SALUD

Las reglas de oro para protegerse contra la gripe

Recomendaciones para evitar el contagio del virus de la influenza con la llegada del frío.

Las reglas de oro para  protegerse contra la gripe

Fiebre, tos, dolor de garganta, mucosidad nasal o nariz tapada, dolores musculares y corporales, dolores de cabeza y fatiga son los principales síntomas que suelen aparecer al contraer una gripe, también denominada influenza.

Según explica el doctor Víctor Hugo Cambursano, neumonólogo y miembro de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), la influenza o gripe es una enfermedad respiratoria contagiosa provocada por los virus de la influenza que infectan la nariz, la garganta y los pulmones. “Este virus puede causar una enfermedad de leve a muy grave por lo que es recomendable vacunarse contra la gripe todos los años”, subraya el profesional.

El contagio de este virus se da a través de las gotitas que se producen al toser, estornudar o hablar. Estas pueden caer en la boca o en la nariz de las personas que se encuentran cerca. Además, puede transmitirse por contacto a través de las manos, “lo que fundamenta la recomendación del lavado frecuente de las manos”, recuerda Cambursano, quien además hace hincapié en que las medidas de prevención deben ponerse en práctica siempre ya que la gripe se puede contagiar a otra persona antes de saber que uno está enfermo.

“La mayoría de los adultos puede contagiar a otros a partir del día anterior al desarrollo de los síntomas y hasta cinco a siete días después”, precisa.

Respecto del tratamiento de la influenza, el experto de la AAMR indica que se utilizan los medicamentos llamados “antivirales”, que “son diferentes que los antibióticos, útiles para tratar las infecciones bacterianas”.

No obstante, el especialista apunta que la mayor parte de las personas saludables que enferman de influenza no necesitan recibir tratamiento antiviral, sino que “se recomienda para quienes padecen formas graves de la enfermedad o forman parte de los grupos de riesgo”.

En ese sentido, Cambursano afirma que los medicamentos antivirales pueden aliviar los síntomas y reducir la duración de la enfermedad, pero, sobre todo, evitar complicaciones graves de la influenza, como la neumonía y en aquellas personas con afecciones médicas de riesgo, reducir la severidad de la enfermedad.

“Los antivirales son más eficaces si se administran precozmente, es decir dos días después del inicio de los síntomas”, expresa el neumonólogo, quien aclara que estas drogas se administran durante cinco días y que tanto los niños como las mujeres embarazadas pueden recibirlos.

PROTECCION

Al referirse a las estrategias para prevenir la influenza o gripe, Cambursano remarca que la mejor manera de hacerlo es mediante la vacunación contra este virus cada temporada.

Según detalla, en el país están disponibles la vacuna contra la influenza llamada “trivalente”, que protege contra tres virus de la influenza, y aquella que genera inmunidad contra cuatro virus de la influenza, llamada “tetravalente”.

“Como el desarrollo de anticuerpos para proteger contra la infección demora aproximadamente dos semanas a partir de la vacunación, lo mejor es vacunarse antes de que la influenza comience a circular en su comunidad, por ejemplo durante el otoño”, enfatiza.

Asimismo, el médico señala que si bien todos deberíamos vacunarnos contra la influenza cada temporada, es especialmente importante para:

  • Quienes tienen un alto riesgo de sufrir complicaciones graves (como la neumonía) si se enferman de influenza: mujeres que están o estarán embarazadas durante la temporada de influenza; niños menores de cinco años (en especial, menores de 2) y las personas de 65 años o más.
  • Portadores de enfermedades pulmonares crónicas, cardiovasculares, renales, hepáticas, neurológicas, hematológicas o metabólicas.
  • Portadores de trastornos en la inmunidad, por enfermedad o por el tratamiento que reciben.
  • Personas de entre seis y 18 años que reciben terapia a largo plazo a base de aspirinas y que por lo tanto, tienen riesgo de sufrir el síndrome de Reye después de la infección con el virus de la influenza.
  • Residentes en hogares de ancianos u otras instituciones de atención crónica.
  • Personas que padecen obesidad mórbida.
  • Personas que viven con o cuidan a otras con riesgo de desarrollar complicaciones: las personas de la casa y los cuidadores de personas con ciertas afecciones médicas como diabetes, asma y otras enfermedades pulmonares crónicas; las personas de la casa y cuidadores de niños de menos de seis meses; el personal de salud; convivientes o cuidadores de niños de menos de cinco años o personas de 65 años o más.

En tanto, Cambursano aclara que no deberían recibir la vacuna:

  • Quienes hayan tenido una reacción alérgica grave a la vacuna.
  • Personas con antecedentes de síndrome de Guillain-Barré.
  • Por lo general, las personas que cursan una enfermedad moderada o grave con o sin fiebre deberían esperar hasta su recuperación para vacunarse

Fuente: infonews

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