ECONOMIA

“Los pagos al Club de París son menores y no afectan”

El ministro de Economía, Axel Kicillof, aseguró en una entrevista con Tiempo Argentino que el esfuerzo financiero no complicará al país.

Recién llegado de Francia, en donde cerró un acuerdo con el Club de París para el pago de la deuda argentina con el grupo de naciones que lo integran, el ministro de Economía, Axel Kicillof, recibió en su domicilio del barrio de Parque Chas a Tiempo Argentino y a un grupo de periodistas. En un extenso diálogo informal, Kicillof explicó los detalles del convenio, su carácter “no ordinario”, el costo financiero que implica para el país y el rol del Fondo Monetario.

–¿Este es el mejor acuerdo que pudieron conseguir o había posibilidades de resultados superiores en lo que respecta a plazos de pago o tasas de interés?
–Respondo con lo que dice la página del Club de París. En primer lugar, señala que los acuerdos son con la participación del Fondo Monetario Internacional. Más allá de una posición clara que tiene el gobierno con respecto al Fondo, la secuencia es que un país que entra en dificultades con respecto a su deuda le pide asistencia al Fondo, que viene con un stand by y un programa de ajuste. Una vez acordado esto, lo que presta el Fondo no alcanza para pagarle al Club de París. El Club, en el marco del programa de ajuste pactado con el Fondo y con la supervisión de éste, reestructura la deuda propia en las condiciones que el Fondo plantea. Pero esta es la primera vez que hay un pago a plazo al Club que no es en el marco de un plan de ajuste del Fondo. La propia gente de la Secretaría del Club decía que Este era uno de los acuerdos mas complejos y no ordinarios que habían visto.

–¿Por qué no hubo quitas?
–El Club no da quitas porque la negociación viene con el financiamiento del Fondo. Cuando un país viene con un programa, llega con una reestructuración del Fondo que es el que le paga al Club. Las quitas que hubo en la historia del Club fueron para países de renta baja. Pero con uno como la Argentina y exceptuando la experiencia de Indonesia (tras el tsunami de 2004), no tengo registro de una operación de este tipo. Visto en perspectiva, lo que conseguimos era imposible porque está afuera de las modalidades habituales del Club, por eso llevó tanto tiempo la negociación. Las condiciones en las que fuimos a negociar fueron completamente voluntarias, no había ningún elemento de presión que estuviera ejerciendo el Club fuera de pagarle o no pagarles. En ese sentido, es un logro haber conseguido cinco años más dos de gracia, con una financiación dentro de las posibilidades de Argentina, además de que nos hayan aceptado los montos mínimos.

–¿Cuáles son los próximos pagos?
–Vamos a pagar primero 650 millones de dólares en julio próximo y otros 500 millones en mayo de 2015, más intereses que se pagan completos en 2015. Para todos los años se establece un máximo de 2250 millones de dólares. Hay un mínimo y por encima de eso uno puede adelantar lo que quiera. Eso está sujeto a que venga plata, que es una condición que pusimos nosotros.

–¿Qué destaca de la firma con los ministros de cada país?
–Estaban todos los ministros de Hacienda de los países que componen el Club. Ello tuvo una significación simbólica porque durante una hora y media les explicamos como fue la reestructuracion de la deuda, el crecimiento del país, el volumen de los pagos que se hizo afuera, discutimos el mote de incumpidor serial que dicen los buitres.

–Se firmó con el Club. ¿Cuándo es la firma con los países?
–Esos son los bilaterales. El Club de París genera un paraguas y un único arreglo. En los bilaterales, los países no se pueden apartar una coma de lo que se acordó con el Club. La Secretaría del Club es la garante de que nadie se salga de la norma. Esperamos tener firmados los bilaterales antes del pago de julio. Asi cada país recibirá el monto proporcional al peso de deuda que posea en el total de 9700 millones de dólares. Alemania y Japón siguen siendo los prioncipales acreedores.

–¿Qué opina de los que cuestionan la cifra de 9700 millones de dólares reconocida como deuda?
–Estoy un poco decepcionado con eso porque creo que es una cuestión del pelo al huevo. Esta deuda está en el Presupuesto. Cuando se entra en default en 2001, congelamos el monto a ese momento. Creo que eso lo planteo Lavagna y considero correcto ese criterio. Cuando se hace el recálculo de 2008, se toman todos los contratos porque cada uno tiene su propia tasa de interés, sus punitorios, etcétera.

–Si el acuerdo es tan poco convencional, ¿por qué aceptaron?
–No recibimos explícitamente una intimación sino que acercamos una propuesta con plazos y montos en función del perfil de deuda de la Argentina. Por ejemplo, en 2017 son 1100 de capital que vamos a cubrir y es una cifra menor que la de 2014 y 2015 atendiendo a que ese año es muy exigente. Pedimos respetar nuestra capacidad de pago además de un criterio que es completamente novedoso, de incorporar incrementos del pago en base a los aumentos de inversión a partir de un escenario base que planteamos nosotros. Ellos nos dijeron: “Paguen el piso y si no lo hacen hay un incremento de tasas”, y aceptaron nuestra modalidad según inversiones. Es decir, si nosotros no llegamos a pagar el mínimo sube la tasa de interés y si la inversión supera el escenario base, incrementamos el pago con un adicional.

–¿Cómo se contabiliza la inversión extranjera?
–El monto de la inversión extranjera directa es según lo computa la estadística del Banco Central. Tomamos el estándar que tenemos publicado y en la medida en que veamos una proyección que tiene determinados incrementos que siguen una tendencia que está por encima de eso, nosotros mejoramos el pago. Es nuestro mecanismo, ellos no nos obligaron a hacerlo así. Les dijimos que nos acompañaran en el esfuerzo del crecimiento. Para la Secretaría del Club y para sus miembros, que la Argentina no pague no es una medalla. Más allá de que llegamos a un acuerdo atípico, había un interés en hacerlo. La cifra no les mueve la aguja, pero regulariza una situación, saca una mancha que también es innecesaria para ellos. En mi exposición les mostré la balanza comercial de la Argentina con los miembros del Club y les mostré también la balanza comercial implícita de cada una de las empresas, porque fue un elemento que para nosotros es de peso. No es que cuando a la Argentina le va mal esos países están contentos. Al contrario, afecta a las empresas de esos países.

–¿Pero un ministro de Economía de un país puede asegurar que las empresas de ese país van a invertir en la Argentina?
–No. Lo que asegura el ministro de Economía es que él va a avisarle a la agencia de financiamiento de exportaciones de su país que la Argentina no es deudor de su Estado. Cuando eso suceda, la agencia puede empezar a financiar proyectos de inversión de empresas de ese país en la Argentina. No me caben dudas de que cualquier empresa que está en planes de inversión o expansión en el país, va a querer tomar ese financiamiento.

–Embajadores de países del Club plantean que a pesar del acuerdo siguen habiendo restricciones, como al giro de utilidades…
–Yo y los miembros de mi equipo nos juntamos habitualmente con embajadores y empresarios del exterior, lo mismo el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, y no recibimos ese tipo de reclamo. Y tampoco hay un compromiso directo para la remisión de utilidades a partir de este acuerdo. Por otro lado, las empresas tampoco tienen muchas problemas para llevarse utilidades. El país ha recibido mucha inversión extranjera en los últimos años y en la medida en que siga sucediendo se incrementan las reservas y generan una ecuación en el mercado único y libre de cambios mas holgada, con lo que se alivian más las retricciones. Pero, de hecho, nunca dejó de haber remisión de utilidades y se mantuvo mas o menos en un mismo nivel en estos años. Cuando estuve en Estados Unidos no recibí una queja formal ni de empresarios ni de políticos. Tampoco de parte de otros países miembros del Club.

–¿Se planteó en las negociaciones con el Club de París el tema del cepo o de las restricciones externas?
–No, ninguno de esos temas.

–¿Evaluaron si el plus junto con el pago mínimo pueden llegar a alcanzar tal magnitud que ponga en stress nuevamente el frente externo, al estilo del cupón PBI?
–Tenemos una cláusula de escape, aunque es un criterio que pensamos respetar, porque a diferencia del cupon PBI, que era un incentivo para que tomaran determinado instrumento, en este caso es en tiempo real, si aumentan las inversiones va a subir la capacidad productiva y va a haber mas ingreso de divisas.

–Pero los tiempos no son coincidentes.
–Es cierto, pero tenemos 28 mil millones en divisas, tampoco es que tenemos 9000 millones de dólares, como en 2002. Por eso el pago de julio se hace con reservas.

–¿Cómo es la clausula de escape?
–Pusimos un criterio que aparece puesto voluntariamente por la Argentina que es recibido por el Club de París, no lo quisimos poner de una manera compulsiva y cayó muy bien. No dijimos que nos tiene que apoyar en todos los foros en forma obligada, sino que les dijimos: “Háganse socios nuestros”. Sus empresas ya son socias nuestras y ahora lo planteamos para los países que nos acompañen y van a recibir un resultado de esto.

–¿Francia tiene un préstamo ofrecido de 600 millones euros con lo que se podría financiar la primera cuota?
–Yo no hablé con Francia de nada sobre esto. El Tesoro argentino no tiene ningún acuerdo de crédito con ningún otro Tesoro. Lo que sí hay son acuerdos de swap entre el Banco Central y una cantidad de bancos. En el caso de Francia, está la línea desde hace años que se va renovando porque se trata de líneas de crédito para liquidez y contingencias. Forma parte de la política prudencial de todos los bancos centrales.

–¿Cuál va a ser el peso de los pagos al Club dentro del perfil de deuda?
–El año que viene vence el Boden 15, por unos 5800 millones de dólares. Comparado con eso, los próximos vencimientos no son mucho. Además todo es relativo. El otro día Fábrega dijo que faltaban ingresar 20 mil millones de dólares de la cosecha y contra ello, lo que le vamos a apagar al Club es poco. Respecto del perffil de vencimientos de la Argentina, le asigno una importancia menor a los pagos al Club de París. Aun si se paga el techo, que son 2250 millones de dólares. El perfil de vencimientos en 2016 es muy bajo, en 2017 hay un pico bastante alto y después vuelve a ser bajo para siempre. O sea, todo lo que caiga de ahí en adelante es menos que lo que hemos pagado todos estos años.

–¿Qué pasa si un año se paga menos?
–Pusimos un techo de 2250 millones incluyendo el pago adicional. Y podemos compensar la tasa de interés por un pago menor con la que pagaríamos por otro mayor al año siguiente. Es decir, tenemos la oportunidad de compensar los años de pagos bajos. Funciona como una acuerdo financiero normal. Además, al final de los cinco años dimos una discusión muy fuerte para incorporar un par de años sin caer en un default.

–¿Por qué la discusión fuerte?
–Nada les gustaba originalmente. Que paguemos en cinco años en lugar de uno, que paguemos el tres de interés en lugar del seis. Ellos hasta ahora acumulaban el siete por ciento por la deuda impaga, pero no lo cobraban. Que paguemos es mejor a que no, les convenía. Pero hubo una discusión fuerte sobre tasas. La del final, por dos años más, alguien planteó que fuera una tasa como la actual del rendimiento de los bonos argentinos, y esa tasa bajó a 9 por ciento. Las cuentas que hacemos son todas hipotéticas porque no sabemos cuánto va a entrar en inversión extranjera cada año ni por cuanto tiempo vamos a pagar el 3%, el 4,5 o la tasa final del 9 por ciento.
En definitiva, fue un acuerdo muy favorable y ellos esperaban más pago inicial, más tasa de interés y menos plazo, tampoco querían años de gracia. Si bien esta tasa es más alta, deja la posibilidad a quien tome la decisión de tomar deuda más barata para pagarla.

–Pero deben tener un cronograma de pagos.
–El pago mínimo de 2014 más mayo de 2015 son los 650 millones de dólares más los 500 millones más los intereses sobre el saldo. En mayo de 2015, si estamos holgados podríamos pagar el techo, los 2250, es decir 1100 millones de dólares más que lo que ya dijimos de julio próximo y mayo de 2015. Con eso nos ahorramos el 4,5 por ciento.

–¿Lo del Fondo se plante en la discusión?
–Cuando planteamos los lineamiuentos en el verano pasado, no dijimos que no estuviera el Fondo, pero en ningún momento incluimos su supervisión. Hoy (por ayer) Christine Lagarde (titular del FMI)dijo: “Nosotros somos observadores”, pero no estuvieron ni como observadores.

–¿Los países acreedores plantearon que querían al FMI en la mesa?
–Ellos nunca lo plantearon ni nosotros tampoco. Si hubiese estado el Fondo no habríamos conseguido este acuerdo. Lo que nunca apareció es la posibilidad de estar en un programa con el Fondo. Puede suceder que en ese caso, el plazo de pagos sea más largo, pero es así porque está en el marco de un programa del Fondo que tiene esa extensión temporal. Y además incluye condiciones leoninas como el megacanje, etcétera. Por eso la presencia del Fondo no resultaba en un acuerdo mejor.

Mucha actividad en estos meses

–En los últimos seis meses tomó una serie de medidas, ¿cómo el pago a Repsol o ahora con el Club de París. Con que están vinculadas?
–A comienzos de año hubo un desarreglo financiero, una corrida cambiaria, gestada desde un tiempo con todos los elementos típicos del caso. Hubo un tipo de cambio que llegó a 8,40 pesos y entre operadores hablaban de llegar a 9,20 y hasta 10. Hay una investigación en curso al respecto. En ese sentido, paramos una corrida cambiaria y devaluamos también. Dijimos que establecimos un dólar de convergencia.

–¿A qué apunta esa hiperactividad?
–Lo que ocurrió fue que fijamos un tipo de cambio y fijamos una intervención del Banco Central que rige el mercado de cambios. Ninguna de las medidas que se tomaron esta fuera de lo que se ha hecho en los últimos años. El cambio del IPC al IPCnu es algo que estaba programado. El pago a Repsol tiene que ver con una ley votada en el Congreso. Es decir, se trata de iniciativas tomadas por la presidenta Cristina Fernández, quien hizo un cambio de tipo económico y llevó adelante una serie de medidas muy ambiciosas.

Alerta por operaciones cambiarias

–¿Prevé un segundo semestre más holgado en materia de divisas?
–Hay que tener en cuenta que en el mercado cambiario actúa el mercado ilegal en el que la venta de dólares es tal.

–¿El acuerdo con el Club de París aleja un mes como enero pasado?
–En el mercado ilegal hay movimientos que nadie se lo spuede explicar, ni por qué sube o baja. Ahora están anunciando una devaluación, después sube mucho el dólar ilegal. Son mercados movidos por expectativas y ocurre el fenómeno de las expectativas autocumplidas. Si todo el mundo dice que se viene una devaluación, todos van a actuar como si así fuera. Por eso yo llamo a la gente a informarse más. Si todo el mundo te dice que tu banco va a fundir, capaz que vas y retirás tus ahorros, y si muchos lo hacen, capaz que el banco funde. Cuando alguien interesado comienza a instalar de que habrá una devaluación, hay que desconfiar de ello porque es del interés de un grupo concreto.

Boudou

–¿El llamado al vicepresidente Amado Boudou a prestar declaración indagatoria es para empañar lo logrado en el Club de París?
–Yo lo único que siento es que algunos jueces argentinos tienen mucha precisión. Este juicio lleva dos años y sale justo hoy (por ayer).

Fuente: Tiempo Argentino

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