Vuelta a las clases presenciales: las diferencias entre Buenos Aires y Ciudad

Con el reloj en cuenta regresiva para el comienzo de las clases, la provincia y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ahondan sus diferencias sobre cómo debe ser el retorno a las aulas. En la gobernación bonaerense hablan de un camino gradual, con un sistema mixto que alterne semanas de concurrencia con semanas de aprendizaje en casa, atendiendo a que llevará varios meses lograr una cobertura alta de vacunación. En contraposición, la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, ratificó que el gobierno de la Ciudad  quiere que haya clases presenciales cuatro horas diarias para todos y descontará el día a los docentes que paren. Es que los gremios UTE y Ademys advierten que no asistirán en las condiciones planteadas.

La postura de la provincia fue expuesta por el viceministro de Salud de Axel Kicillof, Nicolás Kreplak, que anticipó que la gobernación “está trabajando para que vuelva la presencialidad en la escuela”, pero con el énfasis puesto en un retorno “gradual”.

“La idea es que se mejoren las condiciones edilicias, que haya más ventilación en los edificios escolares y también que se amplíe la vacunación de los docentes”, sostuvo Kreplak, dando así un respaldo a las prevenciones expresadas por los sindicatos que representan a los maestros. Y agregó: “En la medida en que podamos vacunar a los docentes y a las personas de riesgo que viven con los alumnos, vamos a ir ganando presencia en las aulas”.

El viceministro añadió que una modalidad en estudio es “el sistema mixto, en el que los chicos no vayan todos los días, todas las horas”, sino alternando “los días que se cursa y los horarios”. Es una toma de posición diametralmente opuesta a la de Acuña.

La respuesta ante la situación epidemiológica es el principal eje de diferenciación entre la gestión del Frente de Todos y la de Juntos por el cambio, pero la pelea del PRO con los sindicatos docentes es además un clásico de los años electorales. En su momento, la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal sobreactuó a fondo las acusaciones contra los docentes bonaerenses, tras elegir como su principal adversario a la figura del titular del Suteba, Roberto Baradel. Ahora es Acuña la que polariza con la Unión de Trabajadores de la Educación.

En su cartera señalan, por ejemplo, que los docentes serán vacunados “cuando tengamos disponibilidad de dosis”. Todo un gesto de disciplinamiento. El ministro de Salud, Fernán Quirós, aclaró también que “la vacunación no es requisito indispensable para la vuelta a clases”. La Ciudad no ha anunciado aún el plan de vacunación de sus docentes, mientras que el gobernador Axel Kicillof confirmó que la provincia comenzará a vacunar a los maestros, maestras y personal auxiliar con factores de riesgo la semana próxima. De ese modo se podría contar con un universo de 28.000 trabajadores que actualmente están bajo dispensa por su situación, y pasarían a poder dar clases presenciales.

En este marco, la ministra volvió a cargar este lunes contra los gremios y los acusó de “querer generar miedo en las familias” y estar “haciendo política” con el riesgo de una segunda ola de contagios.

El esquema de retorno porteño plantea que en el corto plazo todos los alumnos del distrito tengan un mínimo de 4 horas de presencialidad por día. La Ciudad adelantó el comienzo del ciclo lectivo para el 17 de febrero, dos semanas antes que el resto del país. Ese día iniciarán las clases los chicos de los jardines maternales, el nivel inicial, los tres primeros años de la primaria y los dos primeros de la secundaria. El 22 de febrero se sumará el resto de la primaria y el 1° de marzo los del secundario.

En la provincia también habrá un comienzo de clases el 17 de febrero. Será para aquellos grupos de chicos y chicas “que tuvieron dificultades de vinculación el año pasado”, pero no se está estableciendo la presencialidad como condición desde ese inicio. El comienzo del ciclo lectivo se anuncia para el 1° de marzo.

Por otra parte, en la provincia de Buenos Aires ponen el acento en arrancar con un sistema mixto, en el que los alumnos se alternen para ir a clases, CABA reformuló su definición de burbuja educativa para plantear que “la burbuja es el aula”. No hubo anuncios de emplear a mayor número de docentes sino que, según aclaró la propia ministra, los maestros podrán ir de burbuja en burbuja, lo que rompe cualquier protocolo de cuidado.

El dirigente de UTE Eduardo López replicó las declaraciones a Acuña y dijo que en CABA “falta diálogo con los gremios”.

“No hay grieta en la vuelta a la escuela, lo que hay son distintas políticas de gobierno.  No se puede meter a 30 chicos en un aula. Yo extraño el aula, pero no quiero que sea una trampa. No quiero que mi alumno venga, se contagie, vuelve a la casa donde vive con siete personas, contagie al abuelo y sea un drama familiar”, dijo López y consideró que “con diálogo, hay solución de los problemas”, pero advirtió que la Ciudad no ha negociado con los docentes en qué condiciones se reabrirán las escuelas. “No se puede decir que es lo mismo que cuando los chicos van al supermercado con el padre, porque nadie obliga a un chico a ir al supermercado. Tampoco a ir a un restaurante. El que va corre el riesgo de ir, yo no llevaría a mis hijos al supermercado. La escuela es obligatoria. No  me gustaría que Larreta me mandara a llevar a mis hijos a un restaurante, en u lugar cerrado con otros 30 chicos”, reflexionó el dirigente gremial.

Fuente. Pagina12

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