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Obama más solo que nunca: ni la derecha apoya intervenir en Siria

Los republicanos más belicistas aseguran que no están dispuestos a darle carta blanca para lanzar un ataque. Apenas el 9% de la sociedad está de acuerdo con una invasión y sólo el 25% lo haría si se comprueba el uso de armas químicas.

Obama más solo que nunca: ni la derecha apoya intervenir en Siria

Las divisiones en el Congreso y una opinión pública que no acompaña una nueva aventura militar de Estados Unidos hacen suponer que para Barack Obama sería una misión imposible lograr la autorización que pidió para intervenir militarmente en Siria, sin el aval de sus aliados de siempre y sin autorización previa de las Naciones Unidas. Fuera de fronteras, y tras los rechazos británico, alemán, de los países árabes y de la OTAN, Obama sólo cuenta con el apoyo de Francia, cuyo presidente tampoco cuenta con respaldo interno.

“Yo diría que si la votación fuera hoy, probablemente habría un no”, opinó el republicano Peter King. Según el senador, al pedirle al Congreso que lo autorizara a atacar Siria, Obama mostró una “grave falla de liderazgo”, mientras que para Jim Inhofe, otro republicano, el presidente “ha involucionado respecto de lo que fue su posición inicial”. Inhofe adelantó que votará contra una intervención militar, al igual que Rand Paul, uno de los líderes del ultraderechista Tea Party.
En la Casa Blanca no lo dicen abiertamente, pero ha comenzado a emerger el temor a que los belicistas del Tea Party, el ala más conservadora del Partido Republicano, pretendan usar la votación para lograr concesiones del gobierno en temas como el presupuesto o la reforma sanitaria, dos de los grandes temas que deberá resolver Obama en las próximas semanas. Pero el mayor obstáculo parecen darlo los demócratas más liberales, que no olvidan el “sapo” que se tragaron cuando George W. Bush los embarcó en la invasión a Irak, basada en falsos datos de inteligencia sobre presuntas armas químicas que nunca aparecieron.
El gobierno inició ayer la campaña orientada a recibir los favores del Congreso repitiendo su versión de que Siria habría usado gas sarín para atacar a los civiles en un barrio de las afueras de Damasco. Volvió a manejarse con su “convencimiento” pero sin aportar ninguna prueba. Parece poca cosa si se aceptan como válidas las encuestas que dicen que sólo el 9% de la sociedad está dispuesto a respaldar una invasión y que ese porcentaje crecería hasta no más del 25% si se probara que el gobierno sirio mató a su propia gente valiéndose de gas sarín.
El encargado de iniciar la campaña fue el secretario de Estado, John Kerry, que se lanzó a visitar estudios de televisión. De forma no muy convincente sostuvo: “Creemos que el caso (contra Siria) es poderoso y continúa creciendo cada día”, por lo que el Congreso, sostuvo, le dará a Obama la autorización para invadir. Al jugarse la carta del Congreso y no optar por la acción directa, Obama podría haber hipotecado su credibilidad como líder mundial, ya que desde el año pasado insiste en que el uso de armas químicas supondría cruzar una “línea roja” que no quedaría sin respuesta. Kerry optó por el silencio cuando le preguntaron sobre eso.
Por su parte, el papa Francisco rechazó ayer una intervención militar en Siria como proponen EE UU y sus aliados, condenó con “particular firmeza” la utilización de armas químicas en ese “martirizado país”, e instó a no apelar a la violencia sino al diálogo para resolver conflictos. “Nunca el uso de la violencia lleva a la paz. La guerra llama a la guerra, la violencia llama a la violencia”, advirtió durante el rezo del Angelus en el Vaticano. El pontífice exhortó a las partes en conflicto a “no cerrarse en sus propios intereses”, sino a “emprender con coraje y decisión el camino del encuentro y de la negociación, superando el ciego enfrentamiento”. Francisco convocó también para el 7 de septiembre, víspera de la fiesta religiosa de la Natividad de María, reina de la paz, a una jornada de ayuno y de oración por “la paz en Siria y en Medio Oriente y en el mundo entero”.  «
Para israel, es “débil y pusilánime”
Ni en Siria ni en Israel tratan a Barack Obama con demasiado respeto. Ayer, en Damasco, el diario Al-Thawra optó por la ironía: “El pedido de auxilio al Congreso marcó el inicio de la retirada estadounidense” de Siria, dijo. “Débil”, “pusilánime”,  fueron sólo algunos de los adjetivos repetidos en Tel Aviv. Los voceros del gobierno israelí no quisieron pronunciarse, pero la agencia dpa citó al diario Yediot Aharonot para hablar de “consternación”.
Para el diario, la impresión general es que Obama se “amilanó”. El nerviosismo no obedece sólo a la constatación de que el presidente se rindió ante la responsabilidad. Muchos analistas observaron que la respuesta de Obama muestra que Israel está solo en su lucha contra Irán. Si el Congreso impide la invasión a Siria, ello aumentaría la probabilidad de una respuesta solitaria a Irán. “El mundo no quiere pelear por los ciudadanos de Siria, es un país que no importa a nadie” –dijo Alex Fischman en el Yediot Aharonot–, “y esa es la lección para Israel: si estuviéramos en una crisis con Irán, nadie estaría dispuesto a mover ni un solo avión por nosotros”.
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