millones de pesos. Entre las personas a quienes se les reclama hay grandes industriales, terratenientes, banqueros, celebridades y jugadores de fútbol. Las acciones legales fueron iniciadas por la DGI en los distintos juzgados del país.

“Son los peor asesorados, porque dejaron los dedos marcados. Admitieron la deuda pero no pagaron. Son juicios de ejecuciones fiscales. Nadie quiere ir a esos juzgados porque viene el embargo sobre cuentas bancarias”, explicó un tributarista. El rebrote combativo del peronismo después del giro a la derecha inmediatamente posterior a las PASO puede empujar a varios magnates al peor de los incordios que un cliente bancario puede sufrir.

Guzmán cree que puede reencauzar la negociación por los sobrecargos con el FMI. No mucho más. Pero la hostilidad de Marc Stanley, el futuro embajador en Buenos Aires, encendió otras alarmas en la relación con Estados Unidos. ¿Y si el Tío Sam se defiende de lo que percibe como el primer desafío de China a la hegemonía mundial del dólar y exige alineamiento a su patio trasero? ¿Y si hay que tomar partido en la batalla final entre la potencia declinante y la emergente?

Todo un dolor de cabeza para quienes se sienten cómodos en la tercera posición. Hora de definiciones.

Fuente: Alejandro Bercovich

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BAENegocios

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