ECONOMIA

“Hay que avanzar sobre la renta financiera pero teniendo en cuenta el ahorro”

Nadin Argañaraz, uno de los economistas reconocidos como un experto en temas tributarios sostiene que la reforma tributaria debe contemplar “un acuerdo fiscal de Nación y provincias para disminuir el peso del gasto público”.

Argañaraz, fundador del Instituto Argentino de Responsabilidad Fiscal estima que la futura reforma sostiene que se debe “disminuir el peso de impuestos distorsivos como impuesto al cheque y aumente el peso de la progresividad“. Cabe recordar que el economista supo trabajar en el Ministerio de Hacienda hasta la llegada de Nicolás Dujovne. Este experto coincide en gravar la renta financiera pero advierte que se debe tener en cuenta el ahorro.

Asimismo, apunta a reducir la informalidad laboral “la economía tiene unos 3,8 millones de personas que trabajan en la informalidad, y la formalización de 2,3 millones (un 60%) puede redundar en un aumento del 30% de la recaudación de aportes y contribuciones (tomando el aporte promedio actual)”, explicó. Su opinión respecto a gravar bebidas alcohólicas o alimentos no saludables.

A continuación las definiciones más relevantes en el dialogo mantenido con ámbito.com.

Periodista.: ¿A cuánto llega la carga tributaria en relación al PBI?

Nadin Argañaraz.: En la actualidad la presión tributaria efectiva consolidada de los tres niveles de gobierno está en el orden del 33% del PBI, incluyendo la recaudación de la seguridad social.

P.: ¿A qué tasa debería crecer el país para lograr bajar la carga fiscal?

N.A.: En la baja del peso del gasto público está la generación de espacio fiscal para bajar la presión tributaria. Pero el Gobierno debe cumplir primero con la reducción del déficit fiscal primario. Suponiendo que de ahora en más el gasto público nacional creciera a la misma velocidad que la inflación (descendente) y que la economía creciera un 4% anual acumulativo; en 13 años la presión tributaria nacional podría bajar solamente 5 puntos porcentuales del PBI. Y no introduje el tema intereses de deuda, que achican aún más el espacio fiscal para bajar la presión tributaria. Esto es un gran desafío al que se deben sumar las provincias y los municipios. Debe quedar claro que si bien hay muy poco espacio fiscal para bajar impuestos, no hay espacio para subirlos.

P.: ¿Cuánto significaría eliminar las exenciones en términos de recaudación?

N.A.: Según la ley de presupuesto, el gasto tributario actual está en el orden del 3,23% del PBI. En normas de impuestos (2,36% del PBI) y en regímenes de promoción económica (0,87% del PBI). Hay exenciones, alícuotas reducidas, devoluciones. Como así también promoción económica como el régimen de Tierra del Fuego.

P.: ¿Qué exenciones cree que será difícil eliminar?

N.A.: Son discusiones muy profundas que la sociedad debe llevar adelante. A priori en materia de IVA puedo decir que resulta difícil eliminar exenciones a medicamentos de uso humano, a alquileres para vivienda, a prestaciones médicas a afiliados obligatorios de obras sociales, a enseñanza, entre otros.

P.: ¿Considera necesario grabar la renta financiera?

N.A.: Primero quiero recordar que la renta financiera que no está gravada es solo la que obtienen las personas físicas ya que las sociedades pagan impuesto a las ganancias sobre toda la renta. Hay que avanzar sobre la renta financiera pero teniendo en cuenta todos los efectos posibles sobre el ahorro y su modalidad.

P.: ¿Cree necesario aumentar los tributos a las bebidas alcohólicas o productos alimenticios no saludables?

N.A.: Esto también es parte de la discusión integral y de fondo. Para avanzar es clave tener un muy buen diagnóstico de la carga tributaria integral que hoy recae sobre estos productos. No se puede pretender aumentar la carga tributaria solamente considerando un aspecto puntual. Yendo a la carga tributaria, un estudio de carga tributaria indirecta legal para bebidas gaseosas que realizó IARAF permite apreciar que de una muestra de 18 países, la Argentina se ubica en el tercer lugar de mayor carga tributaria indirecta, solo por debajo de Hungría y Finlandia, y por encima de sus vecinos latinoamericanos y del resto de países de la OCDE. Por eso es clave el diagnóstico integral a la hora de pensar cambios tributarios.

P.: ¿En qué porcentaje se debería reducir la economía informal para bajar la presión impositiva?

N.A.: Lo primero que debe haber es un estudio por parte de un ente público de los niveles de evasión tributaria en Argentina. Niveles de evasión tributaria por impuesto, por tipo de sector económico y todo el mayor detalle posible. Creo que es importante que la sociedad conozca la realidad que se tiene en materia de evasión. Teniendo los niveles de evasión, se puede avanzar en simulaciones de bajas de impuestos que generen más base imponible y consecuentemente minimicen la pérdida de recaudación. Para citar un posible efecto, hemos calculado que la economía tiene unos 3,8 millones de personas que trabajan en la informalidad, y que la formalización de 2,3 millones (60%) puede redundar en un aumento del 30% de la recaudación de aportes y contribuciones (tomando el aporte promedio actual).

P.: ¿Cómo cree que se puede lograr un acuerdo para bajar ingresos brutos o eliminarlo en el tiempo?

N.A.: Esto está íntimamente relacionado con la distribución de recursos. Las provincias han resignado muchos recursos en los últimos años. Han empezado a recuperar la pre coparticipación del 15%, pero quedan pendientes otras discusiones clave como la del fondo del conurbano bonaerense. También tiene que haber una reforma tributaria a nivel provincial, donde los impuestos a la propiedad recuperen participación relativa.

P.: ¿Cuál cree que es la esencia con la que debe encararse la reforma tributaria en Argentina?

N.A.: Este primer aspecto es central. Vengo afirmando desde hace varios años que en Argentina los tres niveles de gobierno actúan como si el contribuyente fuera exclusivo de cada uno de ellos. De esta forma, de manera descoordinada todos buscan financiar su gasto gravando al mismo contribuyente. Excepto en la CABA, en el resto de las jurisdicciones un habitante es contribuyente del municipio, de la provincias y de la Nación. Este comportamiento ha llevado a que la carga tributaria integral de quienes pagan todo lo que les corresponde, que es la relevante para analizar el tema, esté en niveles similares a la de países como Dinamarca o como Noruega. Cada uno saque conclusiones respecto a qué países nos parecemos en materia de prestación de bienes públicos.

P.: Entonces, ¿cómo se debería plantear la reforma tributaria?

N.A.: Lo primero que se tiene que saber es el nivel de carga tributaria integral que recae sobre los factores de producción y sobre los bienes. A partir de esto, todo análisis debe realizarse midiendo impacto sobre ese total. Mi planteo en este sentido es el de establecer una estrategia de espacio fiscal integrado, esto significa que no puede pensarse en cambiar un impuesto nacional, sin asegurarse que ese espacio fiscal no sea ocupado por las provincias o por los municipios. Hoy se está hablando de esto. Ojalá se haga así.

P.: ¿Qué aspectos deberían tomarse para que haya consenso para aprobar la reforma impositiva?

N.A.: La carga tributaria resulta elevada en nuestro país en comparación tanto con situaciones históricas de Argentina, como en relación a países de la región. Evidentemente se llegó a esta situación fruto de la necesidad de sostener un tamaño del estado creciente en la última década en todos los niveles de gobierno. A mi criterio, la reforma tributaria nacional sobre la cual se está haciendo foco debería formar parte integral de 4 reformas fiscales clave.

P. ¿Cuáles son esas reformas? 

N.A.: Primero, un acuerdo de responsabilidad fiscal de Nación y provincias que permita, entre otros aspectos, disminuir el peso del gasto público en la economía, dejando margen para que bajen el déficit fiscal y la presión tributaria. Aquí se genera el espacio fiscal posible para bajar la presión tributaria. Si no baja el peso del gasto público en la economía, será muy difícil bajar la presión tributaria.

2- Un acuerdo sobre el reparto de recursos públicos entre los distintos niveles de gobierno en Argentina (Coparticipación federal de impuestos, distribución de subsidios, etc.), que garantice la sostenibilidad eficiente del desequilibrio fiscal vertical que tenemos en el país.

3- En este marco, hay que avanzar con la reforma tributaria nacional, que disminuya el peso de impuestos distorsivos como impuesto al cheque y aumente el peso de la progresividad. Es importante encontrar un nivel de impuestos al trabajo que permita mejorar la base imponible, disminuyendo la alta tasa de informalidad laboral que existe en el país.

4- Y también una reforma tributaria provincial, nivel en donde el peso de Ingresos Brutos (IIBB) está quitando competitividad a la actividad sobre todo de pequeñas y medianas empresas. Es esencial en este punto también modificar el esquema de percepciones y retenciones del IIBB, insostenible actualmente.

P. ¿Cómo se pueden llevar a cabo estas reformas?

N.A.: Estas reformas deben llevarse adelante de manera simultánea, de modo tal de asegurar una estrategia de espacio fiscal integrado y realmente lograr bajar aunque sea gradualmente la carga tributaria. Esto será posible si baja el peso del gasto público. A esto último deben contribuir los tres niveles de gobierno.

P.: Pero no se ve trabajando al Gobierno en esa dirección…

N.A.: El Gobierno está trabajando en un proyecto de ley de responsabilidad fiscal junto con las provincias. Entre los principales puntos está la búsqueda de un gasto público que de ahora en más crezca en línea con la inflación. Pero respecto a este tema hay cuestiones particulares que surgen y que generan un gran debate entre la Nación y las provincias. A mí juicio habría que avanzar horizontalmente con los cuatro ejes de manera simultánea.

P.: ¿Cómo cree que se puede lograr el tema de eliminar las tasas municipales?

N.A.: El cambio de estructura de financiamiento municipal tiene que tener como norte la simplificación y la búsqueda de tasas que retribuyan el costo de la prestación de servicios de una manera justa y eficiente.

P: ¿Porque razón las provincias y los municipios aceptarían perder recaudación?

N.A.: Es necesario reordenar fiscalmente al país. Diría que hay que hacer una refundación fiscal de Argentina. Estamos ante una gran oportunidad de lograr una estructura fiscal que garantice crecimiento económico con equidad. Perdón por mi insistencia. Vuelvo a los cuatro ejes. Es hora de encarar todo junto. De a pasos pero todo junto. No se puede discutir aisladamente cada cuestión. El fondo del conurbano no se puede discutir aisladamente. El vencimiento del impuesto al cheque tampoco. Ningún actor va a querer perder recursos. Pero también tienen que medir hasta qué punto es sostenible un determinado nivel de recaudación con semejante nivel de carga tributaria para quienes tributan todo lo que les corresponde. En un acuerdo debe encontrarse la más equitativa distribución de los esfuerzos, en pos de un crecimiento económico sostenido que genere empleo formal privado y principalmente una disminución real de los niveles de pobreza.

P.: El gobierno está elaborando el proyecto en total soledad y la intención es presentar en octubre el proyecto. ¿Cómo lo ve?

N.A.: Creo que el Gobierno una vez que tenga un proyecto concreto de reforma tributaria deberá discutirlo con todos los sectores. La ley de sinceramiento fiscal obliga al Poder Ejecutivo a enviar antes del 25 de abril de 2018 un proyecto de ley de reforma tributaria nacional. Por ende el Congreso Nacional, es el ámbito para una discusión seria, profunda y minuciosa de una reforma tributaria. Es la gran oportunidad de hacer una reforma tributaria de los tres niveles de gobierno. Vuelvo a insistir con la discusión simultánea del cuarteto de ejes fiscales mencionado más arriba.

P.: ¿Cuán visible es nuestro sistema tributario?

N.A.: Nuestro sistema tributario tiene baja visibilidad a los ojos del ciudadano. El hecho de no saber cuánto de lo que se paga por un bien que va a los fiscos en concepto de impuestos, hace que el ciudadano no pueda saber cuánto le cuesta el fisco. Y cuando alguien no sabe el costo de algo es difícil hacer un uso eficiente de recursos. Por eso la reforma tributaria tiene que generar sí o sí más visibilidad. Es un gran desafío institucional.

Fuente: ámbito.com

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