CULTURA

Se cumplen 30 años del famoso “siluetazo”

El fenómeno de Siluetazo que surgió hace 30 años en las marchas de la Resistencia de las Madres de Plaza de Mayo tiene hoy carácter universal ya que muchos pueblos toman esta herramienta artistica y colectiva para reclamar justicia.

Se cumplen 30 años del famoso “siluetazo”

Para los artistas que promovieron la producción allá por los ochenta en plena dictadura no debe ser tomada como una obra para estar en los museos sino como herramienta de lucha.  ”El Siluetazo o Silueteada -como lo llamamos los creadores de la idea- por definición no puede estar en un museo, ya que la actividad no es una, dos o cien siluetas, sino la actividad de reclamo desarrollada en un acto de lucha por la defensa de los DDHH. La obra es la realización de las siluetas por una manifestación y el uso de las siluetas como herramienta para el reclamo. Por lo tanto en el museo es siempre una tergiversación. En el Macro (museo de Rosario) hay reproducciones y fotografías”, explicó Julio Flores, quien junto a Guillermo Kexel, son los que llevaron la idea a las Madres junto al fallecido Rodolfo Aguerreberry (1942-1997).

No hay obra en el sentido clásico de la historia del arte donde hay un productor que es dueño de la idea. Las siluetas tienen vida propia y se metieron en la lucha de México en Jalisco por la desaparición de mujeres. Si quisieramos saber que pasó con las siluetas originales y su condición, encontraríamos una respuesta univoca de sus impulsores: en realidad no hay “siluetas originales” ya que las que se hicieron el 21 y 22 de setiembre de 1983 se pegaron en las paredes del microcentro hasta que fueron arrancadas por orden de las fuerzas de la represión. 
¿Estás obras populares tienen que estar en los museos de la Memoria? En el exterior y aquí, en el país, las fotografías de este gran movimiento artistico popular son muy elogiadas. Sin embargo, la discusión sigue abierta. ”Para nosotros es una herramienta de lucha, no fue creada como obra de arte. Los espectadores la ven como obra porque como signo representa, dice, lo que no tenía imagen, lo que no tenía representación ahora, con esa actividad la tiene y sirve para visualizar qué espacio ocupan 30.000 desaparecidos. Los museos han pedido la exposicion, pero para ser coherentes debemos considerar la exhibición de la documentación de lo que ocurrió, no de los papeles con las figuras. El no haber sido instaladas en museos es lo que continua dandoles el valor de herramienta de lucha, lo que es más importante que ser una parte de los objetos plásticos de que se compone una actividad”, comenta Flores.

Las siluetas, además no pueden ser firmadas porque Aguerreberry, Kexel y Flores las pensaron de una manera, después las transformaron las Madres cuando les llevaron el proyecto, las volvieron a cambiar en la plaza los manifestantes y continúan cambiando cada vez que se hace con una plantilla o calcando un cuerpo para pedir justicia y memoria.

¿Cómo se multiplicó desde aquel 21 de septiembre de 1983, el Siluetazo en el mundo, tomado por grupos que luchan contra la violencia?  ”Lo que sucede es que fue tomado porque es una representación de algo terrible y bestial: el asesinato, la desaparición, la tortura, y muchisimas otras cosas que ese proyecto genocida de sojuzgamiento de los países, practicado en muchos lugares y regiones del mundo como consecuencia de las enseñanzas de los ejercitos coloniales e invasores. En tanto se produzcan esas acciones criminales, los pueblos reaccionarán creando símbolos de lucha. Construyendo sus propios discursos liberadores”.
El criterio de “autor” sigue presente en el arte actual y en este sentido conocer más a fondo las obras de uno de los promotores del Siluetazo,Aguerreberry que se exponen el en Centro de Cooperación de la ciudad de Buenos Aires, nos da la posibilidad de reflexionar sobre la continuidad estética y política de este gran artista con las siluetas. ”Es evidente la voluntad de poner el cuerpo y de simbolizar de muchos modos (dibujo, recortes, autorretratos velados) y tambien en el modo de “maltratar” el soporte sobre el que trabaja la imagen”, explicó Flores.

Los estudiosos no pueden dejar de pasar dos grandes momentos del arte argentino: Tucuman Arde y el llamado Siluetazo coincidentemente estudiados por una gran teórica, Ana Longoni. Sin embargo, ante la actual crisis del arte argentino recordar estos gran momentos puede generar una discusión productiva. Rodolfo Aguerreberry decía que la Silueteada: este podrá ser un campo nuevo para los artistas, crear sistemas para que los demás se expresen.  Para que ocurra esa intuición de Aguerreberry debiéramos los creadores poner más la mirada en los intereses de expresión del pueblo y no tanto en sus voluntades individuales.

Rodolfo Aguerreberry, Julio Flores y Guillermo Kexel, idearon “el siluetazo” y lo acercaron a las Madres de Plaza de Mayo.Tomaron como referente un afiche del artista polaco, Jerzy Skapski, de 1978, donde representaba, a través de pequeñas siluetas, la cantidad exacta de personas que morían en Auschwitz en el lapso de un día. Crearon, en un taller al aire libre, siluetas humanas, sobre papeles y cartones, para pegar en los edificios aledaños de la Plaza de Mayo

Según la historiadora Ana Longoni fue Envar “Cacho” El Kadri, un histórico militante peronista exiliado desde 1975 en Francia en donde había participado activamente de aquella experiencia,quien les sugirió a Aguerreberry, Flores y Kexel que llevaran la idea a las Madres para que fueran los participantes en la marcha los que se hicieran cargo de concretarla. De los muros, las siluetas pasaron a tener vida propia como banderas o estandartes y caminaron entre los manifestantes de las marchas.

Seguir poniendo el cuerpo

¿Cómo es hoy la continuidad de las siluetas? Por ejemplo en México, en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) se esta recordando con la muestra fotográfica “El siluetazo” con el trabajo de Eduardo Gil. En blanco y negro, las imágenes reflejan la máxima tensión dramática de la escena y destacan cómo un artista aborda un acontecimiento histórico.

En la Argentina, se vio hasta mitad de año, en el Parque de la Memoria de Costanera la obra de Gil, mientras que este mes los creadores de aquella intervención artística, Julio Flores y Guillermo Kexel, dialogarán en el Centro de La Coooperación, el próximo viernes 27 a las 19 en el marco de la muestra curaduría de Sabrina Díaz y Alberto Giudici, “Se trata de poner el cuerpo”. La exposición se podrá visitar hasta el 13 de octubre en la planta baja del Centro Cultural de la Cooperación, avenida Corrientes 1543, con entrada libre y gratuita, en homenaje a uno de los creadores del Siluetazo, Rodolfo Aguerreberry.

El museo español Reina Sofìa, es otra de las intituciones que atesora el fenomeno, tiene registros fotográficos. De esa manera, investigadores de todo el mundo tienen acceso a publicaciones y exposiciones en base al material recopilado. Entre ellos documentos del CeDInCI, cedidos por el fotógrafo y activista político Alfredo Alonso y el investigador Roberto Amigo. También archivos de Daniel García, Edward Shaw, Héctor Carballo y Domingo Ocaranza.

Además de hacer historia en los juicios en Argentina como él de Margarita Belén y estar cuando se inauguran los centros de la Memoria, las siluetas están en otros países como Chile, Uruguay, Perú, Brasil, Nicaragua, Honduras, Colombia y México. También en España donde descubren tumbas NN realizaron manifestaciones pidiendo la identificación de las víctimas.

En cada caso la silueta representa la presencia de la ausencia, aunque la creatividad de cada espacio haga uso del estencil, el contorneo o el dibujo directo (tal como se hizo en la Plaza de Mayo). Recordar que siempre la imagen se pega vertical porque “con vida lo llevaron” .

A la figura se le agrega en cada lugar diferentes signos o escrituras: historia del desaparecido o información sobre él (Honduras, México), un signo de interrogación (España) o simplemente el nombre, la fecha de desaparición y la profesión, como se acordó en Argentina desde el principio.

Las figuras al instalarse en los muros del espacio público, en las paredes de Ministerios, Catedrales, Tribunales, Escuelas, Cementerios o casas, dialogan con el entorno en una suerte de confrontación testimonial o de ocupación más alla de la desaparición. Porque las imágenes realizadas por el grupo militante que generó la acción, regularmente se instalan en el sitio del reclamo. No en el de paseo, ni en el lugar del festejo, ni en el Museo.

Fuente: Cristina Galasso para Infonews

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