Santista Argentina invierte 16 millones de dólares, vendió el 45% de sus acciones al industrial Carlos Muia

Después de 26 años en manos extranjeras, Santista Argentina sumó un socio local. Carlos Muia, el industrial dueño de Confecat y Confelar compró el 46% del paquete accionario.La empresa apuesta fuerte al futuro. Trabaja en tres turnos y cuatro turnos y creará nuevas telas con mayor tecnología pra sustituir importaciones.

Santista Argentina este año cumple 95 años, supo ser un ícono de la industria textil. Recuperar esta empresa fue casi un milagro logrado por Carlos Muia, dueño de la catamarqueña Confecat (mayor empleador de la provincia) y la riojana Confelar. Logró que marcas emblemáticas como Ombu y Grafa vuelvan a ser patrimonio nacional.

Desde que el grupo Bunge & Born la vendió en 1995, pasó a manos del holding brasileño  Camargo Correa, luego cambió de manos y en 2018, la adquirió el grupo mexicano Siete Leguas. En 2020, el CEO de la compañía Gilberto Stocche junto a otros inversores GBPK compraron la totalidad del paquete accionario. A principios de 2021, Muia que era uno de los licenciatarios que producían ropa Ombú, pidió ser parte de Santista y concretó la compra del 45%.

Para dimensionar lo que representa este gigante vale decir que cuenta con una planta en Famaillá, Tucumán, donde trabajan 950 personas. Marcelo Arabolaza, quien está en Santista desde hace 16 años, contó: “Tenemos una planta verticalmente integrada, todo se procesa en la fábrica,  desde el fardo de algodón hasta la tela, lo que nos da la ventaja de controlar la hilandería, tejeduría, terminación y acabado. Producimos 25.000 kilómetros de tela por año. Trabajamos día y noche a tres turnos y hay un sector que trabaja cuatro turnos, inclusive los días domingos”.

El negocio de Santista Argentina se divide en partes iguales en dos áreas: moda e indumentaria profesional. Retienen el 25% del mercado de jean y gabardina y venden a reconocidos confeccionistas y marcas de la talla de KosiukoTavernitiZaraLegacy, NarrowTucciTaverniti, OssiraCristóbal Colón y Ver, entre otras.

El otro 50% de la producción es de telas de work wear o indumentaria profesional y representa el 65% del mercado. Tienen de clientes a las principales empresas que requieren ropa de trabajo, además de las Fuerzas Armadas, Policía, Ejército y Gendarmería. No hacen las prendas, hacen la tela y confeccionan a través de licenciatarios.

Si bien cerraron la planta con la pandemia, fue la primera textil en reabrir porque eran proveedores de trabajadores esenciales. “A mitad de máquina sostuvimos el empleo, continuamos con la producción al 50%, durante mayo y junio comenzó a moverse la moda y en julio rebotó por la venta online e ecommerce. A fin del 2020, terminamos con la misma capacidad de la pre pandemia. El negocio de la indumentaria profesional es inelástico a las crisis. Facturamos un 60% en volumen en 2020, en 2021 arrancamos con los niveles no del 2019 pero casi, actividad plena desde principio de año”, señaló.

Marcelo Arabolaza describió el impacto de las políticas gubernamentales en el sector textil: “El año 2019 fue muy complicado desde la política monetaria, tasas del 8% mensual, al 90% anual fueron nocivas. Se ejecutó una polítoca monetaria enfocada a bajar la inflación que afectó al consumo y a las empresas de manera extraordinaria y tampoco bajó la inflación. Fueron muy complejos los dos últimos años del gobierno de Mauricio Macri. La administración del comercio y la política monetaria aplicada fueron destructivas para el consumo. Por suerte, las políticas de administración de comercio aplicadas en este gobierno, ayudaron mucho al sector. Se recuperó la capacidad productiva, volvimos a niveles de sustentabilidad en la fábrica y estamos con capacidad plena”.

De los 950 empleados de Santista Argentina, un 90% ya recibió la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus y un 30% ya tiene las dos dosis aplicadas. Algo que los ayuda a pensar en el futuro, ya que en la pandemia llegaron a tener el 20% de la dotación afectada o por contacto estrecho o rango etario.

Santista en el medio de la pandemia apostó a crecer. “Estamos llevando a adelante un plan de inversión muy agresivo, cuando todo el mundo estaba parado, decidimos invertir 16 millones de dólares. Llegaban los contenedores con telares de última generación y eso generó una gran motivación para nuestros empleados y clientes. Vamos a crecer en capacidad productiva y empezaremos a desarrollar tejidos especiales para las Fuerzas Armadas. Son tejidos con más tecnología, que hasta ahora se importaban. Nuestra idea es sustituir importaciones”, confirmó el gerente general de Santista Argentina.

Fuente. Graciela Moreno para BAENegocios

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