Productores de trigo no venden y se complica la oferta de harina

Los operadores de comercio exterior advierten que la industria molinera tampoco está demandando la materia prima y se encuentra a la espera de algún tipo de anuncio por parte del Ejecutivo, ya sea un alza en los derechos de exportación o algún guiño en favor de su sector.

Las panaderías ya se preparan para aplicar incrementos de entre 5% y 15% en todo el país como consecuencia de las remarcaciones en la bolsa de harina de 50 kilos, que las fabricantes pretenden llevar de $1.700 a $2.000.

El momento que hoy atraviesa el mercado agropecuario se ve reflejado en lo que ocurre con los futuros de trigo. Históricamente, el que tiene entrega en Buenos Aires cotiza por arriba del de Rosario en general en torno al 5% o 10%, pero hoy ocurre lo contrario. Mientras en la ciudad santafesina se paga USD242, su par de Buenos Aires lo hacía el viernes a unos USD230. Para los traders, esto refleja que los exportadores deben salir a fijar un precio para que los productores vendan, ante la reticencia de los chacareros.

El temor que sobrevuela en el sector es que el Gobierno aplique una suba de tres puntos porcentuales en las retenciones, hasta el 15%, para lo que está habilitado sin la necesidad de pasar por el Congreso. Todo como consecuencia de la fuerte suba observada en los últimos meses en la cotización internacional de las materias primas.

Para el analista Salvador Di Stefano, las bajas ventas se deben a que “ya se hizo una provisión importante, las exportadoras tienen una parte comprada, pero no saben si mañana deberán pagar más por las retenciones”. En ese sentido, añadió que en el mercado mundial todas las miradas están puestas en los derechos de exportación que aplicó Rusia y probablemente siga Ucrania.

Desde el Gobierno enviaron señales de que buscarán “desacoplar” los precios internos de lo que ocurra en Chicago, y así evitar echar más leña al fuego de una inflación que viene en ascenso. Fue en ese marco que el ministerio de Agricultura había resuelto prohibir las exportaciones de maíz hasta marzo, aunque finalmente la cartera dio marcha atrás cuando las entidades rurales más críticas al gobierno realizaron un cese de comercialización por tres días.

En el sector también comentan que la industria molinera tampoco se está haciendo de trigo, especulando con una suba de precios que ya empezaron a aplicar y las panaderías tuvieron que salir a compensar con ajustes en los mostradores. Y que estos faltantes podrían prolongarse durante el resto del verano.

Lo cierto es que los productores siguen reacios a desprenderse de la cosecha y el volumen de ventas está por debajo del promedio de los últimos dos años. Más allá de la mejora en los precios internacionales, la brecha cambiaria ubicada bien por arriba del 50% conspira contra un funcionamiento más predecible en el sector.

Fuente. Ignacio Ostera para BAENegocios

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