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La Provincia aporta más a la producción nacional pero sus cuentas siguen flojas

Los números oficiales respecto a la incidencia bonaerense en el volumen global de todos los bienes y servicios producidos por el país son contundentes: la Provincia es responsable del 37,2 % del PBI nacional.

La Provincia aporta más a la producción nacional pero sus cuentas siguen flojas

En términos monetarios, eso significa que el llamado Producto Bruto Geográfico (PBG) provincial fue de 176.000 millones de dólares durante el 2012. Son cifras oficiales, que fueron presentadas hace pocos días por la ministra de Economía bonaerense, Silvina Batakis.

Respecto al año 2011, esto representa un crecimiento del PBG de 3,3 %. Ese crecimiento fue impulsado, siempre según el informe oficial, por la Industria Manufacturera, que tuvo un incremento interanual del 6,3%. Esa es siempre una buena noticia porque supone el valor agregado del trabajo humano sobre los productos.

El Producto Bruto Geográfico mide el valor de la producción de bienes y servicios atribuibles a factores de producción físicamente ubicados dentro del territorio provincial. Es, en el marco distrital, lo que a nivel nacional representa el Producto Bruto Interno. Poder mostrar que el nudo del motor productivo bonaerense pasa por la industria es un dato altamente positivo para el gobierno sciolista. Le sirve, desde lo discursivo, para alinearse con la prédica a favor de un modelo nacional supuestamente basado en políticas activas que favorecen el desarrollo industrial.

Para el agro, sólo malas noticias: la producción de los principales cultivos evidenció caída respecto al 2011

“La provincia de Buenos Aires se destaca como el motor del crecimiento ya que en la última década la economía provincial creció a un ritmo de 8,2% anual”, aseguró Batakis en ocasión de la presentación del informe anual sobre el PBG.

Es verdad que el informe de la Dirección Provincial de Estadística se repite todos los años. Pero no deja de percibirse cierto mensaje elíptico de la Provincia a la Nación –una relación siempre oscilante- en el sólo hecho de destacar institucionalmente el peso de la producción bonaerense en el esquema nacional de buenas noticias sobre el crecimiento.

Aquel aumento del 3,3 % anual del PBG se explica porque los sectores productores de bienes tuvieron un incremento en su producción del 4,1 %, con un aporte al crecimiento total provincial del 43 por ciento. Y los productores de servicios experimentaron un alza del 3,6 %, con un aporte a la variación global del 57 %.

A riesgo de caer en una obviedad, conviene recordar que al hablar de “bienes” nos referimos a los productos materiales (vestimenta, automóviles, alimentos, etc) y al referirnos a “servicios” hablamos de aquellos bienes intangibles (salud, educación, transporte, esparcimiento, etc).

Hay algo de paradoja en las cifras oficiales presentadas por la Provincia. El crecimiento elevadísimo de los últimos diez años, ese 8 % anual que suele calificarse como una “tasa china”, no redunda en una mejora fiscal a pesar de que la administración Scioli realmente ha hecho esfuerzos -¿ajustes?- en esa materia.

De hecho Buenos Aires, siempre según cifras publicadas por Economía, es una de las pocas provincias, sino la única, que no logró tener superávit en ninguno de los últimos cinco años.

Sobre éste punto, voces oficiales que nunca hablarán en público y analistas económicos del sector privado remarcan, con razón, que ciertos factores que beneficiaron a otros distritos no lograron el mismo efecto positivo en la extensa y poblada Buenos Aires.

Ejemplo: hubo muchos “commodities” con altos precios en el último lustro que ayudaron a las provincias que cobran regalías de ellos, algo que no corre para la provincia más grande del país. Y de los cuantiosos beneficios que deja el agro, una ventaja que tampoco es tan decisiva en las cifras globales de Buenos Aires, se terminó apropiando el gobierno nacional a través de las retenciones.

Capítulo aparte, digno de otro análisis, es el tema de la coparticipación federal de impuestos y su injusto derrame a Buenos Aires: una provincia que alberga casi al 40 % de la población recibe sólo el 20% de las transferencias automáticas provenientes de la Nación.

Voces de todo el arco político aseguran que la solución al problema del déficit fiscal, y en cierta forma lo que pondría fin a esa situación paradojal antes mencionada, hay que buscarla en la siempre mentada reforma de la ley de coparticipación. Pero es una posibilidad compleja, de una realización casi imposible, dado que se necesita el consenso de las 24 provincias argentinas, del gobierno federal y de una mayoría especial en el Congreso de la Nación.

En vista de este panorama, muchos expertos y otros tantos funcionarios provinciales creen que se haría justicia con Buenos Aires si se reformula una distribución más equitativa de los muy concentrados recursos nacionales (las llamadas “transferencias no automáticas” o “discrecionales”), basada en un criterio más geográfico y que tenga en cuenta las necesidades de financiamiento de cada jurisdicción. En este sentido es que puede leerse como un eventual reclamo vedado del ministerio de Economía provincial la profusa difusión de la incidencia del PBG como motor del crecimiento nacional.

Conviene volver a esas cifras del Producto Bruto Geográfico del 2012, que sirven para trazar un perfil productivo de la provincia.

La suba estelar de la Industria manufacturera se explica por los incrementos interanuales registrados en los siguientes rubros: fabricación de maquinaria y equipo (21,4%); muebles y colchones (14,4%), productos de la refinación de petróleo (14%); elaboración de alimentos y bebidas (12,7%); confección de prendas de vestir (10,5%); fabricación de sustancias y productos químicos (7,8%), fabricación de productos textiles (5,8%); productos de caucho y plástico (5,1%).

Los servicios de hotelería y restaurantes también subieron (un 5,1%), lo mismo que transporte, almacenamiento y comunicaciones (6,1%); servicios sociales y de salud (2,8%), la contratación de personal doméstico en hogares (2,9%) y los servicios comunitarios y personales (3,5%).

EL CAMPO EN BAJA

Para el agro, sólo malas noticias: la producción de los principales cultivos evidenció caída respecto al 2011. Algunas pronunciadas, como el girasol que cayó 19% o el maíz (7,5%); y otras más moderadas, como el trigo (7,5%) y la muy rentable soja (sólo el 0,5% de caída). Lo mismo que para la pesca (caída del 4,5%)

¿Es mucho o es poco aquel crecimiento del PBG de 3,3 % durante todo el 2012? Obviamente la respuesta dependerá del objeto de comparación. Para no caer en análisis eventualmente injustos con otras provincias (algunas más ricas, otras más pobres; unas más grandes, otras más chicas) este diario recurrió a las cifras sobre las variaciones anuales del Producto Bruto Geográfico de la propia Buenos Aires.

Los datos oficiales de la Provincia dicen que el registro del 2012 es uno de los más bajos de los últimos diez años. Por empezar: es 6,7% menos que el año anterior.

En 2002, año de la debacle económica post caída de la Alianza, el PBG fue negativo, llegando a -11,7% respecto al año anterior; en 2003, que incluyó medio año con Néstor Kirchner en la Presidencia, el crecimiento fue de 10,8%; en 2004, del 12,8%; en 2005, del 10,6%; en el 2006, del 8,9%; en el 2007, año de la elección de Cristina Fernández y del propio Daniel Scioli como gobernador, otra suba al 10,3%; en el 2008, 6,2%; el 2009, un año pésimo en materia económica a nivel nacional, el crecimiento no fue tal: -3,3%; en 2010, 13,7% arriba, en 2011, año de la reelección, fue del 10% y en 2012 el mencionado 3,3 % positivo. Los porcentajes detallados son siempre en comparación con el año inmediatamente anterior.

Lo dicho: sacando la pesadilla del 2002, que tira abajo cualquier promedio, para el sciolismo toda la saga antes detallada reviste carácter de buena noticia. En boca de la ministra Batakis, ante la consulta de este diario: “Entre 2003 y 2012 el PBG creció, en promedio, un 8% anual, aumentando la participación provincial en la generación del Producto Interno Bruto nacional del 33% al 37,2% actual”.

Fuente: Notibonaerense

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