POLITICA

¿Las últimas PASO?

Macri y Vidal creen que son un despilfarro inútil porque no se usan, aunque este domingo habrá competencia en 17 distritos. La Rosada ya trabaja para voltearlas. Interna peronista y rechazo radical.

¿Las últimas PASO?

Primero fue el presidente de la Nación y después la gobernadora. Mauricio Macri y María Eugenia Vidal lo dejaron bien claro durante la primera campaña electoral que debieron asumir desde el poder central: para el gobierno de Cambiemos, las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) no sirven y tienen los días contados.

El Presidente fue el que sorprendió a principios de julio en una charla distendida en Cadena 3 de Córdoba, la provincia en la que juega de local. Dijo que a fin de año volverá a proponer anular las PASO. “Es una falta de respeto dilapidar recursos cuando hace falta tanto. Me da mucha bronca. Poner tantos millones de pesos en una elección que sólo se hace en Argentina y ha demostrado que es inútil, porque es la segunda vez que prácticamente no se usan”, dijo.

Vidal amplificó el pensamiento del PRO en Radio Mitre el 1 de agosto pasado: “Definitivamente creemos que una vez que esta elección se termine hay que avanzar para eliminarlas. Se pensó para que los partidos compitieran y, si no compiten, no tienen mucho sentido”.

Aunque ni Macri ni Vidal la nombraron, el malestar del oficialismo no es sólo con la herramienta PASO sino con la culpable de que existan, Cristina Fernández de Kirchner, la candidata que borró con el codo lo que escribió con la mano desde la Casa Rosada. Un sentimiento similar gobierna a Florencio Randazzo, el ex ministro que ideó un sistema que jamás pudo utilizar, debido a los oficios de CFK.

Pase lo que pase en estas primarias, pero todavía más si el oficialismo pierde en la provincia de Buenos Aires, el Gobierno apurará un proyecto para insistir con una iniciativa que ya fracasó en 2016, como parte de la reforma política que el PJ frustró a último momento.

CÓMO Y QUÉ CAMBIAR. Preocupados hasta octubre por los contrastes de la economía, en Casa Rosada prefieren no hablar del fin de las PASO y de la ley que les dio origen, la 26.571, de diciembre de 2009. Sin embargo, la directiva de Macri es clara. Un funcionario de la Jefatura de Gabinete lo confirmó: “No estamos hablando de eso ahora pero no tienen sentido y vamos a esforzarnos para eliminarlas”.

Para el oficialismo, si lo que se pone en juego en cada primaria son “meras expresiones individuales” y todo se decide a dedo, las PASO merecen quedar asociadas al pasado kirchnerista. Por lo general, dicen en Casa Rosada, los oficialismos no las usan. Pese a eso, las primarias abiertas se utilizarán este año en 17 de los 24 provincias y en 13 de ellas serán los candidatos de la propia alianza Cambiemos los que compitan entre sí.

Fuentes de la Secretaría de Asuntos Políticos e Institucionales del Ministerio de Interior, a cargo del ex diputado de la Coalición Cívica y el Frente Renovador Adrián Pérez, aseguran que, por ahora, no existe ningún proyecto. “Se ha hablado y nosotros propusimos cambiar las PASO cuando impulsamos la reforma política el año pasado. Pero los partidos prefirieron mantenerlas como están y la discusión no prosperó”, recordaron desde el área que tendrá a su cargo la tarea de aggiornarlas o -directamente- sepultarlas.

El tema se volverá a plantear después de octubre en busca de lograr un consenso que evite un nuevo traspié al oficialismo en el Congreso. El trámite no es sencillo y precisa del respaldo de todo el arco oficialista, de una parte de la oposición y –sobre todo- de los gobernadores. Cualquier reforma de la ley requiere una mayoría absoluta: 129 votos en Diputados y 37 en el Senado. Sin un diálogo y un acuerdo con los partidos es imposible llevarla al recinto, reconocen en el macrismo.

Para los próximos meses, el objetivo de la Casa Rosada es retomar las conversaciones con la oposición dentro del Consejo Consultivo de los partidos políticos, que se reúne, en promedio, una vez cada 15 días: fue creado en 2011 e involucra a los partidos que tienen representación parlamentaria y también a los gobiernos provinciales.

El fin de las PASO, al menos tal como están establecidas desde 2009, llegaría nuevamente dentro del paquete más amplio de la reforma política que incluye otra obsesión del Gobierno: la Boleta Única Electrónica. Ahí, habrá un capítulo importante en busca de darle cierta transparencia al financiamiento de las campañas: que los aportes de los privados se hagan vía transferencia bancaria, que los partidos estén obligados a publicarlos on line a medida que los reciben y que las empresas tengan la posibilidad de colaborar con fondos que no superen el 2% de los gastos totales de la campaña del candidato que respaldan. En el Ministerio del Interior, analizan tomar como referencia los ejes del “modelo chileno”, dos leyes sobre financiamiento electoral, transparencia y modernización de los partidos aprobadas por el gobierno de Michelle Bacheleten 2016.

Más allá de los argumentos que se presenten y de la necesidad o no de las primarias, en Argentina el capítulo más espinoso es el de los fondos que entrega para la campaña la Dirección Nacional Electoral del Ministerio de Interior.

En especial, el artículo 32, que ordena incluir en la ley de Presupuesto un monto a distribuir entre las agrupaciones que presenten candidaturas, equivalente al 50 % de lo que les corresponde por aporte de campaña. Allí se especifica que cada agrupación percibe una partida que le permite imprimir una boleta por elector. Y también el artículo 35, por el cual la Dirección Nacional Electoral debe distribuir los espacios de publicidad electoral en radio y televisión en partes iguales entre las listas internas que se presenten a los comicios.

Una posibilidad que evalúan en la Secretaría de Asuntos Políticos e Institucionales es que los partidos que no habiliten las internas queden al margen del reparto de fondos y minutos de publicidad para la campaña electoral. Deberá ser un trabajo de orfebrería si el Gobierno no quiere que sus rivales comiencen a denunciarlo por proscribir a la oposición.

Junto con Pérez en Interior, deberán trabajar en el Congreso la secretaria de Relaciones Parlamentarias, Paula Bertol; el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y su mano derecha, la espada principal del oficialismo en el tema en el Congreso, Silvia Lospenatto.

LA RESISTENCIA PEJOTISTA. La eliminación de las PASO encuentra diferentes ecos en las provincias. Entre los gobernadores peronistas, varios creen que el sistema de primarias debe mantenerse, aunque –reconocen- se le pueden introducir cambios. Consultados cuatro de ellos hace diez días durante el encuentro que mantuvieron en Buenos Aires. El primero en alertar sobre la iniciativa del gobierno fue Juan Manuel Urtubey. “Instalar la idea de que las elecciones son caras es malo para la democracia. En todo caso, el sistema de PASO es perfectible”, afirmó. Para el gobernador de Salta –habitual aliado del Presidente-, “cerrar la participación con la eliminación de las primarias para que las conducciones partidarias hagan a dedo las listas es un retroceso enorme”.

Algo similar le dijeron a este portal el tucumano Juan Manzur y el entrerriano Gustavo Bordet. Los dos optaron por utilizar este año el sistema de primarias en sus provincias dentro del Frente Justicialista. En Tucumán habrá seis listas y en Entre Ríos competirán tres líneas internas. Coinciden con Urtubey: el sistema es bueno aunque “perfectible”, sobre todo en lo que tiene que ver con el financiamiento de las campañas.

También el chaqueño Domingo Peppo se pronunció a favor de mantener las PASO, que el Frente Chaco Merece Más suele usar tanto a nivel nacional como local. Este domingo, el oficialismo chaqueño tendrá seis listas internas. A nivel local, en la elección de diputados provinciales de junio, la coalición que gobierna la provincia desde 2007 presentó 11 listas internas. El sistema les permitió al gobernador y a su antecesor, Jorge Capitanich, mantener a la alianza unida.

En otra postura está, por ejemplo, el gobernador de La Rioja, Sergio Casas, que armó una lista de unidad para las PASO 2017 y es partidario de apoyar al Gobierno en su idea de eliminar el sistema. “Es un gasto sin sentido”, confirmó un asesor del riojano que aseguró que en el peronismo “hay cierto consenso” para terminar con las primarias.

La intención de eliminar las PASO que blanquearon el Presidente y la gobernadora durante la campaña ya había sido deslizada antes por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el presidente del Pro a nivel nacional, Humberto Schiavoni.

Macri ya ensayó su argumento principal para ganar adhesiones a nivel social: “Es una falta de respeto” destinar semejante dinero “cuando falta tanto para seguir construyendo cloacas, agua potable para todo el mundo y rutas”. El razonamiento no es nuevo y se aplica a todo lo que el oficialismo rechaza y prefiere desterrar.

EL RECHAZO RADICAL. Si se propone cumplir con el deseo del Presidente, el Gobierno no sólo deberá consensuar con la oposición. Además, deberá convencer a las fuerzas de la alianza gobernante, que plantean dudas y objeciones ante el mensaje de la Casa Rosada. En la UCR, por ejemplo, no están tan seguros del criterio de acompañar el PRO. Ya lo dejaron en claro en 2016, antes del debate por la reforma política, cuando el presidente del partido, José Corral, y el jefe del bloque de diputados, Mario Negri, fueron a ver a Adrián Pérez para objetar la idea de que las PASO fueran optativas con el argumento de que eso beneficiaría a “los aparatos”, es decir al PRO, que dispone de los recursos del Estado en la Nación, la ciudad y la provincia de Buenos Aires. Este año, el senador Julio Cleto Cobos salió a criticar -sin nombrarlos- al Presidente y a su  antecesora desde una columna que publicó en la agencia oficial Télam. “Los que están en el poder quieren evitar la competencia y fuerzan listas únicas y no debería ser así; por el contrario, se debería promover la participación y no restringirla”, escribió el radical que acostumbra a generar disgusto en los despachos de Balcarce 50 con sus apreciaciones de librepensador.

El objetivo de la hora hoy es otro. Pero después de octubre o –quizás antes- el Gobierno deberá ponerse a trabajar para idear una alternativa que tenga el consenso de todos los sectores. Sería la forma de evitar que a Macri lo siga abrumando esa bronca que dice sentir. Para más adelante, quedará la propuesta de erradicar, además, las elecciones de medio término, esa inquietud que planteó primero Gabriela Michetti y salió a refrendar hace 12 días el mismo Presidente.

Fuente: Letra p

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