SALUD

Congelamientos de embriones: ¿cual es la realidad en la Argentina?

Fundamentales en la fertilización asistida, existen dos métodos para preservarlos antes de implantarlos

Congelamientos de embriones: ¿cual es la realidad en la Argentina?

La fertilización in vitro es una técnica, producto de la biología molecular, de amplia difusión. A fin de eliminar el estrés, tanto mental como físico, que produce la estimulación hormonal continua de los ovarios -que se necesita para la obtención de los óvulos para fertilizar- se suelen utilizar embriones congelados. La técnica a través de la que llegan a estar en ese estado se conoce como crioconservación, aunque existe otra menos difundida. Consiste en enfriarlos en un proceso de congelación a velocidad controlada a menos de – 80ºC y luego sumergirlos en nitrógeno líquido a -196ºC.

La formación de hielo intracelular puede llegar a ser letal para los embriones, ya que los cristales de hielo pueden dañar la membrana celular. A fin de protegerlos, se los somete a un proceso que evita las consecuencias del congelamiento. Luego de que el embrión ha pasado por las soluciones de descongelamiento se lo coloca en el medio de transferencia y se lo repone en el útero por el mismo procedimiento que se utiliza en los embriones frescos.

Existen dos técnicas de congelamiento de embriones: la criopreservación y la vitrificación. A nivel científico estas técnicas constituyen un gran avance, dado que han permitido, entre otras satisfacciones y progresos, que parejas con dificultades para concebir lograran tener hijos. La primera se realiza desde hace más tiempo, mientras que la segunda se implementó más recientemente.

La criopreservación de embriones ha tenido una gran evolución en los últimos años. Esta técnica congela lentamente a un ritmo de, aproximadamente, 0,3°C por minuto, con el objetivo de intentar evitar que el agua que hay dentro y alrededor del embrión se transforme en hielo y lo dañe.

A diferencia de la congelación clásica, la vitrificación embrionaria enfría las células de forma más rápida. La velocidad de congelamiento de embriones en esta técnica es de más de 15.000°C por minuto. De este modo, al contrario de la criopreservación, “no da tiempo” a que se forme hielo, sino que el líquido que está dentro y recubriendo el embrión se transforma en una sustancia similar a un gel que no daña las células.

A través de esta técnica se consigue que una menor cantidad de embriones resulten dañados, al tiempo que mejora la tasa de implantación. De acuerdo a estadísticas publicadas por el Centro Médico de Reproducción Asistida (CREA), con el primer método quedaba embarazada una de cada tres pacientes, mientras que con la vitrificación la tasa ha subido más de un 50%.

En Argentina se realizan ambos tipos de congelamiento embrionario, aunque el primero es el más difundido. Por eso, la ley n° 26.862 -de Fertilización asistida, aprobada en 2013- dispuso la creación de un registro único de establecimientos sanitarios habilitados para realizar procedimientos y técnicas de reproducción médicamente asistida. En ese grupo, según establece el cuarto artículo de la norma, “quedan incluidos los establecimientos médicos donde funcionen bancos receptores de gametos y/o embriones”.

Fuente. iProfesional

Sin comentarios en “Congelamientos de embriones: ¿cual es la realidad en la Argentina?”

Deja tu comentario